Salta la noticia del récor Guinness de la Cruz del Valle de los Caídos, como la cruz más grande del mundo, quedan por detrás las cruces de Effingham, Groom y Caraimam, si bien siempre lo han estado, es ahora cuando así se ha certificado.

Tras la toma de medidas, certificaciones de arquitectos y otras zarandajas, los 150 metros que hasta ahora tenía, se han convertido en 152.4, posiblemente la polémica mantenida por el actual gobierno socialista y sus socios comunistas, y su traída a las noticias nacionales cada vez que hay que tapar alguna “zalagarda” de los mismos, han hecho crecer su interés y, por lo medido, su tamaño 2.4 m más. No debe ser considerado un hecho baladí por cuanto todo el “desecho de tienta” de la progresía patria, en lo referente al monumento en cuestión, ha entrado en pánico, considerando que cuando su término democrático no alcanza a todos los componentes, políticos, constructivos, orgánicos, temporales, espaciales etc., etc. de lo que ellos consideran oportuno, no puede admitirse en su mundo ideal.

De este modo sería difícil incluir o validar nada sin su supervisión, todo está al alcance de su crítica desestructurada y sin causa. Los Guinness deberían incluir la cúpula de la secretaría de Memoria democrática en su comisión de asignación o bien utilizar el término “democrático” igual que el término “verde” con la energía nuclear, según convenga en cada momento.

La influencia de los Guinness World Records en la afluencia turística de algunos monumentos parece ser muy significativa por lo que aporta de publicidad y difusión mundial. No olvidemos que esta noticia tiene dimensiones a nivel mundial y esperamos que el deterioro del monumento, su abandono institucional y el pretendido olvido gubernamental no sean también premiados con el récor Guinness al abandono de un récor Guinness.

Se rumorea que nuestro M.I.Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial,  la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, Patrimonio Nacional  y el Ministerio de la Presidencia, del que depende el Valle de los Caídos, están preparando una gran exposición junto con el Guinness Worl Records para celebrar el evento como corresponde.

Rumore, Rumore como cantaba Raffaella Carrá.

Sin ser la tortilla más grande del mundo, la paella más grande o la playa más grande, deberíamos sacar la parte más positiva de la noticia, que esta obra de ingeniería arquitectónica, fue hecha en España, sita en España y el orgullo que debe suponer para los españoles de bien.