Las trascendentes novedades del denominado Expediente Royuela, es decir, el descubrimiento de la existencia de fosas comunes (y Aquí) con unos 300 asesinados hace 15 años por la Trama Mena, nos empujan a continuar con él. Los descubrimientos de la familia Royuela son el mayor y mejor exponente de la sangrienta revolución que asola España desde hace más de 50 años. Y en ese auténtico genocidio incluimos, además, las numerosas y aterradoras consecuencias de diversas formas de terrorismo, aborto, eutanasia y droga. 

  Como escribe Fernando Presencia, el ex juez decano de Talavera de la Reina y presidente de la Asociación contra la Corrupción y en Defensa de la Acción Pública (ACODAP): «Mena aparece reflejado en los documentos (custodiados por Royuela) como un asesino despiadado y psicópata, inductor de la mayor matanza en tiempos de paz que se habría fraguado en España (y) con cargo a los fondos reservados del Estado. Así mismo, aparece su lugarteniente, el sargento Rafael García “Ruiz” de la Guardia Civil, que es dibujado en sus propias narraciones como un sicario vil y sanguinario, verdugo y ejecutor de las órdenes dadas directamente por Mena». Según ACODAP, dos cartas manuscritas de Mena incriminarían directamente a José Luis Rodríguez Zapatero en las antedichas fosas. Pero, además, en la primera el fiscal reconocía que el accidente del helicóptero de Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre fue en realidad un atentado.

 

Carpetilla 555: eliminación física del Teniente General Gutiérrez Mellado.

Con esa introducción, dejemos para más adelante ver cómo se desarrolla el tema de las fosas y veamos en esta ocasión dos atentados que rozan la categoría de magnicidio, el de Gutiérrez Mellado, el que fuera Vicepresidente del Gobierno, y el fallido contra Mariano Rajoy, cuando era presidente del PP y jefe de la oposición, y Esperanza Aguirre, por entonces Presidenta de la Comunidad de Madrid. Los Presidentes de Gobierno eran, respectivamente, Felipe González y José Luís Rodríguez Zapatero.

El 15 de diciembre de 1995 murió el Capitán General y ex Vicepresidente del Gobierno, a los 83 años, a consecuencia de un accidente de tráfico. Se dirigía a impartir una conferencia en Barcelona, posiblemente relacionada con la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, de la que era presidente y fundador, pues vivió de cerca el drama de un amigo con un hijo drogadicto. Plaga esta, la de la droga, que había sido introducida y “legalizada” por los gobiernos en los que participó.

La prensa dijo que el accidente se produjo poco antes del mediodía, cuando el vehículo en que viajaba patinó a causa del hielo en el kilómetro 115 de la autovía A-2, en Torremocha del Campo (Guadalajara). El Opel Omega se salió de la carretera al tomar una curva y volcó en la cuneta. Posteriormente un Mercedes se salió igualmente de la carretera y colisionó contra el coche del general. Según El País: “Gutiérrez Mellado, su chófer y su escolta sufrieron múltiples heridas. El vehículo de protección policial que les seguía los trasladó al centro de salud de Alcolea del Pinar. El capitán general estaba consciente y con las constantes vitales estables, según el médico coordinador Juan Carlos García Arés. Gutiérrez Mellado respondió a todas las preguntas formuladas por el médico y la enfermera de guardia. Se quejaba de un fuerte dolor en el tórax que le hacía sentir que se asfixiaba. Tras aplicársele oxígeno y suero, el capitán general fue trasladado en ambulancia hasta el hospital General Universitario en Guadalajara. Pero llegó ya cadáver. Falleció cuando la ambulancia se encontraba a unos 15 kilómetros del hospital. Gutiérrez Mellado padecía desde hace tiempo un enfisema crónico …”.

Pero aquella “versión oficial” cojeaba bastante y hubo muchos rumores y dudas. Por ejemplo, nos consta que un Inspector Jefe de la Policía Municipal de la época comentaba que había sido un atentado. Era prácticamente imposible que hubiera hielo en una autovía sin zonas sombrías, al filo del mediodía solar, y en una zona y un día no especialmente complicados. Pero, en el rarísimo caso de que existiera esa placa de hielo, los servicios de mantenimiento la habrían eliminado con sal, o, de no ser así, es impensable que no se hubiera producido otro accidente antes. También es impensable que un chofer profesional de un personaje del nivel del general condujera de forma imprudente. Así mismo es llamativo que, sin un diagnóstico de gravedad en el centro de salud, apenas media hora después Gutiérrez Mellado no llegara vivo a Guadalajara, que solo dista de Torremocha 60 Km por autovía.

