Cualquier persona que esté al tanto del feminismo español encontrará muchas similitudes entre el nazismo alemán y feminismo español, ya que se trata de dos genocidios organizados desde el gobierno de una nación, a raíz de una gran mentira en ambos casos, y contra un grupo social muy concreto, judíos allí, varones heterosexuales nativos del país aquí.

Quienes a diario estamos al tanto de las novedades del homomatriarcado español, tomamos nota de las periódicas vueltas de tuerca que las altas cargas feministas -léase asesoras de la ministra de Desigualdad- vienen dando a los Código Civil y Penal, así como a la Ley de Enjuiciamiento Criminal, al objeto de ir “perfeccionando” la jurisprudencia anti-varón Made in Spain, con el propósito inconstitucional y desigualitario de irla haciéndola cada vez más dañina y trampeada.

El nazismo alemán de los años 30 del pasado siglo identificaba a los judíos como un “enemigo racial”, la antítesis de la raza aria, y la presencia de tales judíos en Alemania significaba una amenaza a la pureza racial, de modo que se decidió eliminarlos.

Transcurrido casi un siglo de aquel genocidio, dado que la noria de la historia gira sin parar y la infamia inevitablemente sucede aquí o allá, como también la maquinaria de propaganda de cada gobierno a día de hoy casi alcanza la perfección, en la España de comienzos del siglo XXI, un moderno e inhumano genocidio haría su aparición en diciembre del año 2004 de la mano de la zapatera LIVG 1/2004.

En este tiempo de penumbra, el feminismo español identifica a los varones como un “enemigo sexual”, la antítesis de la raza feminista, y la presencia de varones heterosexuales nativos del país significa una amenaza a la pureza feminista, de modo que se decidió eliminarlos.

Con todo nuestro respeto a aquel holocausto, nuestra intención es mostrar las similitudes de una y otra dictadura, como denunciar la sutil forma de ejecución que se está utilizando en el caso del genocidio de género en España.

La base del nazismo alemán fue económica, eliminar a los judíos del tejido empresarial y confiscar sus bienes; el feminismo español también tiene una base económica al haber creado una industria o negocio basado en denuncias falsas con las que recibir Fondos Estructurales de la UE, ya que por cada denuncia se recibe un tanto, así como se confisca el patrimonio (rentas y bienes) de los varones para entregárselos a su denunciadora.

El pueblo alemán fue engañado con una amenaza basada en la raza (la raza aria frente a los judíos), la ciudadanía española está siendo engañada con una amenaza basada en el sexo (el hombre es un maltratador porque es hombre).

 El nazismo rechazaba la participación de todas las personas, sólo acepta la de aquellos considerados ciudadanos. Las libertades individuales fueron sometidas al interés general del partido y eran sólo para aquellos considerados como ciudadanos.

 Por su parte, en el feminismo español, las libertades individuales son sometidas al interés general del feminismo, la presunción de culpabilidad hacia los varones heterosexuales es la norma general y entre todos los tipos de violencia entre personas sólo se contempla la violencia de género.

El nazismo alemán o nacionalsocialismo manipuló los medios de comunicación y la educación para obtener el apoyo popular. Las propagandas en cine, radio, diarios y televisión jugaron un papel fundamental en la estrategia del nazismo para difundir su ideología.

El feminismo español o nacionalfeminismo paga campañas publicitarias a los medios de comunicación (016, tolerancia cero, etc.), cada ayuntamiento dispone de una partida en su presupuesto anual para ser destinada a propaganda feminista, los coches de la policía local llevan en una de sus ventanas un cartel feminista, todas las cadenas de televisión tienen en prime time un presentador homosexual, el Ministerio de “Cultura” sólo subvenciona las películas de corte feminista que estén dirigidas por mujeres, el gobierno ha tomado por la fuerza la red de escuelas públicas e institutos para impartir a niños de Educación Infantil y Primaria las bondades de la homosexualidad e incluso está intentando manosear la lengua española desvirtuando su gramática y sintaxis. Todo lo enumerado como someros ejemplos de lo que es una lista interminable, propia de un régimen autoritario y antidemocrático.

