La campaña por las elecciones presidenciales en Estados Unidos está siendo un auténtico combate que se está desarrollando en diversos ámbitos. Los discursos de los candidatos ya fomentan disputas dialécticas, pero también hay que destacar la presión de los medios de comunicación.

 

Uno de los elementos más importantes en Estados Unidos para elegir a un representante político o al presidente es la honorabilidad. La mentalidad anglosajona está muy relacionada con la estricta necesidad de que todo sujeto fiable debe cumplir sus obligaciones conforme a lo pactado, no debiendo aprovecharse de engaños o fraudes que le beneficien por perjudicar a los demás.

 

No ser un deudor respetable puede ser más perjudicial para ser político en Estados Unidos que en otros países como España. Ese hecho está vinculado con la cultura anglosajona ya mencionada y ayuda a explicar parte del éxito de muchos empresarios británicos y estadounidenses.

Pere Brachfield publicó, en su blog, un artículo relativo a una interesante noticia divulgada a través del USA Today, un diario norteamericano, que ha comunicado que Donald Trump ha sido demandado en diversas ocasiones por no cumplir sus obligaciones relativas al pago de dinero. Además, destaca el hecho relacionado con diversos procesos ante órganos judiciales en materia laboral que se están produciendo contra él.

 

Donald Trump, que tiene motivos para pensar que podría llegar a ser el próximo presidente de los Estados Unidos pese a los muchos detractores que le atacan desde su propio partido, siempre ha defendido su condición de empresario de éxito. Además, ha destacado que siempre ha cumplido con sus obligaciones, pagando al que tenía que pagar.

Hay algunos matices incluidos por Donald Trump en sus declaraciones y en las de sus representantes en lo que a sus actividades se refiere. El empresario reconoce que, en algunos casos, no ha pagado o ha pagado menos dinero del pactado, pero justificadamente por no haberse hecho correctamente la labor acordada o por haberse realizado pasado el plazo estipulado. Además, ha indicado que, en diversas ocasiones, ha abonado una cantidad de dinero superior a la pactada para realizar el pago por haberse hecho el trabajo de un modo satisfactorio para él.

 

En el Derecho anglosajón, se entiende que hay incumplimiento si no se cumple escrupulosamente el contenido del contrato, que debe estar fijado con total exactitud, sin que se pueda completar con elementos integradores como la buena fe. Ocurre lo contrario con otros ordenamientos jurídicos, como el español, en los que existen diversos tonos entre el cumplimiento y el incumplimiento de las obligaciones contractuales, cuyo contenido puede ser completado por diversos medios.

 

Donald Trump ha logrado ser un empresario exitoso y, aparentemente, respeta a sus acreedores. Ahora tiene la oportunidad de demostrar si puede ser un dirigente político exitoso que respeta a todos los ciudadanos.