Carmen Calvo y Chiqui Montero: El dúo sospechoso de la corrupción 
 
Sospechosas de corrupción pero una sembrando cizaña con la hipócrita desmemoria antidemocrática y la otra al frente de las cuentas que arruinan España. Éstas elementos, la Poyato y la Montero, son las que manifiestan las supuestas excentricidades de la candidata del PP para el 4 de mayo. Se les agotan los calificativos que escupen intentando desmerecer la excelente gestión de Ayuso. 
 
No hay nada mas excéntrico que una verdulera predicando moralina desde un ministerio, implicada hasta el corvejón en el robo de Andalucía con el caso Isofotón y los ERE. Nada más esperpéntico que la Calvo presumiendo de hablar en bragas con alcaldes mientras declara que el dinero público no es de nadie. Y esas son las dos individuas, ministros, que hacen campaña al tonto del Falcon, al genocida asesino de nuestros padres; al trepa de saunas gay y tramposo de pucherazo hasta en primarias; carne de presidio a poco que se sepa lo que oculta el candidato a estrellarse en avión o helicóptero aburridos de usarlos. El extravagante estafador con perros bípedos que le lamen, el totalitario enmierdado de mediocridad prohibiendo la democracia. Eso es estrafalario y además repugnante: consejeras analfabetas mojadas hasta las cejas, y las bragas, de las fétidas componendas con olor a socialista. Esa náusea derivada de la carroña sanchista es la que hace campaña hostil contra quien se ha llevado el aplauso internacional por la coherencia e integridad de su gestión. Isabel Díaz Ayuso soporta con la cabeza bien alta los embates del aquelarre. 
 
Desgraciadamente los imbéciles poseen derecho a voto e irán a las urnas, pero el embuste de estos trileros ha tocado tanto fondo que reflotarán la pérdida de credibilidad buscando náufragos en el insondable océano de los apesebrados de la siniestra y de la violencia de los cínicamente denominados antifascistas. Los desencantados son tan numerosos que tendrán que aplicarse en la falacia argumental como en la fullería electoral. 
 
Los pecados de Sánchez son tantos que en vez de pisar los tribunales tiene bula de Satanás para irse a Doñana con los amigachos carroñeros que quizá conociese en las saunas del suegro. No tiene límite en su repulsiva vidorra de Epulón malversando fondos públicos; él y toda la camarilla de retorcidos que confinando a toda España se dan la vida padre destrozando a millones de hartos ciudadanos. Suerte tienen de no estar muertos en este país nuestro donde el coronavirus no los toca. Será porque una simple gripe puede disfrazarse de enfermedad mortal mientras no se descubra la farsa y se sigan quemando los pulmones tratando erróneamente un diagnóstico inventado. Cuando no aplican eutanasia encubierta sedando hasta la muerte a decenas de miles de ancianos como hicieron con mi padre y mi suegro. ¿Ahora basta la vacuna para matar y multiplicar las olas con renovados infectados? Están por ver los desastres de la masiva campaña de la plandemia. 
 
Son tantos los delitos acumulados por la pandilla basura de un desgobierno criminal que la justicia terrena está sobrepasada ante semejante manifestación de hipocresía y caradura colectiva. Por eso da igual que las sospechosas del latrocinio sucialisto en la Junta de Susana Díaz se manifiesten en contra de la dignidad y la honra que han perdido por las esquinas prostituidas de la corruptela sanchista. La justicia terrena estará sobrepasada pero de la divina no escapan. Así bajara San Miguel y los ensartara como pinchos morunos, esperan las brasas del infierno. Aquí toda esta caterva de cínicos socialcomunistas huele a chamusquina y siguen con la vida bastarda del ventajismo sin conciencia. Los mismos de la moral caduca, los de siempre, los sinvergüenzas exponenciales que creen no tener fin hasta que les llegue. En tanto, no se baje la guardia que con la hostilidad en campaña se prepara tongo con los resultados. 
 
Por lo pronto el CIS y los expertos demoscópicos ya anuncian un pulso de fuerzas cuando Madrid aborrece al miserable de Doñana y el fugado de Galapagar para agenciarse otra manceba de inequívocos méritos. No los traga nadie pero ahí están a ver si cuela otra de esas maniobras que la Montero y la Poyato aplauden con las orejas. En ello les va el cargo y la mazmorra.