Una inversión pública eficiente no debería crear más empleo  del estrictamente necesario.

El  esfuerzo de un gobierno en crear un determinado “tipo de empleo”, que no va a derivar en un aumento de la riqueza para el Estado ,tiene como resultado  impuestos más altos, baja productividad y la destrucción de la economía en general .

Pero el Gobierno de Pedro Sánchez, obviando lo evidente, se concentra en lo inmediato, en aquello que le pueda dar más rédito político aún sabiendo que va a  llevar a la quiebra a España. Ya lo arreglará el que le siga.

No tienen en cuenta para nada los criterios de eficiencia.  Aumentar el empleo en el sector público,  aunque de entrada reduce la tasa de paro y el número de desocupados , es un parche que a la larga pagaremos todos.

Como casi cada año, el Gobierno de Pedro Sánchez anunció hace unos meses “la mayor oferta de empleo público”.

En el año 2019 el empleo público aumentó en más de 28.000 puestos de trabajo. En el año 2020, aún con la crisis derivada de la pandemia, el crecimiento  se mantuvo alrededor de los 28.000 puestos. Para el año 2021,el dato vuelve a crecer hasta rozar las 35.000 plazas.

Desde la llegada de Pedro Sánchez en 2018 se han creado más de 100.000 puestos de funcionario.

 La ministra Montero se enorgullecía durante la presentación de los Presupuestos de 2022 de haber ofertado un 73% más de plazas en la administración que el Gobierno de Rajoy.

Quiero creer que ella piensa  que esto es algo para vanagloriarse.

 

Este gobierno social-podemita apuesta por el sector público frente al sector privado.

El incremento de funcionarios va en contra de las directrices marcadas por Europa, es decir, va en contra de frenar el gasto, premisa necesaria para recibir  la liquidez que aportarían  los fondos europeos que estamos pendientes de recibir.  

La subida del salario mínimo, la regulación del mercado inmobiliario, nuevos impuestos a empresarios y autónomos, los bonos y ayudas para los jóvenes, un IPC disparado…..toda la política socialpodemita nos llevará a un aumento de la deuda pública que implicará  que no veamos  jamás el final de la crisis económica existente en España.

Ante una situación como la actual, el Gobierno de España es incapaz de diseñar un modelo económico basado en un plan de reformas para dinamizar la economía, y , con ello, generar puestos de trabajo que generen riqueza.

Es mucho más fácil crear empleo público y ahogar a  los autónomos y a las pequeñas empresas a base de aumentar  las cotizaciones y crear nuevos impuestos.