“Los militantes de Azov merecen la ejecución, pero no la muerte por fusilamiento sino por ahorcamiento, porque no son verdaderos soldados. Merecen una muerte humillante”. Esta publicación en Twitter de la embajada rusa en el Reino Unido se producía después de que más de 50 prisioneros de guerra ucranianos, del regimiento Azov, muriesen el 28 de julio en un ataque contra un campo de prisioneros en el Donbás, en el territorio ocupado por Rusia. El 29 de julio los medios de comunicación rusos mostraron un barracón de la prisión de Olenivka con graves daños y quemado, y con decenas de cuerpos carbonizados dentro y alrededor. En ese barracón se había instalado a los prisioneros del regimiento Azov capturados en Mariúpol, según Rusia, 53 de ellos habrían fallecido y otros 75 habrían resultado heridos. Las autoridades separatistas de la República Popular de Donetsk acusaron a los ucranianos de la masacre de sus propios prisioneros de guerra, afirmando que la prisión de Olenivka había sido alcanzada por un cohete GMLRS disparado desde un HIMARS, el sistema de cohetes que Estados Unidos ha proporcionado a Ucrania y cuya precisión está alterando significativamente el curso de la guerra (en las últimas semanas los HIMARS han destruido 50 depósitos de munición rusos). Pero ¿tiene sentido la acusación rusa?

En primer lugar, la prisión de Olenivka, situada en una zona aislada a unos tres kilómetros al este de la ciudad del mismo nombre, ha sido un campo de prisioneros durante años y este hecho era bien conocido por los ucranianos. Pensar que, como dice la propaganda rusa, los ucranianos mataron a sus propios hombres para acusar a Rusia es muy retorcido y, sobre todo, absurdo. Rusia está bombardeando a diario objetivos civiles en las ciudades ucranianas y causando la muerte de inocentes, no hace falta más para acusar a su ejército de crímenes de guerra. En segundo lugar, no existe ningún objetivo militar en esa zona que hubiera justificado un ataque, algo que confirmó el asesor presidencial ucraniano Mykhailo Podolyak: “En Olenivka no hay objetivos militares operativos para Ucrania”. Por último, la cercanía de Olenivka del frente, a menos de 20 kilómetros, habría hecho innecesario el uso de un HIMARS, puesto que se encuentra dentro del alcance de la artillería más convencional de 105 mm, cuya munición sólo cuesta un 0,4% de lo que vale un cohete GMLRS.

Por si todo esto no fuera suficiente, el barracón alcanzado no muestra los efectos causados por un cohete GMLRS en un edificio. El medio de comunicación ruso RIA Novosti publicó vídeos que mostraban daños por fuego, pero no el tipo de daños de un ataque con HIMARS. En otros casos presentados por los medios rusos, los muros y los techos de hormigón están destrozados, las vigas arrancadas y no hay daños causados por el fuego. Sin embargo, en Olenivka el techo y los ladrillos de hormigón han aguantado y hay muchos daños causados por el fuego. RIA Novosti también publicó imágenes de fragmentos de misiles HIMARS, aunque no proporcionó ninguna prueba de esos fragmentos hubiesen sido encontrados en Olenivka. Como apunta el experto en defensa Thomas Theiner, además de la ausencia de un cráter de impacto y de daños de explosión, si un GMLRS hubiera alcanzado el barracón, la explosión habría destrozado a los prisioneros, no los habría quemado vivos, lo que refuerza la posibilidad del uso de un arma termobárica para quemar a los prisioneros mientras dormían. La tesis de una explosión interna también se ve reforzada por las imágenes de satélite posteriores al ataque, que muestran que sólo un barracón fue dañado por la explosión y no hay daños colaterales en el resto de los edificios.

“Fue un crimen de guerra ruso deliberado, un asesinato en masa deliberado de prisioneros de guerra ucranianos”, afirmó el presidente Volodymyr Zelensky, que ha pedido una investigación de lo ocurrido a Naciones Unidas y al Comité Internacional de la Cruz Roja. Para el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania, “los ocupantes rusos perseguían fines criminales: acusar a Ucrania de cometer crímenes de guerra. Y también para ocultar la tortura de los detenidos y las ejecuciones llevadas a cabo por las autoridades bajo el mando militar ruso… Las Fuerzas Armadas de Ucrania no lanzaron ningún ataque con misiles o artillería en la zona de Olenivka. Las Fuerzas de Misiles y la Artillería de las Fuerzas Armadas de Ucrania, gracias a las armas de alta precisión recibidas de los países asociados, lanzan ataques extremadamente precisos solo contra las instalaciones militares rusas”.

Por su parte, la Dirección Principal de Inteligencia Militar (GUR) ucraniana acusó al jefe del Grupo Wagner, Yevgeny Prigozhin, de haber ordenado el “acto terrorista” sin consultar con el Ministerio de Defensa ruso, para ocultar la malversación de fondos destinados a la manutención de los prisioneros de guerra ucranianos antes de una inspección oficial el 1 de septiembre. El Grupo Wagner es el ejército mercenario del Kremlin y ha desplegado varios miles de combatientes en Ucrania. La semana pasada se hizo público un video en el que un mercenario kalmuko castraba con un cúter a un prisionero ucraniano y luego lo ejecutaba. No es la primera vez en que se ven involucrados en crímenes de guerra, en mayo la fiscalía presentó cargos contra varios miembros del grupo por la tortura y el asesinato de civiles en Motyzhyn. 

Matanzas como las de Bucha o Irpin, bombardeos contra objetivos civiles como en Chasiv Yar o en Vinnytsia, y ahora una masacre de prisioneros en Olenivka. La lista de crímenes de guerra a cuenta de los que iban a “liberar” Ucrania es cada vez más larga.