El Covid-19, la gran pandemia internacionalizada, pasada de una dictadura comunista de economía esclavista y capitalista (China), a un Occidente liberal cosmopolita, de fronteras permeables y de libre flujo humano y comercial, demuestra que la globalización -como contexto político de exterminio progresivo de los Estados Nación- es un fracaso.

En Europa occidental la calamidad ha sido total, pilotada en muertos y contagios por Italia y España. Ambos son los países donde la ciénaga de finados e infectados está siendo mayor después de China.

Como español he de decir que en el caso de mi Nación se nos brindan estadísticas y datos no reales desde el minuto uno. No hay 5000 infectados que han dado positivo como nos dicen. Puede haber tres, cuatro o cinco veces más…o diez. Y es que las pruebas diagnósticas confirmatorias de Covid-19 no se están haciendo; no se están haciendo no ya a pacientes que presenten síntomas físicos y fisiológicos de la enfermedad, sino tampoco a aquellos pacientes con sintomatología clara de Covid- 19 que hayan estado en estrecha relación con otros ya infectados. Se los manda para casa con la advertencia de que estén 14 días aislados y tomando paracetamol. Sólo a los que aparecen en estado de gravedad inminente o mortandad evidenciada se los atiende. Los teléfonos de asistencia del sistema sanitario no sirven para nada. La extensión del virus es mayor de la que nos cuentan. Las estadísticas están trucadas. Y hay miles de personas que están extendiendo el virus porque no han sido diagnosticados. Asistimos a un fraude manipulador monumental que no narra la realidad y miente con impudicia criminal.

Los mentideros del gobierno comenzaron a afanarse en aplastar la inteligencia de los españoles cuando desde Enero pasado sabían, por datos científicos y sanitarios que poseían , del daño biológico al que nos enfrentábamos y que se traduciría en muertes de colectivos de ancianos y enfermos patológicos vulnerables. Lo sabían por las advertencias de China, que aunque mentía sobre su situación real, lanzaba un mensaje de alerta internacional desde Diciembre; el primer caso asiático de positivo conocido lo tuvieron en Noviembre.

El gobierno español sabía desde Enero de la inminencia del daño sobre España del Covid-19 porque cuando un virus letal se alza poderoso en una Nación, a continuación y gracias a “nuestra amadísima y santificada” globalización en los flujos comerciales y humanos, se extiende más rápido y más eficazmente que hace siglos. Las últimas décadas y con otros virus, en forma de SIDA o gripes variadas, lo han demostrado con creces, y eso que el orbe no estaba en décadas pasadas tan interconectado y globalizado como ahora.

Pero pese a ello, pese a la realidad del peligro contra España y Occidente que se anunciaba desde hace meses, el gobierno de España estaba preocupado en labrar la visita de Delcy Rodriguez a España, bajarse los pantalones ante el separatismo catalán, liberar a los presos golpistas catalanes o hacer una ley para que todo hombre se convierta en violador. No hizo nada: ni elaborar un necesario Plan de Contingencia Estatal contra la irrupción inminente del virus; ni movilizar recursos económicos del erario público para aumentar la plantilla sanitaria y las camas recortando en gastos inútiles como subvenciones, despilfarro autonómico y el largo etcétera de parásitos de la memoria histórica o demás morralla. Ni cerrar fronteras. Ni controlarlas. Otro si lo hicieron… desde Enero. Y tienen 0 muertos y 30 contagios… Me refiero a Rusia, país pegado a China, no lo olvidemos.

Al igual que la negligente España, el resto de Occidente hizo lo mismo: es decir, la callada y el canelo, cuando en Enero ya era evidente que el virus Covid-19 del laboratorio biológico de Soros (olvídense de la tontería del murcielaguito) se iba a extender a Occidente inmersos como estamos en la “aldea global” que tanto loan nuestros amigos progres y liberales de postín.

Y de repente sobrevino el aciago mes de Febrero en Italia, donde contagios y muertes aumentaban exponencialmente a cada día. Miles de contagiados que se duplicaban por días. Muertos en progresión espeluznante; hoy ya miles. Focos en todo el mundo, y en España. La calamidad del gobierno español ha sido lamentable: pilotado por un irresponsable de actitud criminal e inhumana llamado Pedro Sánchez, apoyado en un Ministro de Sanidad sin idea de lo que es un paracetamol aunque la tenga de quién fue Sócrates (es filósofo pero no médico) y con un Coordinador de emergencias –Fernando Simón- que se reía cuando nos decía en televisión los días 5 y 6 de marzo que en España había “focos controlados” y que debía reinar la normalidad social para ir a las manifestaciones del 8M y demás eventos de ese fin de semana. Todo ello se nos dijo mientras obraban en las manos del ejecutivo español los datos y las cifras proporcionados, entre otros, por la comunidad de Madrid sobre muertes exponenciales que en la región se daban día a día, que se habían duplicado en un solo día, y con el escenario de Italia frente a nuestros ojos. Era evidente que España comenzaba su andadura de crisis social como lo había hecho Italia.

