Infieles, rastreros y cobardes a todo lo que tenga que ver con cualquier compromiso histórico, moral y cultural, la portavoz del Partido Popular, Cuca Gamarra, lo primero que dijo en tribuna fue… “sabe usted, señor Sánchez, que nosotros tampoco somos franquistas”. ¡Son basura! Menos mal que el señor Abascal estuvo en la línea esperada, incluso superándose.

    No sé si con Pablo Casado la cosa hubiera ido por otros derroteros, pero tengo la absoluta certeza de que estos del PP están a gusto en la Oposición y sólo esperan ver pasar pacientemente el cadáver del PSOE cuando la economía está por los suelos, que como “el cartero siempre llama dos veces”. Que es lo que han hecho siempre, por más que Aznar (MICHELIN) crea que ganó por las “bravas” a un cansado Felipe, sin acordarse de las servidumbres a las que tuvo que servir: 1ª Hablar catalán y cargarse la opción PP en Cataluña. 2ª Pactar con el PNV y referirse a ETA como “movimiento de liberación vasco”. Que lo del discípulo de Azaña, el mismo que liquido la economía nacional, configuró una economía especulativa a base del ladrillo y trajo la inmigración, es de traca. 

    Al PSOE, esté o no en el gobierno, siempre hay que tratarle con contundencia, saliendo al paso con autoridad y sin dejar  de descalificarle en cada línea de réplica. La razón es sencilla.  

    Siente una profunda animadversión por el pluralismo. Tergiversa los conceptos, miente y manipula. Insulta gratuitamente. Se arroga la representación del pueblo, y a los que no le votan considera que hay que ponerles “cordones sanitarios”. Se inviste de una categoría moral que nunca ha tenido. No sabe debatir. Excluye toda propuesta que vaya contra su constructo político auxiliado por las élites internacionales. Fomenta el clientelismo a través de beneficios estatales a consta de vender lo que sea. Apoya dictaduras sanguinarias y corruptas. Defenestra a personas decentes. Y lo más esperpéntico, cree que está justificado por la historia, pese a tener, tanto en España como en el resto del mundo, una historia criminal.

    Frente a esto no hay más discurso que la dureza sin contemplaciones.  Sin contemplaciones, porque quien da primero, suele dar dos veces. Y esta tropa no ha merecido nunca ni merece ahora más que eso, QUE SE LES DÉ.

    VOX es el partido de ESPAÑA. Me importa un bledo que esté de acuerdo con el sistema liberal, contra cuyo sistema estamos cuatro. Su mérito es evidente. Nosotros fracasamos.

    Ahora, eso sí, la respuesta la tiene el pueblo. El pueblo español: soberano, dueño de su destino e indomablemente democrático… Aunque desde mi punto de vista mayormente mezquino y endiabladamente estúpido.