Los servicios de inteligencia lituanos han informado de que varios inmigrantes que entraron ilegalmente en el país desde Bielorrusia pertenecen a organizaciones terroristas. Desde el mes de julio, Lituania ha deportado a cuatro inmigrantes por está causa y hay otros diez que proximamente podrían correr la misma suerte.

Laurynas Kasčiūnas, presidente de la Comisión Parlamentaria de Seguridad Nacional y Defensa de Lituania, informó el pasado viernes a los medios de comunicación sobre "varias docenas" de personas con vínculos terroristas que han llegado a Lituania entre los inmigrantes ilegales. "Están completamente neutralizados, están bajo control, los riesgos están totalmente controlados", señaló.

"Están bajo vigilancia y no tienen medios de comunicación. El terrorismo es una actividad que involucra la organización de la actividad de pequeños grupos. No pueden hacer tal actividad ni siquiera teóricamente. Están controlados en ciertas zonas y sabemos dónde están", afirmó Kasčiūnas, referiéndose al hecho de que los sospechosos habían sido separados del resto de los inmigrantes. Sin embargo, a pesar de haber neutralizado la amenaza, el gobierno lituano se enfrenta al problema de que el periodo de confinamiento de los llegados en la primera oleada está próximo a su fin, lo que, en opinión del politólogo Vytautas Sinica, podría acarrear "problemas de seguridad". Para el vicepresidente de la Asociación Nacional, "el gobierno lituano ha actuado demasiado tarde, ¿por qué razón esperaron las autoridades tres meses para cerar la frontera con Bielorrusia y se permitió que 4.000 illegales entrasen en Lituania?" La respuesta a esa pregunta se encuentra en la declaraciones, el pasado mes de septiembre, del ministro de Defensa Nacional Arvydas Anušauskas en radio Žinių: "Si hubiéramos activado inmediatamente la política de detención y retorno, no habríamos recibido ese apoyo europeo de otros países, no solo político, sino también material... Era necesario que Lituania se convirtiera en una víctima y asumiera una cierta carga, para obtener compromiso y apoyo político, que es muy importante". Es decir, el gobierno lituano actuó tarde porque estaban esperando la aprobación de la Comisión Europea. Una política que, a la luz de los hechos, pudo abrir la puerta de Europa a miembros de organizaciones terroristas y que podría causar otros problemas en el futuro.

Respecto a los grupos terroristas con los que, de acuerdo a los informes de los servicios de inteligencia, están vinculados los inmigrantes ilegales identificados, las autoridades lituanas han preferido no aportar ningún dato concreto sobre su nacionalidad y filiación, pero han reconocido que varios de ellos son iraquíes. Según la agencia de noticias Tass, los inmigrantes bajo vigilancia estarian vinculados a grupos terroristas como el ISIS (Estado Islámico), la organización islamista africana Boko Haram y organizaciones kurdas.

Desde principios de verano, la región fronteriza entre Lituania y Bielorrusia vive una crisis migratoria apoyada por el régimen de Lukashenko, acusado de estar realizando un guerra híbrida contra la Unión Europea. Desde entonces, más  de cuatro mil personas han entrado en Lituania de forma ilegal y actualmente la presión de los inmigrantes en la frontera con Bielorrusia ha vuelto a aumentar.

La situación también se está complicando en Polonia donde, según informa PPCh24.pl, muchos de los inmigrantes que entraron ilegalmente en Lituania desde Bielorrusia han conseguido entrar en el país. Los inmigrantes huyen de los centros de refugiados lituanos y luego son llevados a Polonia y más al oeste por contrabandistas. Recientemente, los agentes de la guardia fronteriza de Sejny (Podlasia) detuvieron a una docena de sirios que habían cruzado ilegalmente la frontera entre Polonia y Lituania. También se detuvo a las cuatro personas que les habian ayudado a violentar la frontera. Otro grupo numeroso de ciudadanos sirios fue detenido unas horas después en la localidad de Hołny Majera, cerca de Sejny. Ayer mismo, un ciudadano ucraniano fue detenido tras una persecución policial cerca de la ciudad de Radziwiłłów, en el centro de Polonia, cuando transportaba a 27 ciudadanos iraquíes en una furgoneta.

A pesar de sus esfuerzos, las autoridades polacas no consiguen detener a todos los inmigrantes. Según la Policía Federal alemana, más de 4.300 inmigrantes han entrado ya ilegalmente en Alemania por la nueva ruta migratoria a través de Bielorrusia y Polonia desde agosto de este año. Los estados federados más afectados por la nueva ola migratoria son Brandeburgo, Sajonia y Mecklemburgo-Pomerania Occidental.