Son tiempos recios y la situación no está para tonterías supremacistas. Aunque a muchos les cuesta creerlo el ejército español aterrizó cerca de Bilbao. Es incomprensible que ante una situación tan grave, en la que están en juego tantas vidas, los supremacistas vascos sigan con sus estrecheces de mente, algo con lo que se ganan la animadversión de una gran parte de ciudadanos españoles.

Por fin el ejército actuó este domingo por primera vez en Vascongadas, única comunidad en la que todavía no había realizado ninguna intervención por la crisis del coronavirus. Lo hizo desinfectando el aeropuerto de Loiu, una acción a la que, esta semana, previsiblemente, se sumarán trabajos similares en el resto de aeródromos del territorio y las principales estaciones de Renfe. A pesar de ello, el lehendakari Iñigo Urkullu se mantiene categórico en que el ejército “sigue sin ser necesario”.

La polémica lleva candente siete días y el Gobierno vasco permanece en el escenario que ha reiterado varias veces: no hace falta la ayuda de la UME (Unidad Militar de Emergencia). El primer trabajo militar en el aeropuerto de Bilbao no rebaja el discurso del Ejecutivo, ya que, a fin de cuentas, la terminal, como las estaciones de Renfe -que comenzarán a desinfectar este lunes-, son propiedad del Estado, por lo que no se requiere la autorización del gabinete de Urkullu para que la UME actúe en ellas. Lo que no quiere el Gobierno vasco es que se invadan competencias propias.