Si los juicios a los judíos eran pantomimas, ya que estaban condenados antes de ser juzgados, ¿qué decir de los Juicios de Género españoles en una red de Juzgados de Género equipados con Juezas de Género con su Jurisprudencia de Género que dictan a diario cientos de Sentencia de Género de los reos que allí llegan a manos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Género?

Pero hay una característica esencial que diferencia a ambas dictaduras y hace que el feminismo español sea mucho más inhumano que el nazismo alemán. Se trata de la forma de ejecución o eliminación del enemigo; mientras a los judíos se les quitaba la vida engañándolos con darse una ducha, ducha de gas, a los varones heterosexuales españoles se los aboca a una muerte lenta que puede tardar años en llegar a raíz de una existencia en la miseria material, siendo cada varón sometido a una persecución implacable, a un cúmulo de maniobras procesales y sentencias condenatorias que él no atisba a comprender por injustas y desproporcionadas. A la par, su única luz en su mundo afectivo, sus hijos, se vuelven contra él embrujados por el Síndrome de Alienación Parental (SAP) hasta que dejan de querer a ese padre, recibiendo esos menores un maltrato emocional que los marcará de por vida.

Y así, de este modo, empleando procedimiento tan macabro, la negación de cualquier derecho, la súbita miseria material y la incomprensible carencia afectiva a manos de propios los hijos, el gobierno español ejecuta a los varones de forma tan sutil, a fuego lento, unos crímenes que aparentemente no dejan rastro de los políticos culpables, pero que familiares y amigos del difunto de género conocen en detalle.

Alejados ilegalmente de sus hijos, embrujados estos menores vía SAP hasta convertirlos en enemigos del que fuese su padre, retenida la nómina del varón a ejecutar con pensiones compensatorias y de alimentos, embargos y costas judiciales que no cesan, así es conducido con suma rapidez a la indigencia material, sometido a un abuso constante y periódico en sus Derechos Fundamentales, burlado en juicio tras juicio, teatros que no cumplen las mínimas garantías de un país democrático. Sin atisbar un mínimo resquicio por el que ver luz, un hálito de esperanza, una amargura insoportable va llevando de la mano a ese hombre a su suicidio de género.

Muerte tras muerte, una mortandad creciente y que no cesa, con la garantía del Estado, en el año en curso, año 2022, ya ha adquirido en España los rasgos de una pandemia y el gobierno feminazi, consciente de que tiene sus manos manchadas de sangre, pone un teléfono del suicidio para lavar su cara frente a los países de nuestro entorno, cuando la única forma de frenar los suicidios de género en España es dar marcha atrás, derogar la LIVG 1/2004, y poner en práctica una justicia justa y en igualdad efectiva, sin distinción de sexos.

Es la forma de ejecutar a un colectivo social (varones) por el feminismo español, un método cruel e inhumano, la característica singular y propia de este régimen populista, mercantilista y electoralista de indecentas e indecentes sin escrúpulos cuando lo comparamos con otros genocidios como puede ser el que ocasionó nazismo alemán al pueblo judío.

A día de hoy, en España, siguiendo los cálculos más conservadores, de entre los hombres que a diario se quitan la vida, de 3 a 5 lo hacen debido a la presión que sobre su existencia provoca la jurisprudencia feminazi o legislación feminista de género española. Más de 1.000 varones mueren cada año acosados y derribados por la baja política feminista del Estado español hasta alcanzar una cifra que bien puede superar con holgura los 20.000 crímenes de Estado, si contabilizamos estos asesinatos del gobierno desde el año 2004.

Abocar a todo varón a un suicidio de género como única salida a una existencia insoportable, esta es la contribución del feminismo español o nacionalfeminismo a la historia de los genocidios que en el mundo han sido, son y serán.

Sólo resta un nuevo Juicio de Núremberg para juzgar a aquellos políticos (presidentes y ministras de “Igualdad”) que han venido sucediéndose desde aquel 2004 en que el lobby feminista obligase a Zapatero a llevar al Congreso de los Diputados la LIVG 1/2004 que le redactaron y hasta verla aprobada