Al predominio de la mediocridad en una sociedad decadente, se llega cuando los mejores son relegados a las segundas filas, sin ser los rectores del pueblo, y se unifica a todos por los de más bajo nivel, tras quitar los méritos y la selección. Cuando se busca que los hombres sean todos grises, indiferentes y escépticos, iguales, actuando así contra natura, pues se desconoce que la naturaleza haya parido dos seres iguales. La vida es lucha, y las batallas sólo se ganan si van delante los mejores, con su fe, buena voluntad y ejemplo.

Al anteponer los intereses particulares a los generales; a los altos principios de la verdad, el servicio y la justicia social, a los altos intereses de la Patria y del prójimo, resulta la prensa corrupta, la justicia, las instituciones, y todos los pilares de la democracia que se derrumban sobre la sociedad. La prensa -que dice lo que quiere el propietario-, está para defender la verdad y la justicia -que debe ser independiente- para darle sentido a la verdad. La verdad es la luz de la razón, lo que hace libre a los hombres y a los pueblos, y todo lo que no sea el camino de la verdad, en nuestro caso, católica, será siempre un pensamiento caduco y perecedero, sin rumbo, que no podrá ser legado a las generaciones venideras. La profesión de fe y la práctica moral terminan en Dios y el prójimo, pero cuando esto es borrado por la barbarie y el materialismo la crisis hace acto de presencia derribando el principio de autoridad, el sentido de la Patria y de la vida que se resquebraja y cae al abismo, sin que la espada salvadora del orden aparezca porque ya ha sido enterrada. Esto sólo lo consigue el fenómeno marxista, mediante la descristianización, la desesperanza, el libertinaje y la destrucción. La fe y la unidad católica de España, fue para sí misma como para los pueblos de América el ascenso a la civilización, sin cuya antorcha no hubiera sido posible la sociedad del bienestar, ni hubiera salido de la oscuridad y la barbarie. "No hay prosperidad sin religión, ni se puede mandar bien a los hombres, sin obedecer bien a Dios", atrayendo así su bendición sobre el pueblo, nos advierte San Ambrosio.

El mal del comunismo, como todas las endemias, se ceba en los cuerpos débiles y enfermos. Explota la ignorancia de las masas y sus justos anhelos de mejora social, destruyendo los principios en que se asienta el progreso económico del bienestar social, y que repercute primero en las clases menos dotadas y más desfavorecidas. El comunismo es incapaz de hacer lo que dice y dar lo que promete. Su única meta es el empobrecimiento, la violencia y la miseria, y al salir a la luz su mentira y su infamia, se ve su cruel realidad sin vuelta atrás.

Hoy hemos llegado a un estado lamentable. Un cambio drástico de la historia. Inconcebible, que después de casi treinta años en paz y progreso, tras la transición, de buenas a primeras surge este odio que nadie se explica. La referencia es el año 2004, aunque el gran atentado que cambió la historia y llevó a la izquierda al poder ya estaba preparándose antes. Desde entonces la izquierda tomó el poder, no lo soltó ni dejó de hacer daño. ZetaP que debería ser juzgado, sigue con su diabólica maldad, el demonio nunca duerme, y lo primero que hace es negar su existencia, porque la venganza que se ha creado es infinita y la pasó a sus seguidores. No se puede entender de otra manera. Si esta gente que se nombra de izquierdas y nombra a los que no son así de derechas o extrema derecha, o de lo que les da la gana, sin reconocer que más de extrema que ellos no existe nada, y que imputan a los que nos son como ellos, todos sus defectos y frustraciones, consigue llevar a límite su odio incomprensible, pronto empezarán a matarnos, porque eso han manifestado. Que al margen de la media España engañada o envenenada, la otra media esté dormida, es también inconcebible. El primer logro del comunismo, o llámese como sea, ya lo han conseguido dividiendo a los españoles. Ahora el enfrentarlos a muerte vendrá solo nada más que acaben de hundir a España. Su historia amenaza con la caída libre al precipicio.  Hoy no hay nadie que la salve. Lo de Franco fue providencial, pero ya se acabaron los milagros. Hoy la idea de la tercera república, las utopías comunistas de la estupidez, o las chorradas que escupen cada día no tienen otro camino. Mientras la media España pecadora no quiera darse cuenta de su delito, y la media dormida, no despierte y pugne por hacérselo comprender, seguiremos en estado de coma. Estado inclinado hacia la gangrena, donde muchos ya no tienen que comer; ni ganas de vivir.

Los cimientos de la España que se desmorona, ya no están ni el recuerdo de otro tiempo diferente. Porque sus autores buscan que solo exista este tiempo convulso, loco, sin sentido y destructivo, que ellos nos trajeron, como único, sin que se pueda comparar. Los "adelantados" que se nombran progresistas y feministas, bautizan a los demás como les place -de todo lo contrario-, en la creencia de su superioridad y soberbia; dividen a la sociedad y no admiten comparación, ni oposición a su endiosamiento, ni pueden vivir sin tener como blanco de sus pecados y justificación de sus delirios al enemigo que se crean, y que para ellos es la civilización encarnada por España. Calificándola de lo peor, la rompen, borran su historia, y no dejan en los libros, en las mentes infantiles, ni rastro de la realidad que hasta ahora nos alumbró, para que no haya comparación que los delate, y puedan así ocultar su delito con la trampa de su engaño. Y por eso la destruyen, en toda la geografía patria, material y espiritualmente, sin dejar los símbolos, ni un solo signo físico que la recuerde.