Ya no sé bien cómo decirlo porque se me agotan las palabras, y buena parte de lo que ahora voy a contar ya lo dije hace tiempo.[1] Desde que se acordó el primer estado de alarma (por RD 463/2020, de 14 de marzo) este Gobierno no ha dado “pie con bola” jugando a la acumulación de desatinos y jugando con la paciencia de todos. Un primer estado de alarma, acordado tardíamente, y con medidas muy drásticas para todos (confinamiento domiciliario, cierre de establecimientos y otras similares) que ya nos dejó tocados.

A todo esto, le siguió un Plan de desescalada (iniciado durante la vigencia del primer estado de alarma) que culminó con la despedida del Presidente del Gobierno proclamando que el problema estaba poco menos que controlado y que tocaba disfrutar. ¡Línea, y seguimos para Bingo¡  Evidentemente, él sí que disfrutó de unas vacaciones, pagadas por todos, que esa es otra. Pero las cosas tomaron otro rumbo y tuvo que acordarse otro estado de alarma (RD 926/2020, de 25 de octubre), muy diferente del anterior porque el Gobierno parecía lavarse las manos, abdicando de sus funciones, que fueron trasladadas a las CCAA. A partir de aquí todo ha sido caos e incertidumbre, tanto en las diferentes medidas tomadas por las CCAA como en la difusión de los datos por parte del Gobierno (con claras contradicciones nunca explicadas). Ha sido y es, la llamada cogobernanza que más bien es un claro desgobierno porque nadie se aclara ni responde ante la perplejidad de los ciudadanos.[2]

Sin dejar de tomar medidas por parte de las CCAA (en un “potaje” que nadie entiende), ahora vuelve el caos con las diferentes vacunas y los “planes de vacunación” que parecen diseñados por el mismísimo Groucho Marx. Nadie nos explica nada, ni sobre las diferentes vacunas existentes, ni sobre sus posibles efectos ni el motivo por el cual se asignan unas u otras a una determinada franja de población (por edad). Eso sí, todo está solucionado porque el 70% de la población estará vacunada a finales del mes de agosto según ha proclamado a los siete vientos el Presidente.[3] Han cantado Bingo ¡¡ …y eso que ni la compra de vacunas depende del Gobierno (sino de la UE) ni tampoco la vacunación (que es trasunto de las CCAA) pero …. Sánchez dixit.

El hecho cierto es un desconcierto total que, en buena parte, está obedeciendo sumisa lo que se le manda, debatiéndose entre el temor al contagio y el temor a los efectos adversos de determinadas vacunas. O sea, estado claro de alarma entre los ciudadanos, mientras el Gobierno sigue de vacaciones con el pensamiento puesto en las elecciones de la Comunidad de Madrid, que parece ser lo único que les importa.

 De la situación económica de la población que no depende del sector público ni hablamos, porque el conjunto del país se sostiene sobre los hombros de apenas el 31% de la población, dado que la financiación del empleo público (vía impuestos) depende directamente de la riqueza que genera el sector privado.[4] Y el SEPE colapsado, sin que la situación tenga el menor viso de cambiar. Eso sí … España va bien (para algunos) y nada de mover ni un dedo para que las cosas sean de otra forma, porque si el prior juega a los naipes, ¿Qué no harán los frailes?

Pero, hete aquí que esta situación de absoluta irresponsabilidad se le puede acabar pronto al Gobierno, entre las cuestiones sometidas al conocimiento de nuestro Tribunal Constitucional (que no son pocas, aunque el TC se encuentre dormido), las investigaciones de la UE (especialmente por la escandalosa subvención a la compañía Plus Ultra y la imprecisión en la distribución de los Fondos europeos) o la cantidad ingente de reclamaciones por responsabilidad patrimonial que se están presentando ya. Cerca debería estar ya la “hora de la verdad” en la que el Gobierno no pueda escabullirse tan fácilmente y tenga que rendir cuentas de muchos aspectos de su caótica gestión. Pero mucho me temo que volverá a llover sobre mojado, y los zánganos seguirán revoloteando alrededor de la abeja reina, que continuará con sus grandilocuentes proclamas, sin que aquí reaccione nadie por temor a quedarse fuera de las magras ayudas del Gobierno.

Por si fuera poco, también resulta preocupante la absoluta falta de formación jurídica del Gobierno al anunciar el fin del actual estado de alarma y la existencia de mecanismos legales suficientes para que las CCAA puedan tomar medidas similares a las que ahora se están tomando. Y eso no es así en modo alguno porque ni la Ley General de Salud Pública (Ley 33/2011), ni la Ley 14/1986, General de Sanidad, ni la Ley Orgánica 3/1986 de Medidas Especiales en Materia de Salud Pública, permiten, por sí solas, limitar derechos fundamentales (como pueda ser la libertad de reunión o de circulación). En este sentido se ha pronunciado ya el Consejo de Estado (en una Recomendación), órgano del que suele prescindir este Gobierno con demasiada frecuencia y, claro, así van las cosas.[5]

