Pretende Sánchez que la culpa de algo pueda recaer en alguien que no sea él. Sabe de su ineficacia y de la ineptitud de sus cercanos.

Estamos en septiembre y nada sabemos de los presupuestos de Sánchez, salvo que se la ha querido “meter atravesada” a Pablo Casado y ha insistido en que debe haber presupuestos para que llegue el dinero de Europa. Mentira. Otra mentira, como en él es habitual. El día menos pensado va a venir el lobo y se le va a ver el plumero. Si en España ya se le tiene por mentiroso, indecoroso, vago y chulesco, me callo las adjetivaciones que los medios de comunicación europeos le endilgan a diario.

Hasta ahora solo ha buscado apoyos para los presupuestos, pero desconociendo esos. No entiendo que alguien le dé su apoyo sin conocer en qué se beneficia España o cómo se va a planificar eso de que “nadie se quede atrás”. Bueno sí, hay formaciones independentistas, nacionalistas y proterroristas que pasan de eso: lo importante es cuánto me llevo o cuánto me das; decir, los presupuestos se compran y se venden, como en la canción. Ni proyectos ni cuentas ni…ni… Pretende Sánchez que la culpa de algo pueda recaer en alguien que no sea él. Sabe de su ineficacia y de la ineptitud de sus cercanos. Va el Gobierno “de culo y cuesta arriba”.

Siente el miedo de perder la alfombra roja y de tener que recoger el colchón usado de Moncloa: sería un trauma para este “don Narciso” al que miles de desnortados han votado como presidente. Nunca arrimó el hombro ni echó una mano ni colaboró en nada de nada. Él solo quiere vivir a cuerpo de rey aunque con una brutal envidia al rey Felipe VI: no puede ver que el pueblo se vuelque con Felipe mientras a él lo silban, insultan y desmerecen. Es muy duro para un narcisista no estar en el centro ni ser el bautizado, la novia o el difunto en cada caso. ¿Se acuerdan de aquel “No es No, Señor Rajoy. ¿Qué parte es la que no entiende?” Bien, pues ahora él se cree un encantador de serpientes mientras para la ciudadanía es un espantador de inversiones. A los datos de turismo y a la Bolsa me remito.

Lleva Pedro dos años y aún tiene la casa sin barrer y los trastos sin ordenar: crece el paro y no ponen soluciones; más de ciento cincuenta mil ciudadanos siguen sin cobrar los ERTE y se va el Gobierno de vacaciones; se hunde el turismo y el Gobierno sigue con sus gracietas al respecto; cierran miles de autónomos (siete de cada diez) y el Gobierno los echa la culpa de ese cierre; los más vulnerables sufren las consecuencias de la inutilidad del propio Gobierno; los sindicatos sectarios esputan contra los trabajadores y se ponen del lado del Gobierno…. Tan solo la CEOE muestra un mínimo de condescendencia y aporta soluciones al paro, al mantenimiento del empleo, exige que se paguen los ERTE y dice al Gobierno que no es el mejor momento para hacer cambios en la reforma laboral. En fin, al Gobierno Sánchez lo mismo le da hacer una casa sin ventanas que coger la casa de aguas y acabar por los cimientos.

No sabemos hacia dónde va Sánchez ni con qué números trabaja. El criterio parece ser: primero me aseguro la poltrona de Moncloa y después ya veré qué incluyo en los Presupuestos Generales del Estado. No es de fiar lo que diga Pedro ‘Pilatos’ Sánchez porque lo que dice hoy no sirve para mañana. No faltan quienes explican  que el cenutrio no es él sino solo un reflejo de la torpeza del tal Iván Redondo. Las pruebas demuestran que no van muy descaminados: solo se trabaja --palabra sacrílega para el socialcomunismo— de cara a la galería, como el organizado e interesado aplauso de los ministros tras su clamoroso ridículo en la Cumbre europea; precisamente la que estuvo a punto de cargarse por sus inútiles exigencias y sus comentarios machistas a Sanna Marin: tan solo la experimentada intervención de Angela Merkel hizo que el estropicio no fuera tal.

Si Sánchez piensa que el dinero de Europa nos resolverá la papeleta, está apañado con poca ropa, porque ese dinero no llegará antes de diciembre de 2021 o marzo de 2022. Ahora nos interesa conocer desde el techo de gasto hasta los ingresos planificados, pasando por los proyectos que se presentarán en diciembre a Europa. Como alguno no sea aprobado por la UE, se va a montar “la de San Quintín”. Yo creo que Pedro Sánchez no ha entendido nada o ha leído boca abajo los documentos. La pasta de Europa no nos resolverá los planes sino que será la aplicación de estos la que haga que llegue ese dinero.

Si piensan que será clave la igualdad de género o la cohesión territorial, por poner unos ejemplos, es que están muy desnortados. El dinero de las ayudas no es para eso. Sí aciertan con la digitalización, las soluciones sanitarias, la mejora de las comunicaciones en la educación, al igual que acertarán si se proponen reducir la administración pública de funcionarios y asesores, libre designación, parasitismo sindical, recorte de gastos improductivos y sin derechos generados, feminismo de farola e igualdad impostada. De momento nos sobran nueve ministerios, claros recogederos de paranoia, ceguera económica, parasitismo social y patente desigualdad. ¿Acaso no ven a la “burra” parada?

No es ningún secreto decir que las políticas sociocomunistas son un desastre anunciado y acentuado. Aún no han entendido que el dinero de Europa tendrá destino concreto en función de los planes que presente el Gobierno. Un Ejecutivo antisocial --como el nuestro-- no puede perder más tiempo con la igualdad de género, ya reconocida en nuestra Constitución y presente en el día a día. Sigue con sus  vagas absurdeces. Están desfasados como sus credos. Es mejor que se centren en lo importante y olviden lo accesorio.

Hay muchos departamentos de donde se puede ahorrar mucho dinero, al igual que no tiene sentido seguir con 37.000 coches oficiales y miles de inexpertos asesores. Sin darnos cuenta, se nos ha llenado el Ejecutivo de “bocachanclas” con sueldos estratosféricos. Nadie parece ver el agujero que existe en las cuentas públicas. Al final echarán la culpa a los funcionarios y a los jubilados, como de costumbre. Seguirán sin ver adónde va el gasto inútil ni por qué cada ejercicio vamos peor. La “burra” sigue parada. No avanzamos nada.