Desde primera hora de la mañana, varias ciudades catalanas amanecieron llenas de banderas de España, pese a que los amigos separatistas de Pedro Sánchez han hecho lo imposible para que miles de catalanes no salgan a las calles a celebrar la Hispanidad, la Fiesta Nacional de España y la Virgen del Pilar, quienes no han podido evitar que centenares de personas sí la celebren sin miedo, en un ambiente totalmente festivo y con diversos stands donde también estaban representados nuestros hermanos hispanoamericanos por todo lo que nos une. Por lo tanto, hablamos de otro éxito en mayúsculas del constitucionalismo en una Cataluña falta de libertad, que se ha convertido en una región española referente de este día tan señalado y que no deja indiferente a ningún español.

Pero como para el régimen separatista no hay nada que celebra, las hordas del terrorismo secesionista, no han dudado tampoco en estar en las calles para expulsar su rabia y odio contra España. Algunos periodistas nos hemos acercado a informar sobre lo que hacían, entre ellos, yo mismo, se escuchaban macabros cánticos como “pim pam pum que no quede ni uno” pero en cuanto nos vieron, con unos ojos completamente idos me llamaron periodista fascista y nos dijeron insultos de todo tipo. Casi nos acorralan para pegarnos, faltaron escasos minutos, solo recibimos algún empujón, porque no querían a medios de comunicación, pero en ese momento aparecieron Mossos d’Esquadra de la secreta para decirnos que no podían garantizar nuestra seguridad en la cobertura y que mejor nos retiráramos, aunque habían varios furgones del cuerpo de policía autonómico, quedando así también limitado nuevamente el derecho a informar.

En cualquier caso, en días como el 12-O, queda claro que aunque los secesionistas manipulen, se salten las leyes o se destinen centenares de millones de euros del erario público en sobredimensionar al separatismo, la realidad es que la mayoría de los catalanes no quieren la independencia y apuestan por una España integradora y unitaria, en la que se respeten las libertades y la memoria histórica sin tergiversaciones.