En este contexto, los documentos del Fiscal Mena en poder de Royuela arrojan una luz radiante: en la carpetilla nº 555 figura como asesinado, por encargo PSOE, en un accidente provocado.

 

 

El motivo que da Mena, o le dan a él, es que Gutiérrez Mellado no estaba de acuerdo con los atentados terroristas contra militares y temían que protagonizara un movimiento de involución. Lo cual es increíble en “El Guti”, quien había sido, al menos, coautor de la derogación total de la Ley Antiterrorista mediante el Real-Decreto-Ley 3/1979 cuando era Vicepresidente del Gobierno, siendo, cuando realmente era único instrumento jurídico verdaderamente eficaz contra el terrorismo que ha habido en España. Quien mandaba enterrar a militares y policías a horas intempestivas, con Misas en vasco y salida de los féretros por la puerta de atrás, etc.  Nosotros oímos en alguna ocasión que podía ser porque, en su vejez, mostraba síntomas de incontinencia verbal y/o remordimientos, lo que le hacía muy peligroso.

Con relación al accidente en sí, la salida de carretera pudo ser provocada por un coche de los sicarios del tándem Mena-Ruiz, quienes, además, serían los que estrellarían otro coche sobre el del ex Vicepresidente para reforzar la premisa del hielo en la calzada, además de proporcionar una foto a la prensa del vehículo de G. Mellado totalmente destrozado, haciendo más creíble la muerte por accidente. No entramos en la forma que se pudo agravar artificialmente el estado clínico del mismo desde que se puso en manos de los servicios sanitarios, cosa que tampoco aclaran las notas de Ruiz.

Lo que si precisa el sargento de la guardia civil es que Juan Manuel García Peña, su homólogo policía en la banda criminal, garantizaba que los informes de la policía científica certificarían un “fallo mecánico” en el automóvil de Gutiérrez Mellado, lo que desmonta absolutamente la versión del hielo en la calzada.

Tras el 23F, El Guti siguió trabajando en el desmantelamiento del Ejército en una Oficina de Asesoramiento Adjunta a Presidencia del Gobierno, que tenía dotación presupuestaria propia, incluso con Felipe González. Todo lo cual, junto con ser “un hombre que sabía demasiado”, no le salvó de ser, presuntamente, asesinado.

  El helicóptero de Rajoy y Aguirre

  El 1 de diciembre de 2005 ambos subieron a un helicóptero Bell 206 Twin Ranger de la nueva Brigada Especial de Seguridad (Bescam) de la Comunidad de Madrid, junto con el alcalde de Móstoles, un cámara de Antena 3 TV y los dos pilotos. El mismo se encontraba estacionado dentro de la plaza de toros de esa localidad, había renovado el permiso de aeronavegabilidad recientemente y ensayado el despegue anteriormente incluso con más peso. El Bell 206 se elevó 8 metros, rebasó el tejado/gradas y, cuando comenzó a girar a la derecha, perdió estabilidad e impactó con la pared exterior de la plaza, chocando luego contra el suelo, quedando completamente destruido, sin cola y tumbado sobre su costado izquierdo, a pocos metros de la autovía A-5. Milagrosamente no se incendió y todos resultaron prácticamente ilesos. Rajoy, que se rompió un dedo, dijo que se acordó del atentado que sufrió Aznar en 1995 cuando era también jefe de la oposición al Gobierno de Felipe González; no volvió a volar en helicóptero.

El cámara de televisión aseguró que se notó “como que el helicóptero bajaba un poco … se oía como si el motor se fuera a calar … el helicóptero comenzaba a girar sobre sí mismo y en ese momento se iba al suelo … aquello parecía una coctelera y se vino abajo”. El piloto pensó, como única posible explicación, que había sido una ráfaga de aire. La Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC) concluyó después que la causa probable del accidente fue la pérdida de efectividad del rotor de cola, contribuyendo al accidente el despegue en un área confinada (no había afectado a los ensayos previos del piloto), el exceso de peso (no pasaría de 50 Kg) y la falta de preparación del piloto (siempre la culpa al muerto o al conductor/piloto).

