Desde el Foro Económico Mundial (FEM) se nos está hablando abiertamente de la necesidad de un “reseteo”. Es decir, borrar todo lo hasta hora existente para dar inicio a un nuevo comienzo. También nos dicen que para ello es necesario un mecanismo pulsador que sirva para establecer las condiciones necesarias para poner en marcha el reseteo.

Desde el FEM hablan abiertamente de que la pandemia -plandemia- ha dispuesto la coyuntura política y social oportuna para lanzar el reseteo. La plandemia es el elemento básico entorno al cual se han coordinado todos los gobiernos a nivel mundial para restringir -e incluso eliminar- los derechos fundamentales convirtiéndolos en privilegios para los obedientes, para los ciudadanos modelo. Entre tanto se han impuesto medios de control y seguimiento social. Al mismo tiempo se ha alejado a las personas unas de otras, incluso se las ha incomunicado. Se han normalizado las relaciones virtuales online: desde el trabajo hasta las reuniones online, pasando por visitas médicas, las compras, eventos, encuentros familiar, incluso citas y relaciones íntimas online.

Recordemos cómo comenzó la Plandemia: con el Evento 201 organizado por el FEM y realizado el 18 de octubre de 2019 en Nueva York. Fue un ejercicio -supuestamente teórico- a nivel mundial sobre una pandemia, la respuesta de los gobiernos y las medidas a tomar: restricciones de los derechos fundamentales (circulación, control de la opinión pública, confinamientos -detención domiciliaria-, distancia social, imposición de mascarillas en toda circunstancia, imposición de medidas “sanitarias” invasivas como pcr y vacunación general…), sometimiento de las instituciones (políticas, judiciales, policiales, sanitarias…). Y todo a cuenta de la simulación de un nuevo coronavirus tipo SARS transmitido de murciélagos a cerdos y de ahí a las personas. Pues bien, un mes después, esto es exactamente lo que comenzaba a suceder partiendo de China. Y digo yo que las casualidades no existen.

Ahora el FEM lanza el Evento 2021, más conocido como Cyber ​​Polygon 2021. Se trata de una simulación sobre una pandemia de ataques cibernéticos combinados que tiene como resultado la interrupción de todas las infraestructuras y sistemas vitales: red eléctrica, suministro de agua y gas, todo tipo de comunicaciones y transportes... Esto llevaría al colapso de los servicios de protección civil, policiales, sanitarios, bomberos, derrumbe de la red financiera, suspensión de las redes de distribución de alimentos...

Si se produjese esta situación toda la sociedad y todo el estado -a nivel local, regional, continental, mundial- entraría en colapso, sería el caos. La gente podría aguantar nerviosa dos, tres días a lo sumo. Pero ¿Cuánto más? Sin agua, sin alimentos, sin ningún tipo de ayuda o a quién recurrir, todos incomunicados y sin poder acudir a familiares o amigos, sin tener noticias de ningún tipo sobre la situación. Las personas sólo tendrán conocimiento de lo que pasa por aquello que cada uno puede ver por su ventana.

Y ¿qué es lo que usted -lector- podría ver por la ventana de su casa? Bien, primero ¿cuánto aguantaría la gente en esa situación? ¿Se imagina usted y su familia cuatro o cinco días sin agua? Segundo, tras cinco días sin beber ni comer ¿Qué haría usted por conseguir agua, alimentos y los medicamentos que su familia necesita?

No es descabellado plantear que la gente se lanzaría a la calle, asaltaría supermercados, farmacias, tiendas. A lo que hay que añadir los saqueadores profesionales. Pero ¿sólo se asaltarían establecimientos de cualquier tipo? Lo más sencillo es ir al vecino y pedirle ayuda. Pero el vecino está como usted y su familia. Ahora bien, si hay sospechas que el vecino tiene agua y comida ¿acaso usted no le pediría que le diese algo? ¿acaso no le ofrecería dinero o anillos, pulseras, cadenas (oro, plata o de cualquier otro metal de valor). Y si aún así su vecino se niega ¿qué haría usted? ¿cogerlo por la fuerza para socorrer a su familia?

