El inicio del celebérrimo discurso televisivo del presidente del Gobierno Arias Navarro lo deja bien claro, pese a que lo diga afligido y no alto: “Españoles, Franco ha muerto”. Noticia en rigurosa primicia mundial. Os recuerdo, queridos niños, que en esa época los únicos medios de comunicación, para todo el orbe, eran la puta tele y la puta radio –casi a tiempo real – y la prensa escrita, al día siguiente de producirse los hechos noticiados. No es baladí este asunto, ojo. La transmisión de la comunicación es clave en toda sociedad letrada e informada. En nuestra actual sociedad mundial iletrada y desinformada, es la descomunicación lo que impera. Han hecho del NODO las noticias de ultimísima hora. Ojo, queridos niños, no me refiero sólo a la carga ideológica y propagandística que soportaba el NODO (Noticiario – Documental) sino a su NULA inmediatez.  En 2020 tenemos medios tecnológicos para transmitir noticias a tiempo real, y medios ideológicos-propagandísticos para transmitir noticias hasta antes de que se produzcan y, lo que es peor, para comunicar mentiras. Y, rizando el rizo, seguimos transmitiendo a tiempo real, las mismas mentiras de hace 90 años (sí, desde Berenguer ya han pasado 90 añazos).

¡Actualmente el nodo ha mutado en la NADA! que, por supuesto, no es acrónimo de nada, sino acólito de sí misma: la realidad manipulada, la muerte de la razón, el imperio de la barbarie.

Los ácratas españoles (los únicos habitantes de Espena que seguimos conservando el viejo gentilicio patrio) nos descojonamos mirando a diestra y, sobre todo, a siniestra. Podría escribir “sobretodo”, pues esta prenda de vestir que se pone sobre el traje ordinario es una maravillosa metáfora del embuste y la perfidia en la que nos mantienen ahora los mass-mierda y las instituciones gubernamentales. El rojerío no me interesa, siempre he defendido que los guarros han de estar en las cochiqueras y no ser animales de compañía y, ni mucho menos, amos ni garantes de nada. Ojo, digo que no me interesa como público, como contertulio, como amigo, como ser humano…; pero sí como enemigo sempiterno y demente al que jamás hay que minusvalorar y al que jamás hay que dejar de combatir. Aclaro esto porque este artículo no va dirigido a esta purria de psicópatas analfabetos, sino a la inmensa minoría que sigue dando la matraca, de parabienes, con Francisco Franco. ¿Con quién os dio la matraca constante, el Caudillo, durante 1936-39? ¡Pues con el ENEMIGO! Si se hubiera obcecado en hablaros sólo del Dios cristiano, de Don Pelayo, del 2 de mayo y etc. ¡no habría ni salido de las Islas Canarias, coño! Hubiéramos sino un satélite más de la puta URSS, no lo que fuimos hasta 1975.

No debería hacer falta este artículo, pero veo que hace más falta que nunca. “Manda huevos”, como exclamó en analfabeto pepero que gritó: “¡Viva Honduras!” en El Salvador y ante los máximos organismos políticos y militares del país. ¿Eso no era motivo de fusilamiento? No sois salvadores de nada, salvadoreños. No debería hacer falta porque cualquier estatista sabe que vivir en el pasado es darle carta blanca al enemigo del Estado. Precisamente un enemigo que se ha hecho fuerte, muy fuerte, OBVIANDO SU PASADO. A ver, qué parecéis niños tontos, queridos niños. El comunismo espenol que asola Espena no habla de sí mismo, ni para bien, porque sabe que lo que importa es el presente. Y cuando se remueve el pasado es para que afecte al presente, no para que queramos volver a ese pasado. De ahí que nos expolien y sometan gracias a la Ley de Memoria Histórica (y vamos a flipar, más que vuestro Rey Flipe VI, cuando aprueben la de Memoria Democrática).

Los franquista actuales le están haciendo un flaco favor a la patria, pues aunque los cimientos de un país sean su glorioso pasado, cualquier estructura puede ser destrozada dejando impolutos sus cimientos. Lo mejor que tuvo el Alzamiento fue que removió los putos cimientos de España, que habían sido tan carcomidos que amenazaban ruina inmediata. Francisco Franco, como el mejor y mayor estadista de la historia de España, estará ahora avergonzado de ver lo que hacen sus bienintencionados defensores. Jamás la historiografía puede ser actualidad política, JAMÁS. Salvo en lo que os he explicado que hacen, perfectamente, los rojos: manipular y vilipendiar ese pasado glorioso, ocultar la realidad de su pasado criminal y hacer de ello capa y sayo, y santo y seña para todos los descerebrados iletrados que quieran tener su minuto de gloria terrenal aferrada a la oclocracia que es Espena.

La primera crítica empieza por el hombre del espejo. Por eso, como articulista de ECDE, escribo alto y claro: ¡Basta ya de que Francisco Franco cope este medio! ¡Si ni la COPE lo hace ya (si es que alguna vez lo hizo)! Espena se ha comido hasta la virgulilla de España… ¡y encima el sufijo de la tilde de nuestra Ñ es el del puto ministro PesadIlla, el que está destrozando hasta a Espena! ¿Cómo se puede destrozar algo que está ya destruido? Pues lo hacen… y, mientras tanto, nosotros dando la matraca con Franco, que sólo debería ser un espejo y no un marco. Hay que diferenciar esos conceptos.  Franco sería el primero que hubiera desterrado el congojavirus de España, no solo por ser un complot judeomasónico, sino por sentido común, el menos común de los sentidos pero del que siempre hacía gala él. Por eso repito y completo mi sinestesia: ¡hay que escribir alto y claro: Españoles, Franco ha muerto! No significa: “¡Hay que matar a Franco!” o ya que eso es imposible porque fue invicto en vida: “¡Hay que olvidar a Franco!”. No. Simplemente hay que hacer lo que hizo él: defender a España por encima de sus ancestros. Y él, ahora, es nuestro ancestro.