La brutal embestida de unos narcotraficantes contra una patrulla de la Policía Nacional, ocurrida este pasado sábado en Algeciras (Cádiz), saca a la luz la dejadez de los políticos acerca del material con el que trabajan los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado para combatir, en este caso, el narcotráfico. 

En el suceso que nos ocupa, un vehículo Zeta o estándar de unos 1.000 kg de la dotación de la Policía Nacional de Algeciras en su lucha contra el tráfico de drogas, cortaba el paso a un coche que se acercaba a toda velocidad, un BMW X5 robado y de gran cilindrada, cuyo peso es de 2.510 Kg.

La opción que toma el conductor del BMW X5 es la más lógica, embestir al Zeta –como si estuviera jugando a los bolos– y apartarlo de un testarazo a un lado. Dos agentes que en ese momento se bajaban del vehículo salen literalmente volando y su coche también vuela decenas de metros hasta dar la vuelta en el aire y quedar boca abajo. El BMW todoterreno sigue su camino y es interceptado más adelante, este vehículo sólo presenta daños en una esquina del frontal, ya que 1.000 kg nada tienen que hacer frente a dos toneladas y media que se acercan por derecho a toda velocidad, una auténtica bomba rodante, un arma de guerra en tiempos de “paz”

Lo que ocurre en España, se mire donde se mire, es inimaginable: ¡Los malos (traficantes de drogas) con más medios –en un tanque rodante– y los buenos (policía y guardia civil) en el coche para ir al supermercado! Buenos que se juegan su vida por proteger a la ciudadanía.

A la par, a un tiempo, por contraste, los politiquillos españoles van en coches de alta gama blindados con cristales de seguridad, estructura reforzada y a prueba de balas, explosión, incendio… Esto, de verdad, es demencial, aunque afinando un poco, es más bien definitorio y acusador de una casta de políticos de tres al cuarto a la que le trae al pairo si la policía y la guardia civil hace los controles con un seiscientos o con el carrito de los helados que piden prestado para ese operativo al señor de la playa.

En el caso de uno de los dos policías nacionales embestidos, que se encuentra en la UCI, se teme por su vida. Uno de sus brazos está destrozado, los médicos intentan salvarle la vida y a ser posible que su miembro superior mantenga el riego sanguíneo.

Chema García (ABC de 5/09/2020), secretario general del sindicato JUPOL de la Policía Nacional , ha denunciado «el abandono total por parte del Ministerio de Interior hacia los agentes» y pide más medios y mayor contundencia contra unos delincuentes a los que le sale muy barato agredir a los policías. «No olvidemos que en este caso estamos hablando de in intento de homicidio».

La opinión de Chema García es cierta y razonable, pero bien este sindicato, si ello le fuera materialmente posible, bien algún partido político u otra organización civil debieran presentarse como acusación particular frente al responsable de esta falta de medios, cursando la correspondiente querella penal, documentada pericialmente y razonada, en referencia a las lesiones y muertes que se producen debidas unas a la falta de medios, otras a medios inadecuados para combatir la delincuencia.

Que en una zona de delincuencia extrema se hagan controles con coches de calle, coches domingueros, eso es responsabilidad directa del responsable de dotación y equipamiento de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, debiendo asumir éste la responsabilidad en que incurre al equipar de manera incorrecta a aquellos que se juegan la vida por nosotros, padres con hijos, siendo deber del político correspondiente protegerles y poner a su alcance medios materiales proporcionales al riesgo que sufren en su trabajo diario.

Coches de hojalata, señor Ministro de Interior, para ir a Mercadona, no para cortar carreteras y detener delincuentes en zonas de intenso contrabando. Y, si no, preste usted algún día su Audi A9 oficial que va mucho mejor que un Zeta patatero para cruzarlo en la carretera en este tipo de controles antidroga, ¿no, Ministro?