Aunque algún anónimo comentarista escribió en internet que ya entonces existían sistemas de cañones electromagnéticos (que podrían estar en los accesos al graderío o camuflados en uno de los camiones que había fuera de la plaza de toros) que se han empleado para bloquear el sistema eléctrico de aviones en el momento del despegue/aterrizaje y provocar el siniestro. Hoy estas armas laser de potencia (DEW: directed-energy weapon) están más de moda por utilizarse ampliamente contra drones, aunque no se descarta el derribo de aviones. Y eso nos trae a la memoria los inexplicables accidentes de un avión Tifón-Eurofighter y un F-18 españoles, respectivamente el 12 y el 17 de octubre de 2017, el tras el golpe de estado catalán. Pero, más concretamente, en aquellas fechas se publicó un artículo titulado “¿Cayó el helicóptero de Rajoy al ser impactado por objetos extraños?”, pues uno de los vídeos del accidente así parecían mostrarlo.

En todo caso, a pesar de las sospechas, el tema quedó rápidamente “cerrado” y olvidado.

 

Expediente Royuela: Eliminación Física de Mariano Rajoy

Pero, como decíamos al principio, los documentos de Mena que obran en el archivo Royuela contienen una carpetilla (la nº 532, comentada en el correspondiente vídeo) relativa al intento de asesinato de Rajoy.  Mena también lo menciona en las cartas relativas a las fosas comunes, concretamente en la dirigida a Rodríguez Zapatero, diciendo literalmente: “…Concluyendo, las eliminaciones por encargo de sus hombres pueden contarse por decenas. Cierto que se falló con el tema del helicóptero, pero, admitámoslo, la perfección no existe.

Consecuentemente con el encargo, José María Mena, Fiscal Jefe del Tribunal Superior de Cataluña, encargó al Sargento de la Guardia Civil Rafael García Ruiz, adscrito a la policía judicial de la fiscalía, que organizara su eliminación simulando un accidente. Para lo que le entregó 180.000€ en efectivo, por el procedimiento normal establecido entre ellos: una nota manuscrita dándole la orden y avisándole que dejaba esa cantidad en un cajón de su mesa. Esa cantidad cubriría los pagos a los sicarios, sus emolumentos y demás gastos.

Ruiz, a través de un informador de la “red Mena” próximo al senador Gabriel Elorriaga, “hombre de confianza de Rajoy” según el sargento, supo de un programado vuelo en helicóptero en Móstoles, así como que el piloto titular estaba en el extranjero (¿casualmente?), lo que podría ser de utilidad para el “accidente”. A través de un “colaborador habitual” de la banda, Wolfang Hugo Moeschez, trazó el plan de derribar la aeronave en el despegue, a menos de 30 m de altura, mediante tres disparos sincronizados que lo desequilibrarían, al menos uno de ellos en la zona del rotor. Desde luego, tres disparos simultáneos hechos por francotiradores expertos conectados mediante radioteléfonos y dotados de rifles de precisión, de gran calibre y con silenciador, o bien escopetas lanzagranadas disparando a corta distancia desde las gradas con munición inerte, podrían afectar al motor y al rotor de cola, provocando su caída al perder estabilidad; la opción de los lanzagranadas cuadraría con las imágenes del vídeo. Ruiz terminaba su informe diciendo que tendrían a la policía científica de su lado, de forma que, aunque los impactos de las balas apenas se notarían entre el conjunto de daños producidos en la caída, el reconocimiento pericial de ellos estaba pactado con “el contacto en la científica de Madrid”.

Casi seguro que no se podrá saber nunca si ocurrió así o no, porque tampoco hay porqué creer que Ruiz fuera completamente sincero con su jefe. Pero, “se non è vero, è ben trovato”.

Wolfang Hugo Moeschez fue uno de los múltiples sicarios muertos por orden de Mena al jubilarse, el día 5 de diciembre de 2006, apareciendo con el número 719 del listado de asesinados elaborado por Royuela en base a las notas manuscritas del tándem Mena-Ruiz. Fue uno de los “inquilinos de los chalés”, es decir, de enterrados en las fosas comunes.

 

Quede todo lo anterior como prueba de la implicación del PSOE también en asuntos de alto nivel con la banda terrorista de Mena, dentro de los casi 1.300 asesinatos que la misma ejecutó, así como de la participación de numerosos miembros de la Justicia, de las Fuerzas de Orden Público y de Sanidad. Una criminal corrupción que merece ser estudiada.

Todo ello supuestamente, siempre supuestamente, según la familia Royuela, con la que prácticamente nadie se querella. ¿Por qué será?