Seguimos entrevistando a familiares de los caídos en la Guerra Civil del pueblo Campanario (Badajoz), pues el partido socialista quiere destruir las inscripciones fúnebres de la parte exterior de la parroquia del pueblo: En esta ocasión a José Antonio García Palomino.

¿Está orgulloso de tener familiares caídos por Dios y la patria?

El hecho de tener a mi abuelo y sus dos hermanos entre los que cayeron por su fe y su ideología supone una referencia que no puedo perder de vista y que creo que conforman la identidad de la persona que soy a mis 53 años. Desde siempre le oí a mi padre, que aún vive, contar acerca del sufrimiento que supuso vivir tan de cerca aquellos acontecimientos, pero nunca me transmitió odio hacia los responsables. También es verdad que hoy día resulta difícil mantener la serenidad cuando quieren hacer desaparecer su sacrificio. Están consiguiendo que la gente se vuelva a enfrentar después de más de 80 años.

¿Cómo valora que la Iglesia haya permitido este atropello?

En cuanto a la actuación de la Iglesia al firmar un convenio con la Diputación de Badajoz, consintiendo la retirada de las inscripciones funerarias de los caídos en la fachada de la Parroquia de Campanario a cambio de una partida económica, me parece totalmente improcedente porque se hace sin contar con los familiares y sin tener en cuenta el sufrimiento que les pueden infligir, cuando además entre los caídos se encuentran dos sacerdotes y un seminarista en proceso de canonización. Es algo que para los que somos católicos resulta difícil de entender, creo que la Iglesia mira para otro lado, no se compromete en la defensa de los que a ella defendieron y les costó la vida.

¿Hechos así son una gran decepción para un creyente?

La fe es algo muy personal que cada uno puede entender a su manera, pero siempre parte de un mismo origen: Dios. A partir de ahí mi fe en Dios no me la va a quitar nadie, pero nadie me va a impedir que opine de una actuación concreta de la Iglesia como en este caso que nos ocupa, en el que creo que faltó reflexión previa y prevalencia del interés económico. De todas maneras, puedo entender que nos puedan surgir dudas sobre si esta es la Iglesia por la que dieron sus vidas.

Los socialistas siguen más obsesionados con el pasado, que con el presente y el futuro.

Por su puesto que de las autoridades socialistas no podría esperar otro comportamiento mas que actuar desde el resentimiento. Efectivamente, la Ley de Memoria Histórica supuestamente vendría a respetar la memoria de todos los españoles que sufrieron persecución o muerte a causa de su fe o ideología, pues hete aquí que el espíritu de esa ley que ellos mismos legislan luego sólo la quieren aplicar al bando republicano y todo ello a costa de borrar la parte de la historia que no les interesa que los ciudadanos conozcan. Quieren dar dignidad a unos quitándosela a nuestros familiares. Inaudito.

En el fondo es un afán de revancha y de acabar con los símbolos de los vencedores.

En las inscripciones sólo aparece el nombre de los caídos y la fecha de su muerte, no creo que eso ofenda a nadie ni tampoco suponga la exaltación de un régimen político o la humillación de los vencidos. Creo que por respeto a la historia y a la verdad deberían permanecer donde están.

¿Cómo están luchando para evitar esta injusticia?

Por una parte, los familiares nos hemos reunido con el obispo un par de veces para que conociera nuestra preocupación y conseguir dilatar los plazos lo más posible. Siempre nos deja claro que tienen que cumplir la ley, así que por eso estamos intentando dar a conocer el problema en los medios, en redes sociales, etc, por supuesto también nos hemos dirigido a la Diputación que a su vez nos dice que compete a la Iglesia el cumplimiento del convenio. Hemos recibido el apoyo de mucha gente a través de una campaña de firmas y lo seguiremos intentando por todas las vías que se nos ofrezca la posibilidad de expresarnos. Tenemos esperanza de que podamos parar este despropósito, por nosotros no va a quedar.