Y es que el Gobierno, nunca ha tenido ni tiene un Plan B, de la misma forma que nunca tuvo un verdadero Comité de Expertos y ha estado actuando como “pollo sin cabeza” durante todo su mandato sin saber bien lo que hacía ni hacia dónde se había que ir. Van a por la “foto”, que parece ser todo lo que les importa, quizás conscientes de que los ciudadanos somos un poco o bastante idiotas y nos dejamos guiar por la zanahoria que nos ponen delante, como los burros. Total … ¿qué puede salir mal con un Presidente que afina la puntería y donde pone el ojo nunca pone la bala? Y es que tengo para mí que el lugar más seguro, cuando el Presidente hace esta clase de anuncios proféticos, es situarse en el mismo blanco, porque visto está que ni por casualidad acierta. Como irónicamente dijo alguien, hacer predicciones es muy difícil, especialmente cuando se trata del futuro …

Además, y para colmo, si algo sale mal será culpa de las CCAA en que no se someten al vasallaje del Gobierno, porque de sus propios deslices (que son demasiados) ya se encargan ellos de taparlos con la Ley de Secretos Oficiales que para eso está. Sigamos pues con esta política cuya peana se encuentra en la conocida Ley de Murphy, porque si algo malo puede pasar, pasará por mucho que nuestro amado Presidente nos prometa el oro y el moro. Pero, que diablos, si Sánchez anuncia algo (el fin de la pandemia, la recuperación de la economía o la vacunación en agosto de casi toda la población) por algo será, que para eso cuenta con toda una cohorte de “asesores de confianza” (de la suya, claro) de cuyo nombre y capacidad nadie sabe nada. Al menos nos servirá para conocer lo que, sin duda, no sucederá que ya es algo …

Con tan amargo panorama me despido, eso sí, sin perder ni un momento mi sonrisa etrusca, aunque recordando, con nuestro refranero, que no hay plazo que no llegue ni deuda que no se pague (o, por lo menos, eso espero).

 

[1] Vid. DE LA COGOBERNANZA AL DESGOBIERNO que puede leerse en el siguiente link: https://www.linkedin.com/pulse/de-la-cogobernanza-al-desgobierno-jose-luis-villar-ezcurra/

 

[2] Tras la conferencia presencial de presidentes autonómicos que se celebró en San Millán de la Cogolla (La Rioja) en junio del año pasado, Pedro Sánchez manifestó a los dirigentes territoriales que convocaría de forma mensual una reunión de estas características. Así lo trasladó a la opinión pública la entonces ministra de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias; varios presidentes regionales lo celebraron. Lo cierto es que, desde entonces, Sánchez sólo ha reunido una vez a los representantes del Estado en las autonomías. Fue el 4 de septiembre, con el curso escolar a punto de empezar, para analizar la vuelta al cole de los alumnos españoles. Ese día fue el último que casi todos los presidentes autonómicos se reunieron de forma conjunta, telemáticamente, con el Gobierno. Sánchez se había comprometido a una reunión cada mes para ahondar en la cogobernanza, hablando de un encuentro económico que nunca se celebró. El incumplimiento del jefe del Ejecutivo para con los presidentes autonómicos provoca cierto enfado entre algunos de ellos. Tanto del PP como del PSOE e, incluso, de los partidos nacionalistas. Y es que durante estos meses Pedro Sánchez prácticamente no ha tenido contacto con ninguno de ellos, ni de forma colectiva ni en privado, pese a que la situación epidemiológica ha llegado a índices muy similares a los de la primera ola. Sin embargo, sí ha mantenido agenda internacional, con encuentros con otros mandatarios europeos, e incluso ha viajado a países como Angola o Senegal. Fuente: https://okdiario.com/espana/pedro-sanchez-presume-cogobernanza-pero-lleva-7-meses-sin-reunir-presidentes-autonomicos-7076384

 

[3] Vid https://www.lamoncloa.gob.es/presidente/actividades/Paginas/2021/060421-sanchez-vacunas.aspx

 

[4] Fuente: https://www.libremercado.com/2015-04-25/insostenible-hay-mas-espanoles-con-nominas-publicas-que-privadas-1276546407/

 

[5] Para entender la recomendación del Consejo de Estado hay que remontarse a mayo de 2020. El Congreso votaba la cuarta prórroga del primer estado de alarma y la oposición se revolvía contra ella. "No hay plan B. El único plan es el estado de alarma", repetía Sánchez. No mentía. El Gobierno jamás preparó un plan B y, cuando el estado de alarma llegó a su fin, comenzaron los problemas. La aprobación de un segundo estado de alarma en octubre se erigió entonces como una forma de esquivar a los tribunales, pero seis meses después, la historia se repite: el estado de alarma llega a su fin y las comunidades vuelven a quedar en manos de los jueces. Fuente: https://www.elconfidencial.com/espana/2021-04-08/consejo-estado-gobierno-reforma-legislativa_3026344/