A primeros de diciembre, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, presentó un video para explicar a los niños canadienses lo felices que iban a ser una vez vacunados: “Vais a poder vacunaros en cuanto tengáis cinco años... Sé que estáis emocionados, sé que estáis impacientes”. También agregó que los niños que aún no han alcanzado los cinco años de edad ya pueden reservar un espacio para la vacunación justo después de su cumpleaños. Pero esta emoción de Trudeau no es compartida por muchos canadienses, y alrededor de un 10% de la población mayor de 12 años aún no ha recibido su primera dosis de la vacuna contra el Covid-19.

Según informa Breizh-Info, Trudeau, como Macron, ha decidido “joder a los no vacunados” y las declaraciones y restricciones en su contra son cada vez mayores. En una entrevista concedida a una cadena de televisión de Quebec, Trudeau afirmó que entre los no vacunados hay personas que se oponen “vehementemente a la vacunación”, que “no creen en la ciencia” y que suelen ser “misóginos” y “racistas”. Justin Trudeau se preguntó: “¿Toleramos a esta gente? [...] Porque el 80% de los quebequenses han hecho lo correcto”. Unas declaraciones que fueron duramente criticadas por el líder del Partido Popular de Canadá, Maxime Bernier, quien calificó al primer ministro canadiense de “psicópata fascista” en Twitter.

Además de estas escandalosas declaraciones, el gobierno canadiense ha decidido denegar, por tiempo indefinido, su prestación de desempleo a los trabajadores que se nieguen a vacunarse. En una declaración ante los medios de comunicación el pasado 31 de diciembre, la ministra federal de Trabajo, Carla Qualtrough, anunció que los trabajadores que no se hayan vacunado contra el Covid-19 y que pierdan su empleo por negarse a recibir la vacuna se verán ahora privados del seguro de empleo, que es el equivalente canadiense a las prestaciones por desempleo.

La ministra explicó que la causa de esta segregación de los ciudadanos canadienses era doble: por un lado, mantener las empresas privadas y públicas abiertas y libres del Covid-19 (olvidando claramente que la vacunación no impide la transmisión del virus), y ejercer aún más presión sobre las personas no vacunadas para que lo hagan. “Mientras se ponga en peligro la salud pública colectiva de los canadienses y nuestra economía se vea amenazada, debemos mantener la política de salud pública en la primera línea de nuestras decisiones en materia de empleo, trabajo y economía”, afirmó Carla Qualtrough. “Y no sé cuánto tiempo durará esta medida”. También señaló que “aparte de los desempleados que se hayan vacunado, el seguro de empleo sólo estará disponible para los canadienses con una exención médica”.

Para aplicar estas medidas discriminatorias contra los no vacunados, las autoridades canadienses han pedido la colaboración de los empresarios, solicitándoles su ayuda para rellenar los “registros de empleo”, un documento necesario para pedir las prestaciones del seguro de empleo. El Departamento de Empleo señaló que si un trabajador no se presenta al trabajo, o es suspendido o despedido por negarse a cumplir con un requisito de vacunación, entonces el empleador tendrá que indicar que el trabajador ha renunciado, ha tomado una excedencia o ha sido despedido, lo que podría significar la pérdida de su derecho a recibir la prestación. La notificación también establece una serie de factores que podrían tenerse en cuenta, entre ellos si la política de vacunación se comunicó claramente, si era “razonable” en el contexto del lugar de trabajo y las posibles exenciones a la política de vacunación.

Trudeau, que en el pasado ha mostrado su apoyo incondicional a todas las minorías, lloró delante de las cámaras cuando un “refugiado” sirio le contó su historia o se emocionó pidiendo perdón a la comunidad LGBTQ por la discriminación que habían sufrido en el pasado, se muestra intransigente con los millones de canadienses que han decidido no vacunarse.