Quien decía luchar contra los bulos y la tergiversación informativa sobre el gobierno, resulta que forma parte del engranaje intoxicador.

¿Pero en manos de quién estamos? ¿Tantos años de recorrido democrático y aún no hemos aprendido? Si son ciertos ambos planteamientos, no olvidemos lo de recordar la Historia para no volver a repetirla. Piensen que la memoria es el único paraíso del que no nos van a expulsar, por mucho que el ministro del Interior intente secuestrar nuestros recuerdos; por eso siempre recordaremos la catástrofe aportada por este gobierno, cuyo sino es la incompetencia con fuertes dosis de dejadez y torpeza; prueba de ello es que sus fieles comienzan a rebelarse. ¿Quiénes son las primeras que saltan del barco? Pues eso.

Ayer, leyendo a Conrad Adenauer, encontré un pensamiento que me hizo reflexionar  y del que no tengo dudas:La historia es la suma total de las cosas que se podrían haber evitado”. Pues bien, viendo cómo actúa la “peña” de Sánchez-Iglesias, sé que no lo van a entender, pero está bien que lo conozcan, por si alguno guarda en su interior un resquicio para la reflexión seria y serena. Recuerden, miembros del actual gobierno, que el pasado es imposible reescribirlo: podrán falsificarlo, pero nunca reescribirlo. Confío en que el creador e instigador de bulos, Grande-Marlaska, sepa reflexionar…. ¿O acaso no es uno de los que más currículum parece aportar a la “peña”?

Veamos: Todo un juez suspendió hace unos días en primero de derecho; incluso, diría yo, en primero de democracia. Que un juez no tenga siempre presente la presunción de inocencia es como para preguntarse hacia dónde va este apunte de gobierno y qué pretende. Marlaska no puede ser tan sectario como demuestra ser. Quiero pensar que le convenía aventar un bulo más –como tantos que salen del entorno del gobierno ‘bichavista’—y aludir a la mal llamada violencia de género que esperar a conocer la verdad. ¡Qué menos que reconocer la presunción aludida! La nefasta ley de violencia de género invierte el sentido común y parece asentarse en la presunción de culpabilidad. Ya hemos hablado de ello en otras ocasiones, contraponiéndolo a lo que piensa el vulgar feminismo a la española.

Explico lo del suspenso de Marlaska: El titular de Interior dio una noticia falsa y tuvo que retractarse. En una emisora de radio llamó “asesinato machista” a lo que era un suicidio en Valladolid, sin más, tal y como informó la Delegación de Gobierno de Castilla y León. ¡Ojo con el de la “monitorización”! Si este personaje es la cabeza visible de esa persecución social… ¡Que Dios nos coja confesados, aunque esto ya no se lleve! Pues bien, resulta que quien pretendía luchar contra los bulos y la tergiversación informativa, demuestra que forma parte del engranaje de la máquina de bulos y la intoxicación informativa. Marlaska condenó en la SER al marido. Viendo cómo actúa este señor en cuestión de leyes y en el gobierno ‘bichavista’, no descarten que ETA plantee revisiones de sus casos judiciales.

El “señorito” se escudó en que le habían pasado mal los datos.  "Se me trasladaron unos indicios que determinaron que se abriera un atestado por violencia de género", explicó el ministro. ¡Mentira! “¡Mientes, Marlaska, y lo sabes!”, como dice el meme de Julio Iglesias. ¿Por qué estaba tan interesado en divulgar que era un caso de “violencia de género”? Se lo diré: porque el suicidio no “vende” y de lo que se trataba era de desviar el foco de los miles de muertos que presuntamente ya triplican los datos que dan en el parte oficial de “Mon-cloaca” (sic).

Si ante un asesinato, este ministro fue tan lejos y disparó tan desviado, llévense las manos a la cabeza. A esta gente no le interesan nuestras vidas, tan solo nuestros votos y nuestra dominación. ¿Hacemos una apuesta? Ya verán cómo en “LaSextrola” o “Sextapo” no son noticia los muertos del Covid-19 y las chapuzas gubernativas, pero sí lo serán los ataques machistas y obsesivos contra la ejemplar labor de Díaz Ayuso, el alcalde madrileño o intentarán diluir los efectos de los 15 millones destinados a mercenarios con rodilleras. Eso si no le echan la culpa a Franco por salir a pasear por La Almudena, los alrededores del Palacio Real o la Plaza de Oriente.