Cuanto más cerca está un imperio del colapso, sus leyes se vuelven más locas”. Cicerón

[No va a funcionar]

Trudeau se ha atrevido con algo muy arriesgado: por primera vez en la historia de Canadá, ha invocado la ley de la emergencia, algo así como el estado de excepción. Para aplastar a la protesta de los camioneros. Lo que tenemos hasta ahora es:

Paso 1: La gente protesta pacíficamente en las calles y carreteras, exigiendo el cese de las privaciones de libertad con la excusa del covid. Trudeau los ignora, enferma mágicamente del covid, y desaparece por una semana esperando que se cansen y desaparezcan. No ocurre tal reacción. La gente sigue, y más todavía. Se trata de un fenómeno social jamás visto en el occidente en por lo menos un siglo.

Paso 2: Los siervos policiales del sistema (no todos es importante señalarlo, hay cierta rebelión), entran en acción y empiezan a llevar arrestos de individuos implicados y llevarse el soporte material ofrecido por los particulares.

Paso 3: Las fuerzas del sistema empiezan a usar violencia contra los manifestantes.

Pues prepárense compañeros para lo que viene después. La Historia nos enseña que cuando el gobierno empieza a llevar a cabo acciones violentas contra la gente, es señal de futuros movimientos mucho peores.

No obstante, pienso que Trudeau ha cometido un gravísimo error por el que igualmente pagará un alto precio. Quería evitar pagar por ello, pero creo que pagará. Ya en este mundo.

Porque en realidad lo que ha hecho es enviar el mensaje a los que protestan que no les queda otra que embestir con fuerza. Ni él, ni en Australia, ni en Italia… no escuchan a cientos de miles de manifestantes. ¿Qué democracia es esta? O es precisamente esto lo que significa la democracia. Como mínimo con estos pretendidos amos. Ya lo hemos visto en Francia, con chalecos amarillos un año entero antes de la plandemia. 15 ojos, por allí, sacados con balas de goma, arrestos, encarcelamientos, multas fuertes… ni caso. En Chile, por la subida del precio del billete de metro, y bastantes iglesias quemadas y profanadas, se ha obtenido una nueva constitución, y hasta un nuevo presidente. Muy progre, naturalmente. Entonces, esas manifestaciones sirven. Porque son del sistema.

Rosa Parks se rebela por el trato a los negros en EEUU. Lo consigue con muy poco esfuerzo. Porque el sistema ha dicho que tocaba. 400 estudiantes se encierran en Sorbona en el 68 – o sea, una minucia con lo que tenemos hoy – y cambia Europa entera con la “revolución sexual”. Porque el sistema quiso. Esto en cambio el sistema no quiere.

Por lo que, Trudeau te lo digo yo y lo sabes y temes ya, la reacción de los oprimidos, que ya mostraron alto grado de entrega y valentía, cambiará de tono. En un  momento, cuando menos te lo esperes, despertará algún tigre. Sea que la parte del ejército, o de la policía se volverá contra ti. O si ordenas usar las armas contra el pueblo, estos se las cogerán de tus fuerzas, y las dirigirán hacia ti. El mismo ejército, sin saber cómo, cambiará la dirección de sus cañones. Aplastarán unos u otros a ciertos incondicionales que te defienden.

Justin, es justo lo que le pasó a Chauchescu. Tenía más poder que tú, pero menos que un simple tiro con el que fue ejecutado. Ordenado esto por los mismos que le sirvieron hasta el día antes.

Sal mientras estás a tiempo.