Se lleva en los genes eso de delinquir, acaso contienen también memoria de la moral desviada por generaciones o el olvido colectivo de la rectitud y la práctica de la conveniencia  por la transgresión, como puede comprobarse en los árboles genealógicos y actuaciones de los Iglesias o Castejón. Delinquir es hábito de quien aprovecha la oportunidad para beneficiarse contra el conjunto de la sociedad. Como es el caso de los golpistas sin arrepentimiento a punto de ser indultados por un partido socialista, sanchista, que ha traspasado ilimitadamente las líneas rojas de la decencia política. La memoria del delito y la relatividad moral que caracterizan los pocos escrúpulos y que se multiplica por generaciones, es lo que soportamos con un desgobierno criminal dirigiendo malévolamente la destrucción de España. No tanto la chapuza, también dañina, es más la voluntad de la desintegración territorial y la estafa permanente contra el Estado de Derecho los motores de la coalición sociocomunista contra el conjunto de la ciudadanía que arriesga en extremo el futuro a corto y medio plazo. 
 
No revistamos de gestión gubernamental lo que es una constante aberración antidemocrática. Nada es lo que parece, aunque al gurú Ivan Redondo se le agotan las ideas para poder mantener el engaño que supone Sánchez como Presidente de Gobierno. Más al descubierto queda la farsa de los indultos, cumplidos los plazos en que se han de pagar los favores prestados por el enemigo de España. 
 
Harto dificultoso era contener el acto delictivo e impedir un destrozo de la convivencia constitucional cuando el peligro provenía de una voluntad delictuosa ajena al Gobierno central. Peor será cuando la complicidad delictiva, por intereses espurios, está focalizada en Pedro Sánchez y cuantos avalan la repetición de un acto criminal que en el futuro hará tambalearse los cimientos de la democracia con insondables consecuencias. 
 
No todo es discutible como pretende el felón monclovita con el concepto de Nación, quien quizá un día acabe encontrándose con la horma legal de su zapato. Por lo pronto, el derecho de gracia se realiza conforme a la ley y no pueden concederse indultos colectivos. Efectivamente, los delincuentes llevan en los genes el impulso de traspasar los límites, como el mismo Pedro Sánchez tras los muros de La Moncloa.