Operación Volhov. Imposible olvidar el frente del Volchov ruso, donde nuestra División Azul se cubrió de gloria. Un buen nombre para esta importante operación de la Guardia Civil, que ha desarticulado el estado mayor de la mafia separatista catalana.

Por lo visto Rusia ofreció 10.000 soldados a Puigdemont, que se "cagó" en las bragas, según dijo literalmente en una conversación interceptada, uno de los hombres de confianza de Puigdemont.

Si algo caracteriza al separatismo catalán es su cobardía. Si cuando Agustina disparó el cañón las tropas francesas se echaron patrás, cuando Batet hizo lo propio, los sepa ratas de la época buscaron su hábitat natural para huir por las alcantarillas.

Ciertos sectores del separatismo catalán no ocultan una admiración por la banda terrorista ETA, aunque afortunadamente la banda no estaba subvencionada con dinero público, sólo faltaría y recurrían a la extorsión del impuesto revolucionario, algo que si sucede con los cabecillas del separatismo catalán, que tienen la desvergüenza de chupar ayudas del dinero de los españoles.

Estos millonarios separatistas son los que quisieron hundir en una guerra a Cataluña y a España en 2017 y el año pasado en octubre, cuando Barcelona fue incendiada y se preparaban grandes atentados terroristas.

Desprecio infinito por estos miserables del separatismo catalán, con los que se ha asociado Pedro Sánchez para su investidura y su gobierno. Con estos golpistas terroristas racistas y corruptos, con los que organizó la mesa de la vergüenza para negociar lo innegociable. Con esa ERC con la que el PSOE tiene mucho en común, según Carmen Calvo.

Mientras VOX es un partido extremista, según los medios del Sistema y los partidos turnantes, todo son respetos y cortesía con los separatistas catalanes. Con estos mismos golpistas para los que Sánchez y Coletas preparan un indulto que será más bien un insulto para todos los españoles. Y Zapatero dice todavía que no son golpistas.