Publicar a Marine Le Pen es como publicar a un asesino en serie o a un asesino de niños. El escándalo está asegurado independientemente del contenido del libro. Por lo tanto, no lo publicamos”. Son las palabras del responsable de no ficción de una editorial parisina, según el periódico Secolo d’Italia, ante el cordón sanitario tendido a la líder de Rassemblement national y favorita en todos los sondeos a las elecciones presidenciales francesas.

La corrección política y el pensamiento único redobla sus fuerzas contra quien se atreva a oponerse al diktat globalista. El eurodiputado y asesor de la líder soberanista, Philippe Olivier, manifestó al semanario parisino L'Express, que “Existe un terrorismo intelectual en nuestras sociedades. El editor que publique a Marine Le Pen está jodido”. Según sus palabras estamos viendo una clara censura ideológica, y no es la primera vez que esto sucede. Ninguna editorial quiere verse relacionada con el nombre de Marine Le Pen, ya que supondría el boicot, rechazo y estigmatización a ellas por parte de la intelectualidad e intelligenzia mediática y política global.

Todo ello tiene su motivación, ya que el crecimiento de Marine Le Pen parece imparable: en solo un mes ha subido un 8 por ciento para las presidenciales del 2022. El sondeo realizado por el instituto Harris Interactive, la posiciona entre el 27% y el 29% en la primera vuelta, por delante de Emmanuel Macron, con el que se enfrentaría en la segunda vuelta.

Muchos electores franceses de derecha que votaban a los Républicains, recientemente se han sentido defraudados y han empezado a mirar hacia el ex Frente Nacional. Pero la clave de la popularidad de Marine Le Pen se encuentra sin dudas en la acogida entre los sectores más desfavorecidos por las políticas aplicadas por Macron y el fracaso más que evidente del multiculturalismo y el incremento de los conflictos raciales, religiosos y culturales en el país galo.

En Francia es normal que los candidatos al Eliseo publiquen un libro-manifiesto, previamente a la contienda electoral, como en su momento lo han hecho Sarkozy o Macron. Sin embargo, Marine Le Pen aún no lo ha conseguido, ya que su figura y su apellido despierta pánico entre las casas editoriales francesas. Contrariamente, en Italia, Giorgia Meloni, líder de Fratelli d’Italia, acaba de publicar el libro “Yo soy Giorgia” (Ver artículo de Alvaro Peñas) y en unos pocos días se ha posicionado número 1 en ventas de no ficción, con cinco ediciones y 100 mil copias vendidas. Este éxito editorial de Rizzoli, evidentemente no deseado por muchos, ha caído como una bomba en el establishment de la corrección política. El libro de “La Meloni” ha sido exhibido en la librería y editora Feltrinelli -referente histórico de la izquierda y el progresismo italiano- cabeza abajo, en una clara y obscena referencia a la imagen de Benito Mussolini colgado en Piazzale Loreto en 1945. Es evidente que sienta mal y cuesta digerir el éxito y avance de los sectores patrióticos también en Italia.

El intento de censura y el aislamiento a Marine Le Pen en Francia frente al imparable crecimiento popular, por parte de los mismos que en Italia se encuentran en declive, muestra claramente el temor a perder el poder a manos de la derecha identitaria, patriota, soberanista y conservadora. La clave de un triunfo de Marine Le Pen en Francia sigue estando en el estrecho vínculo representativo conseguido en los sectores que sufren las consecuencias de las políticas globalistas.

Rassemblement national se ha convertido en el cauce natural de los trabajadores y parados olvidados por la izquierda francesa ocupada en la ideología de género, la transición ecológica, el feminismo y los derechos LGTB. Los sectores populares que sufren cotidianamente en sus barrios la sharía islámica, el fracaso de la integración multicultural, la inseguridad y la violencia, depositan hoy su confianza en el proyecto patriota y nacional de Marine Le Pen. Y ello debería servir de ejemplo y modelo para muchos líderes europeos en alza.

La infamia de la comparación con un “asesino en serie”, el cordón sanitario y la censura a una mujer valiente, sin complejos y patriota como Marine Le Pen, solo conseguirá reforzar el amor y el compromiso de los franceses con su Patria, cultura y tradición. Y así será, más allá de la publicación o no de un libro, más allá de la censura o de la desesperación de los cordones sanitarios.