Humo blanco sale de la chimenea. Habemus papam. Dios sea loado, ¿quién será el nuevo papa? Un jesuita sudamericano, Dios nos asista. Bueno, hombre, a lo mejor resulta un papa de los buenos, a lo mejor no es de la teología de la liberación, no se puede prejuzgar ni preconcebir.

A ver lo que dice. Lo primero de todo: “Voglio una Chiesa povera e per i poveri.” Vaya, hombre, ya empezamos. Utiliza de entrada el lenguaje típico de la intelectualidad comunista hispanoamericana, el mismo que utilizan los partidos de izquierdas que se apoyan en los pobres para conseguir el poder, y para luego meter a los ricos dentro de esa misma categoría de pobres, mientras que los pobres seguirán siendo tan pobres como antes o más. Fíjense si aman a los pobres, que no quieren ver a nadie rico. A nadie fuera de la Nomenklatura, claro está.

Porque es que, vamos a ver, si yo no soy pobre ni lo quiero ser, ¿ya no tengo cabida en la Iglesia de Roma? A ver si me voy a tener que meter protestante, de acuerdo con las teorías de este nuevo papa, el papa de los pobres, es ya lo que me faltaba.

¿Qué más dice este papa? Veamos. Se le ve muy preocupado por el medio ambiente, al más puro estilo de la progresía andante de la actualidad. Se mete más en asuntos temporales que en los puramente espirituales. ¿Pues no dijo N.S.Jesucristo que su reino no es de este mundo? Su reino, ya se ve que no, pero el Papa Paco, por el contrario, sí es muy de este mundo, mucho más que del otro, no hay más que oírle.

Es que viéndole así, tan llano y tan del pueblo y para el pueblo, no sé por qué, me dan ganas de llamarle Paco. Igual él hasta lo agradece y todo, según es de populachero y campechano.

¿Qué más? Clama contra los gobiernos europeos porque no abren las puertas de par en par (¿todavía más?) a la inmigración africana y asiática. Y pone el grito en el cielo cuando una patera de África procedente naufraga y perecen sus viajeros. Mas sin embargo nada dice, o muy poco, de los cristianos perseguidos y asesinados en esos mismos países musulmanes de donde proceden los inmigrantes en favor de los cuales él clama. El Papa Paco, está visto, preconiza la invasión musulmana de Europa. Todo lo contrario que sus antecesores, tal como Gregorio Treceno, que armó una escuadra para combatir al turco e impedir la expansión del Islam por Europa. O los papas de la Edad Media, que solicitaban y bendecían las cruzadas a Tierra Santa, a recuperar los Santos Lugares en poder del Islam. ¿Dónde están los Ricardo Corazón de León de hoy, dónde los Godofredo de Bullón? Ubi sunt? Por el contrario, Gran Bretaña y Francia, igual que toda Europa occidental, están gobernados por los enemigos de la fe. ¿Y el papa de hoy? El papa de hoy encima lo que hace es pedir el permiso de entrada en Europa para todos cuantos musulmanes lo soliciten. ¿Qué pretende? Como no sea acabar con la cristiandad, es que otra cosa yo no me explico.

¿Hay algo más contradictorio que un cura comunista? Un cura que se pone de parte de ésos que proclaman que “la única iglesia que ilumina es la que arde”, y de aquéllos otros que incendiaron iglesias y conventos y que mataron a ocho mil clérigos cuando la guerra civil. ¿Cómo se puede ser al mismo tiempo cura y comunista? Además de una contradictio per se, bien podría constituir un oxímoron gramatical. No se puede ser una cosa y su contrario al mismo tiempo. “O sobra el liberal, o sobra el cura”, así se decía, allá por las guerras carlistas, de los curas liberales, los que abrazaban la causa del partido anticlerical y laico. “Un cura liberal, muy campechano, al infierno se fue, breviario en mano.” Así cantaban los carlistas en aquellas lejanas guerras civiles.

Y menos mal, a todo esto, que el catolicismo es indestructible. “Yo estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos” (Christus dixit). Pues menos mal, porque si no, yo ya estaría temiendo lo peor.

Los enemigos de la fe tienen que estar muy contentos con este papa. Y se les nota, vaya si se les nota, no hay más que oírles. Los verdaderos católicos, por el contrario, estamos que ya no sabemos por dónde andamos. Hace años que se viene diciendo que el humo de Satanás ha entrado en la Iglesia. Hoy, lamentablemente, con más motivo que nunca bien se podría decir.

¿Por qué decidió llamarse Francisco Primero? Dicen que por San Francisco de Asís. ¿Por el nombre del fundador de los franciscanos se decide un jesuita? Por el fundador de la competencia, como aquél que dice. ¿No hubiera sido más consecuente llamarse Ignacio Primero? Bueno, lo cierto es que el nombre es lo de menos. Puestos a recelar, yo ya no sé si ese nombre habrá sido elegido en honor de Francisco García Salve, alias el Cura Paco, aquel cura comunista que destacó allá en los tiempos de la transición democrática. Aquél, el Cura Paco. Éste, el Papa Paco. ¿Tal para cual?