El único Pablo Iglesias es un híbrido de estúpido ideal e ignorancia supina a partes iguales. La inequívoca  relación de la genética, como el sueño de la razón, produce sus propios monstruos. 

El lerdo en osadía vergonzosa proclama que, si fuera por él, nacionalizaría la industria farmaceútica... con permiso de las multinacionales, debió añadir el fan del gorila rojo quien debe de estar aullando el famoso "exprópiese" en el infierno; el mismo averno donde se dirigirá esta troupe de genocidas cuando den un último y apestoso-por el azufre que contienen en origen-suspiro. Menuda carrerita se están montando los confiados diablos de Galapagar. 
 
Quien confunde como profesor universitario a Einstein con Newton durante un verborrágico discurso, es un lego, ígnaro y de miserable intelectualidad. Son innúmeras las ocasiones en que se ha comprobado que además de maliciosos son incultos y llevan el conocimiento cogido con pinzas. De la dignidad, honra, coherencia o decencia ni con pinzas; carecen de todas. Habría que revisar los planes de estudio universitarios que califican como brillante a un bastardo del verdadero conocimiento, seguramente maestro como Errejón en el arte de la chuleta... y así de deficientes salieron los ocurrentes de verbo rápido e inconsciente. Del plagiador de tesis seguro que entre vapores de sauna, adelantó más que en la universidad. Tales para cuales. 
 
Pablo Iglesias, el genocida por protocolo junto al otro presidencial psicópata de este circo infernal, es una aberrante confirmación de mediocridad y atrevimiento en consonancia con la psicosis que parece acechar, como trastorno mental irreversible, el tiempo me dará la razón, a la cajera que bien hincó las rodillas para plantarse con el del moño en el desgobierno criminal de España. Y sería de risa verlos danzar en aquelarre si no fuese que deciden el destino de una España secuestrada por los caprichos de una panda de fulleros, que aglutinan todas las malévolas características de lo que universalmente se vino a llamar hijos de Satanás. Porque por sus obras son conocidos y es de la evidencia el pseudo pensamiento retorcido, la trampa permanente de comunes delincuentes, expertos del juego sucio, trepas sociales metidos a políticos. 
 
No es que a estos mindundis de tres al cuarto se les haya subido el poder a la cabeza, sino que llevaban el destino de lo carroñero en la sangre y el mal holístico en el bajo espiritu. Y es que asistimos al apocalipsis de la Bestia quien no tenía mejores huestes encarnadas sobre la tierra para mostrarse con el ridículo más repugnante. 
 
¿Nacionalizar, parasitar, estafar, robar, matar? Lo de nacionalizar es lo de menos. Que se lo pregunten al malnacido para Venezuela Chávez que se pudre, como lo harán estos, en el Infierno. Confiados pringados de Satanás, temblaréis. Todo llega, inexorablemente. Os van a expropiar las almas.