Desde hace años en España se lanzan vivas a lo peor. No a la libertad, sino a lo peor en la creencia de que lo peor es sinónimo de libertad, progreso y cultura. ¡Viva lo peor! en las relaciones interpersonales, en los asuntos políticos, en el amor, en la educación, en la economía, en la igualdad etc. El ¡Viva lo peor! amparado por las milongas rioplatenses de la tolerancia mal entendida, la igualdad mal concebida, el amor sin amor, las relaciones a distancia escondidas tras los WhatsApp, lo sostenible insostenible, la perversa defensa del clima, el feminismo excluyente, el diálogo impuesto, el consenso humillante etc. domina esta España en la que, unos ciudadanos alienados por la información pervertida, se doblan sin resistencia ante el peligro que significa una libertad despojada de toda jerarquía y de todo orden; una libertad que apuesta por lo peor en la demencial creencia de: mientras peor mejor.

¿Y quienes son los apóstoles de lo peor? Los que sacan pingues beneficios de ello. Los poderosos, los privilegiados, los políticos a su servicio que, moviendo las cuerdas de las marionetas que so los ciudadanos, sacan suculento provecho de la alienación de una sociedad asentada en la estupidez de creer que lo peor, lo que separa, lo que dinamita, lo que permite el libertinaje, lo que conduce al hedonismo, a la pérdida de valores y principios, es lo mejor. Para conseguir esto, para que el ciudadano no sea consciente de la realidad, se le va haciendo ignorante más y más a través de la información pervertida y bastarda. ¿Y que es lo que hace esta información perversa para conseguir sus fines? Corromper lo bueno porque lo peor es la corrupción de lo bueno. ¿Y cómo corrompe lo bueno? Haciendo creer a la ciudadanía que vendiendo el honor, la honestidad, la sangre, la dignidad, la vida y la muerte; e hipotecando groseramente los valores y principios, alcanzará a cambio un poco de vanagloria y un poco de placer. Es decir, adorando al becerro de lo peor, alcanzaremos lo mejor. No se puede ser más estúpido.

Y los ciudadanos apostamos por lo peor hoy y aquí en España permitiendo que nos gobiernen los peores, los fanáticos, los enfermos mentales, los mediocres que ciegos de poder gobiernan a nosotros ciegos de entendimiento cumpliéndose la frase “ciegos conduciendo a ciegos”