Inquieto por la situación de inseguridad y desasosiego que ha acampado en España y sus aledaños europeos, la mirada del soldado intenta encontrar sus causas en busca de soluciones que puedan revertir el momento preocupante que vivimos y se fija en la LEALTAD como virtud imprescindible para superarlo.

Al igual que el saber popular califica como “La madre de todos los vicios a la pereza”, pues no hay nada como la ociosidad para que la holganza de cuerpo y alma incline al ser humano a los peores hábitos para sí y para con los demás, el soldado está convencido de que: “La Lealtad es el centro de todas las virtudes, el deber central de todos los deberes y el principio moral básico, del cual se derivan todos los otros principios”. Tal y como lo considera el filosofo Josiah Royce.

Para el soldado la LEALTAD es la virtud cuyo valor principal consiste en el respeto a la obediencia, cuidado y defensa de lo que se cree, definiendo como persona LEAL a quien no engaña, traiciona o abandona a subordinados ni a superiores y se mantiene firme en sus ideales y convicciones.

La LEALTAD debe ser además multidireccional, con el fin de crear realmente el ambiente necesario para con la causa que se defiende, sin que las autoridades pretendan recibir la lealtad de sus ciudadanos o subordinados. Si los dirigentes no practican esta imprescindible virtud con mayor compromiso, si cabe, que los dirigidos, de poco o nada valdrá que se solicite de ellos lealtad para con el DESLEAL

La manifiesta escasez de esta virtud en estos tiempos por parte de los poderes establecidos, hace que el sentimiento de respeto a sus propios principios y a las personas responsables se derrumbe pese a que no se tambalee por ello el exacto cumplimiento de las conductas de fidelidad, honestidad, honor y hombría de bien de todos los que están comprometidos, sin reservas y a pesar de todo, en solucionar el problema que nos acosa, tanto por LEALTAD a sus compatriotas que sufren,como por su compromiso con España.

Escribo todo lo anterior a sabiendas de que lo leerán españoles que están convencidos de esta reflexión y también de que será como la semilla que cae en un pedregal para los responsables desleales a los que va dirigida, empezando por el que reclamaba LEALTAD y UNIDAD en sede parlamentaria sin ruborizarse por todas las actitudes engañosas que por incapacidad y, lo que es peor, por intereses ideológicos ha empeorado la pandemia que nos ha asaltado, ralentizado las medidas para su solución y agravado la supervivencia de los afectados. Todo ello por acciones que no repetiré por ser sobradamente conocidas.

Los males que la crisis está produciendo para la convivencia en auténtica paz de las futuras generaciones y las presentes, son una realidad que solo la DESLEALTAD interesada del desgobierno que padecemos tratará de enmascarar.

De la UNIDAD reclamada por el mismo personaje, Presidente de esa Nación de naciones, que es como considera a España, hablaremos en otro momento.

Hay motivo por tanto para la inquietud y bastante más.

Emilio Pérez Alamán Teniente General (R)