Si se hiciera una encuesta sobre los personajillos que han adquirido notoriedad gracias a este malgobierno socialcomunista, dos que saldrían seguro serían el infame y criminal Fernando Simón y ese asesor "superespecial" del presidente Ivan Redondo. 
 
Del primero solo caben decir cosas muy malas. Sus mentiras no pueden, ni deben, disculparse por el hecho de que sea éste el modus operandi de los miembros del malgobierno, porque agravando ese pecado une su criminal comportamiento durante la crisis del virus chino. Los dramáticos resultados, tanto en vidas humanas como empobrecimiento de la población, no tendrán justicia nunca, aunque no le vendría mal a esa sanguijuela criminal sufrir la asfixiante muerte, que con criminal saña, provocó, por su negligencia e ineptitud, a decenas de miles de españoles. 
 
Esa escoria bipeda de Simon se ha prostituido a las directrices de un malgobierno corrupto, inútil y traidor. Ha sido incapaz de dignificar a las víctimas del virus con una contabilidad real de las personas fallecidas, su "deslabor" al frente de la detección y gestión de emergencias sanitarias lo sitúan como un nuevo espécimen animal, terriblemente sanguinario: la alimaña antropomorfa surfista. Y si ya resulta vomitiva su imagen y presencia, lo es más ese pseudo medio de comunicación que, para blanquear su imagen, le puso chupa de cuero y moto como si de un ídolo adolescente (algo entrado en años, todo sea dicho) se tratara. 
 
Y luego está ese metomentodo de asesor que todo lo vigila, coordina y planifica. Que tenga un papel más discreto no disimula su falta de moral e indignidad. Sus ridículas estrategias (en lo de ridículo sintoniza al 100 % con su amo) para hacer aparentar que existe vida inteligente en la cabeza del presidente han resultado del todo infructuosas, porque la única neurona del "presi" unos días la tiene ocupada en una huelga de ideas caídas y los otros en decir estupideces. 
 
Me resultó" enternecedora" la reverencia que le hizo a ese supremacista sacamantecas catalán, que pastorea la Generalidad de Cataluña, demostrando que tiene unas vértebras cervicales de acero. La próxima vez que se encuentren, si quisiera mostrar sólo un poco más de entusiasmo, se verá obligado a adoptar la postura genupectoral como manifestación de idolatría y masoquista sumisión. 
 
Este tipejo que maniata a los medios de comunicación libres, que organiza aplausometros y todo tipo de esperpenticos actos para saciar la fatuidad de esa garrapata bipeda que le dio el puesto, resulta que fue un fichaje del PP,  ¿y Simón?... también. 
 
¡Qué ojo clínico! 
 
¡Dios los cría y ellos se juntan!