Recientemente tuvo lugar una emotiva ceremonia fúnebre en la Basílica menor de Santa Engracia, con honores de general de la Guardia Civil, en sufragio del alma del general Galindo, en Zaragoza, la ciudad que se había convertido en su patria chica de adopción.

El templo se llenó de fieles que quisieron expresar sus condolencias por el fallecimiento del general, pese a que en todo momento se cumplieron las recomendaciones de aforo por el Covid 19. Al funeral acudieron también decenas de excompañeros suyos de la Guardia Civil como el ex general jefe de la Guardia Civil en Aragón, Carlos Crespo.

No es extraño que el pueblo español muestre su afecto y gratitud por el general Galindo, que lo dio "todo por la Patria" como reza el famoso lema de nuestro Ejército. Fue el máximo responsable de la captura de 278 comandos etarras y 1700 terroristas.

En estos tiempos en que tanto se echa en falta una mano dura militar frente a los terroristas callejeros, admiradores de ETA, especialmente en Barcelona pero también en el resto de España, es especialmente adecuado recordar a un oficial que supo enfrentarse a los terroristas etarras en su territorio, sin miedo a la violencia terrorista y sin miedo a unos disturbios callejeros, que eran peores que lo que vemos ahora.

ETA fue derrotada y hecha desaparecer operativamente, en buena medida gracias al general Galindo, pero por desgracia la inutilidad y mala fe de la clase política que padecemos en España, ha hecho que desde el punto de vista político ETA no solo no esté derrotada hoy sino más fuerte que nunca ya que nunca habíamos sufrido que la propia ETA forme parte del gobierno de España, a través de su marca "española" Podemos.

Con un presidente del Gobierno que tolera esta indignidad, y que parece aceptar que sus socios promuevan y organicen la violencia sistemática contra la Policía, y contra los comercios y las personas en general y promoviendo también la ruptura de España, en este caso en Cataluña Esta es la triste situación de la España actual. Y todo ello en un escenario de epidemia pésimamente gestionada por el Gobierno.

Con una catástrofe humana en las residencias de ancianos de la que es responsable el mismo político de promueve abiertamente la violencia y la guerra civil en España. Y con un desastre económico histórico causado por la incompetencia y los planes ocultos de este mismo gobierno.

Teniendo en cuenta todo ello es normal que los españoles honrados, el noble pueblo español, honre y muestre gratitud por los héroes militares de la Patria, ya sean los héroes de tiempos antiguos, los héroes de anteayer o los héroes del mismo ayer, como el general D. Enrique Rodríguez Galindo.

Desde luego, en el ejército de Estados Unidos nunca habría ocurrido que fuese juzgado y denigrado uno de sus mejores generales de la Guerra de Vietnam, por ejemplo, o que le llamasen asesino o lacra. Algunos que por lo visto creen que se puede luchar contra una banda terrorista despiadada con besos y abrazos en los interrogatorios y en las detenciones

Pero por desgracia, nuestra "maravillosa" democracia de 1978 ha permitido algo así, como también les ocurrió a otros destacados oficiales de brillante carrera antiterrorista, como Don Antonio Tejero.

D. Enrique Rodríguez Galindo, ha fallecido con el respeto y la gratitud de los españoles de bien, de la Guardia Civil y en la cama y con sus medallas. ETA, que intentó asesinarle muchas veces nunca pudo con él. Él sí pudo con ETA.

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El entonces teniente coronel Galindo intentado persuadir a un sacerdote que iba a celebrar la Misa por un etarra.