Mujer generosa, madre de seis hijos, médico, que murió en el frente de Donestk mientras luchaba contra el ejército de Putin.

Enredados en nuestros asuntos, hemos dado la espalda a una guerra que se está librando a pocos kilómetros de donde vivimos… Frente al dolor y la sangre derramada de miles de personas, sin duda alguna inocentes, aquí somos capaces de dar razones de por qué Estados Unidos y Europa están dejando morir a Ucrania, atacada por un endiosado exmiembro de la siniestra y criminal policía comunista rusa KGB y jefe de una pandilla de mafiosos que operan con total impunidad en todo el mundo, mayormente residentes en España… ¡Hombre!, no digo que estemos llorando todo el día, pero, ¡por favor!, un poco de dignidad y decencia sí que sería exigible.  

    No pensemos que esto no salga gratis. Que no habrá consecuencias ante esta flagrante denegación del deber de auxilio de cuya omisión la Historia nos da tantas lecciones.

    ¡Bravo y honor eterno a los ucranianos que se han quedado defendiendo su tierra frente al repugnante Oso invasor!

    Ucrania está perdida. Pero no sólo se pierde militarmente. Antes se hace espiritualmente, y Europa esta batalla la tiene perdida.

¡Descansa en la Paz de Cristo, querida Olga!