La agresión marroquí contra España posee un cariz terrible por cuanto tiene de expansionista a nivel territorial: usurpación del Sáhara en 1975; reclamación de Ceuta y Melilla; o, recientemente, el apoderamiento de las aguas de Canarias. Pero también de invasión demográfica y cultural. El plano anticristiano y antieuropeo de esta invasión no puede deslindarse de su objetivo último: construir el califato universal mahometano. Un propósito indisimulado por parte de la monarquía  de Mohamed VI, aliada de Europa y protegida por la agenda globalista de la Comisión europea.

La Comisión europea posee un Estatuto de “acuerdos privilegiados” con Marruecos desde el año 2000 para beneficiar al país africano con Tratados comerciales preferenciales que hunden la agricultura española a causa de la competencia desleal u otros pactos de “cooperación internacional” que están entregando a Marruecos, durante el presente año, 300 millones de euros para conceptos como “ayuda al desarrollo” y “control fronterizo” (acuerdo de la Comisión europea en diciembre de 2019).

Marruecos, mimado política y financieramente por las élites de la Europa globalista, está lanzando masivamente a los inmigrantes ilegales y a los “menas” contra España en una política extorsionadora y chantajista basada en no controlar sus propias fronteras y en dinamitar Acuerdos internacionales. Con un 15 por cien de población por debajo del umbral de la pobreza, la monarquía marroquí envía a España a sus “menas” para ser mantenidos por el contribuyente español a razón de un coste medio de 7000 euros mensuales la plaza de “mena”, y con manutención y sanidad universal pagados por el contribuyente español.

Los Acuerdos de repatriación de menores suscritos con Marruecos y en vigor desde 2013 han sido –en la práctica- anulados por Rajoy primero, y por Pedro Sánchez después, para bajar sus pantalones ante la monarquía alauí. Es decir, que en un alarde de estupidismo buenista, el consenso progre de España decide “adoptar a los menas”, y lo hace aduciendo una “Convención internacional de derechos del niño” de la ONU que es sólo un instrumento servidor de los gobiernos sátrapas que, como el marroquí, desean lanzar contra terceros Estados las situaciones de necesidad que ellos no quieren atacar en sus países. De paso convierten a España en feudo de delitos, delincuencia y vaciamiento de las arcas públicas y sociales.

Son más de 20.000 “menas” los que pueblan la geografía española ocupando centros de acogida, recibiendo subsidios y habitando inmuebles alquilados por las administraciones y sufragados por el contribuyente. Los más de 20.000 “menas” han sido masivamente enviados a España por el sistema mafioso y de lucro personalista con que se manejan las oligarquías del reino de Marruecos y su jefe, el rey Mohamed VI.  Sólo en 2018, y coincidiendo con la llegada al poder de Pedro Sánchez y sus reuniones secretas con George Soros- el magnate pro inmigracionista y decidido por la sustitución étnica y cultural de Europa – el numero de “menas” en España aumentó un 405 por cien.

Tras dos años de gobierno de Pedro Sánchez, los “menas” han implantado en muchos barrios y localidades su “ley del machete”. El 90 por cien de agresiones sexuales en Bilbao durante los últimos meses son propinadas por “menas”, así como el 55 por cien de delitos denunciados en esa ciudad. Cataluña, en 2019, experimentó la corriente de agresiones violentas de los “menas” en municipios como Castelldefels o Canet de Mar que levantaron a la población contra estos menores, siendo reprimida en sus protestas por el separatismo catalán y por la dictadura progre.

Madrid, en 2020, está llevándose la palma en cuanto a sufrimiento de las conductas delictivas y violentas de los “menas”. Tres de cada cuatro menores detenidos por vandalismo y agresiones en la capital de España son “menas”. Navajazos, peleas y recientemente la violación de una niña de 13 años han sido delitos de los “menas” en el madrileño barrio de San Blas, donde varios inmuebles están siendo ocupados por  estos jóvenes, sembrando el terror en el barrio y despertando una fuerte protesta vecinal ante la inseguridad dramática.

El gobierno social-comunista español, en nombre del multiculturalismo ha convertido a España en mamporrera de una monarquía marroquí enriquecida en su afán de lucro construido sobre la miseria de parte de su pueblo. Es singular la cara dura de Mohamed VI al exportar a nuestro país a todos esos “menas” que sobradamente, y dada su gigantesca fortuna, podría y debería mantener.