Una situación como la que plantea el FEM supondría la demolición de todo el sistema económico, social, político y sería la ideal para el Gran Reseteo. Se lleva a la gente al grado de desesperación adecuado para que suplique una solución inmediata, sea la que sea. Ese es el punto donde los gobiernos ponen en marcha las soluciones preparadas por el FEM.

Políticamente. Un único gobierno mundial. Los gobiernos regionales y locales son sólo administradores, gestores de las órdenes recibidas desde el gobierno mundial (NOM). No hay estados ni naciones o países, éstos son simplemente corporaciones publico-privadas. Es lo que desde el FEM se denomina “capitalismo de partes interesadas”: fusión de los sectores público y privado formando corporaciones. Estas corporaciones son los gestores de las directrices y ordenes del NOM.

La democracia liberal es reemplazada por un liderazgo corporativo, de individuos seleccionados para gestionar -a nivel regional y local- las ordenes del NOM. Las corporaciones tienen dos objetivos conexos: servir al NOM y la rentabilidad de la aplicación de las decisiones u ordenes. Por lo tanto, la sociedad, la gente, ya no es una comunidad de derechos y deberes sino un negocio y deben servir, existir para el negocio. Esto requiere control.

Socialmente. Desde el FEM se propone una identificación digital obligatoria para todos (puede ser un microchip o código QR) y la digitalización total (trabajo, moneda, relaciones sociales, cultura, deporte, información, manifestación, sanidad, circulación…). La digitalización total permite poder “apagar” a cualquier persona que no se someta a las directrices oficiales o las critique, y ser considerado un “asocial” al que hay que evitar y castigar.

En ese nuevo mundo totalmente digital al “asocial” es fácil someterle: desde la detención en cualquier momento, lugar y circunstancia al bloqueo de su dinero digital hasta llegar a bloquear simples actos cotidianos como no poder sacar un billete de transporte o comprar en un supermercado. Y además su cara y datos personales pueden ser puestos en las pantallas de calles, transportes, tiendas, y llegar a los ordenadores de todas las casas. Con el móvil cualquiera puede saber dónde se encuentra el “asocial”, así la gente puede apartarse de él.

Todo esto no es ciencia ficción. Ya está pasando en China donde el grado de buen ciudadano se valora por una escala de puntos. A más puntos más privilegios (circular, comprar-vender…).

En este nuevo mundo propuesto por el FEM “no tendrás nada y serás feliz”, como ellos mismos dicen. Todo te lo proporcionan las corporaciones, de ellas dependes y de ellas recibes la “paguita”, hasta ahora llamada ingreso mínimo vital. De tal manera te mantienen en el nivel básico de subsistencia sólo mejorable mediante puntos de buen ciudadano. La “paguita” permite, además, que la gente viva rozando la desesperación pero sin caer en ella y con esperanzas de mejora por ser buenos ciudadanos, con lo cual se evita la rebelión social. El ser humano queda convertido en una mercancía útil, mientras obedezca.

A cambio no habrá delincuencia o ésta será ínfima y la seguridad sanitaria será extrema. Todo ello “gracias” al grado de control digital porque la gente lo llevará en su propio cuerpo pudiendo ser localizada, atrapada, aislada en cualquier momento y lugar.

Como simple botón de muestra vid. por ejemplo Klaus Schwab Shaping the Future of the Fourth Industrial Revolution: A Guide to Building a Better World (Geneva: WEF, 2018), e-book o The Fourth Industrial Revolution (Geneva: WEF, 2016), e-book.; Klaus Schwab, Thierry Malleret, Covid-19: The Great Reset (Geneva: WEF, 2020), e-book.

Klaus Schwab es miembro del consejo de administración del Club Bilderberg y fundador del Foro Económico Mundial y del Foro de Jóvenes Líderes Globales (donde se forman los futuros directivos de las corporaciones desde donde se gobernará el mundo).  Thierry Malleret es fundador de la Red Mundial de Riesgos del Foro Económico Mundial y director del Programa de Eventos Globales del FEM.

El Evento 2021 o Cyber Polygon 2021 se llevará acabo el 9 de julio de 2021 y forma parte de la Agenda 2030. Siguiendo lo sucedido con el Evento 201 y la plandemia desatada un mes después, no es aventurado prepararnos para lo que pueda pasar. Estimado lector, almacene comida y agua potable, por si acaso. A esta gentuza totalitaria hay que tomarla muy en serio.