La guerra de Sucesión, tras la muerte del taradísimo Carlos II, no fue una guerra de catalanes contra españoles. Fue una guerra civil de algunos españoles apoyando a  un rey gabacho- Felipe V-  contra otros españoles abanderados por un rey austriaco, y en la pugna entraron contingentes de Inglaterra, Austria, Francia y Portugal, que fueron variando sus puntos de vistos. Nada más.

Mentira indepe, tan grotesca

Punto de vista cambiado de la realpolitik europea de la época. Al principio, un borbón aliado a Francia, peligro. Más adelante, viraje. El riesgo provenía ahora del habsburgo - el archiduque Carlos- que había heredado el imperio. Lo que estaba en juego no era sólo la corona española, sino un razonable equilibrio de poder en Europa. Es sencillamente desternillante y asaz grotesco que este lance, sin duda decisivo para la Historia de la Europa moderna, haya quedado reducido hoy a una inexistente disputa de unos catalanes anhelando su segregación de la patria común, España. Independencia que nunca - nunca, repito- habían tenido ni nunca quisieron. ¿1640? Jeje, dejemos esa trola histórica para otro día.

Es la realpolitik, idiota

Los barceloneses –que no todos los catalanes-, apostaron primero por Felipe, cambiaron después de opinión y escogieron al candidato rival, Carlos de Austria, con auxilio inglés y holandés, jefecillos de los mares. Pero en 1711, Carlos, corona imperial cascada, pérdida de interés por la causa española. Desinterés absoluto. Quia, comparar un todo un imperio centroeuropeo con una terruño demasiado "africano".

Barcelona, tras la espantada del archiduque, deviene huérfana. Un ejército de franceses y españoles asedia feroz e implacablemente- y con escasa resistencia- una urbe que había perdido el apoyo definitivo de ingleses y austriacos. Derrota. Por (discutibles) razones regias, no por patrioteros e inexistentes - en la época- fervorines.

La infinita mentira que dirige el mundo

Revel, El conocimiento inútil. "La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira". Con esa frase da comienzo el inmortal libro del liberal francés. Ayer, hoy y siempre, toques lo que toques- separatismo, terrorismo, género, cambio climático, falsas pandemias…-, la infinita mentira que sostiene el mundo. En fin.