Marruecos asigna 250 millones  de euros a la familia real. La fortuna de Mohamed VI supera los 5000 millones de dólares; el quinto más adinerado de toda África y primero de su país. Posee doce palacios y 1100 sirvientes por un millón de euros al día. Disfruta del “castillo de Betz”, en Francia, una propiedad de 71 hectáreas. Le sirve de recreo el hotel “Royal Mansour”, construido en 2007 y considerado el cuarto más lujoso del mundo, sito en Marrakech y destinado a amigos y familiares preferentemente. Posee el “Badis 1”, uno de los diez yates más grandes del mundo. Ostenta una colección de coches antiguos y de lujo de 600 vehículos que cuestan 6 millones de euros al presupuesto marroquí. Tiene pasión por los relojes de más de un millón de euros. Controla el mayor grupo financiero de Marruecos, Al Mada, presente en los sectores más estratégicos de la economía marroquí. 


La seguridad de España, el orden público y la paz de nuestros barrios está enturbiada por las turbas de “menas”, consecuencia del caciquismo irresponsable de una élite política y real marroquí que prefieren agrandar su riqueza antes que el bienestar de su propio pueblo. La izquierda española, ávida de clientelismo político y electoral, acepta complacida la extorsión de Marruecos y sacrifica la paz y convivencia en nuestros barrios. 

Además de aceptar la extorsión y el chantaje de la corrupta monarquía alauí, España y la Comisión europea la financian orondamente con cargo a fondos directos de “cooperación” cuya supuesta finalidad es que Marruecos detenga la entrada ilegal y masiva de “menas” y de inmigrantes indocumentados; actividad que, como todos vemos a diario, la monarquía alauí no ejerce.  La Comisión Europea (CE) adoptó, con fecha 20 de diciembre de 2019 nuevos programas de cooperación por un importe de 389 millones de euros para el Reino de Marruecos, con el fin de apoyar las reformas, el desarrollo inclusivo, la gestión de las fronteras y la lucha contra el tráfico ilegal de personas. En 2019 el ejecutivo de Pedro Sánchez entregó 30 millones de euros a Marruecos para “frenar la entrada de ilegales en España”. Astronómicas cantidades que se embolsa la potentada monarquía marroquí para mayor gloria de su fortuna familiar mientras prosigue la invasión.

No sólo nos invaden, sino que encima les pagamos por hacerlo.

La invasión demográfica musulmana sobre Europa no es sólo motivada por el “efecto llamada” del Estado de bienestar, la sanidad o los subsidios. Obedece fundamentalmente a una motivación religiosa, teológica y existencial de un credo fundado en la revancha histórica y la guerra expansionista.

El presidente de Turquía, el islamista Erdogan, dijo a los musulmanes hace unos años: “Sois el futuro de Europa. Tened cinco hijos, no tres”

El pasado 11 de julio Erdogan declaró: “la resurrección de Santa Sofía como mezquita tiene valor para todo el mundo musulmán, de Bujara a Andalucia en España”

Erdogan no ha sido el único líder islamista de referencia en patrocinar el proceso expansionista y colonizador para destruir Europa y someterla. Otros también lo hicieron:

El expresidente de Argelia, Huari Bumedian dijo en un famoso discurso pronunciado en 1.974 ante la Asamblea de la ONU: "Un día, millones de hombres abandonarán el hemisferio sur para irrumpir en el hemisferio norte. Y no lo harán precisamente como amigos. Porque irrumpirán para conquistarlo. Y lo conquistarán poblándolo con sus hijos. Será el vientre de nuestras mujeres el que nos dé la victoria”.

Después Ben Laden, repitiendo el discurso de Huari Bumedian sentenciará:
"Conquistaremos Europa con el vientre de nuestras mujeres".

También el iman Al Qadarawi, en 2.005 hará la siguiente declaración:
"El Islam volverá a Europa como conquistador victorioso tras ser expulsado de ella dos veces, una desde el sur, desde Al Ándalus, y la segunda desde el este, cuando llamó a las puertas de Atenas. Conquistando Europa, el mundo será del Islam". (el imam Al Qadarawi, parece que confunde Atenas con Viena).

Y el líder libio Muammar el Gadafi dirá posteriormente:
"Hay signos de que Alá garantizará la victoria islámica sobre Europa sin espadas, sin pistolas, sin conquistas. No necesitamos terroristas, no necesitamos suicidas, los más de 50 millones de musulmanes en Europa la convertirán en un continente musulmán en pocas décadas".

No puede decirse que estas proclamas, que estas “arengas” de conquista, hayan caído en el vacío. Que se lo pregunten a los vecinos del madrileño barrio de San Blas.