E Italia, mientras Madrid era la tumba de España entre los días 5 y 6 de marzo, ya había decretado aislamientos regionales y cuarentenas forzosas. En España, estábamos de fiesta…

El 8M feminista se desarrolló con absoluta normalidad, así como los eventos políticos, festivos, religiosos y deportivos de ese día en toda España. Los representantes del gobierno socialista valenciano, a preguntas insistentes de los periodistas sobre la celebración de las fiestas de San José , siguieron diciendo que las “Fallas se celebrarían con toda normalidad”.

A las pocas horas del 8 M vino el “Arda Roma” sobre España. Y con nuestro Nerón particular, Pedro Sánchez, tocando la lira mientras España ya nadaba en colapsos sanitarios, miles de muertos y aumento exponencial de las víctimas sobre todo en Madrid, que había pedido el viernes anterior al gobierno estatal actuaciones inmediatas sin ningún éxito y con un “está todo controlado” por parte del criminal gobierno socialcomunista.

Pues bien: ahora ya tenemos en España el caos y la anarquía sanitaria, con estadísticas trucadas, hospitales colapsados, psicosis social y la oposición política al socialcomunista gobierno TODAVÍA sin pedir la CAIDA DEL GOBIERNO, su dimisión íntegra y que un gabinete cualificado de técnicos, moralmente intachables y con curriculums acrisolados ocupen temporalmente el ejecutivo para controlar el desmadre generalizado que un presidente criminal y unos ministros indocumentados han generado. Tal vez está reivindicación no tenga, como suelen decir los espabilados melindrosos “encaje constitucional” pero aunque así fuera, da igual: habría que lanzarla y vocearla por parte de Vox, PP y lo que quede de Ciudadanos. Si es que quisieran tumbar a estos criminales que nos gobiernan. Pero tumbarlos de verdad. Nadie pide responsabilidad y la caída del gobierno.

Problema añadido. En España no hay una autoridad estatal con poder y competencia unificadas, puesto que los “padres” de la Constitución de 1978, y el PP y el PSOE durante sus años de gobierno, construyeron un Estado vaciado de competencias que ha cedido a las ruinosas autonomías las competencias sanitarias. El gobierno nacional hasta día de hoy, sábado 14 de marzo, en que decretará el “estado de alarma” previsto en el artículo 116, no ha hecho nada, porque no ha mandado nada, porque ni tiene competencias, ni unidad de actuación ni liderazgo. Y aunque lo tuviera, estamos en manos de verdaderos truhanes de la mentira, amorales y psicópatas que sacrificaron miles de vidas de inocentes estirando el calendario , y sus mentiras y ocultaciones, para llegar hasta la celebración del 8 M donde las feministas y sus chiringuitos lucieron músculo para seguir trincando pasta de todos los españoles y marcando la agenda ideológica neomarxista del régimen.

Pero hete aquí que ahora, con la mayúscula y caótica crisis española y occidental aparen los tertulianos y politicuchos europeístas apologetas de “la gobernanza global”. Liberales de estofa simplona, elemental y peligrosa, que abogan por el hecho de que ante “catástrofes mundiales” como el Covid-19 necesitamos recetas mundiales. “Cuanto más globalizadas sean las soluciones mejor”, vienen a decirnos. Y por tanto cuántos más entes supranacionales se creen, mejor todavía.

La salud, y la protección de las personas –como si eso les importara algo a los que sólo ven números donde hay seres humanos- son sus argumentos para justificar el nuevo diseño mundialista que ya están avanzando.

Pero mira por dónde existe un ejemplo de triunfo del ESTADO NACION fuerte y firme para plantar cara a crisis, epidemias y proteger la salud y la vida: Rusia. Desde Enero, cuando el Occidente cosmopolita blandía “vino y rosas”, Vladimir Putin puso estrictos controles fronterizos expulsando a extranjeros provenientes países de riesgo potencial de contagio. Cerró las fronteras con China, su país vecino (5000 km de frontera). Puso en cuarentena obligatoria con aislamiento forzoso bajo pena de multa en unos casos, y de cárcel –hasta 5 años- en otros, a españoles y europeos que al llegar a Rusia no se quedasen aislados durante dos semanas tras las cuales deberían estar limpios de toda enfermedad. Hizo pruebas de temperatura corporal a extranjeros en frontera. Y la Policía, convertida en plenipotenciaria, hace controles callejeros a cada hora para advertir qué ciudadanos y de qué procedencias toman las calles, obligándoles cuando es necesario a volver a sus casas bajo pena de cárcel. Moscú está en un “estado de sitio” desde hace dos meses con estas medidas. Las penas pueden ser de 5 años de cárcel. Por si ustedes, queridos lectores, no lo saben, Soros, sus tentáculos y sus fondos de inversión y especulación de todo tipo tienen prohibido el acceso a Rusia. El gobierno de Putin no está escatimando en tests evaluadores del Covid-19. Los transportes aeroportuarios de Rusia con el mundo occidental ahora ya están suspendidos, salvo algunos comerciales, y poco más. ¿Saben cuál es el resultado de estas medidas implantadas de forma drástica y progresiva desde Enero pasado en Rusia? 30 positivos. Y 0 muertos. Rusia tiene 147 millones de habitantes. Es vecina estrecha de China. Es una superpotencia conectada comercial y humanamente con el mundo entero. ¿Y qué ha hecho ante lo que podría haberla esquilmado? Pues ser un Estado Nacional con un mandato gubernamental que dirige, impone y cumple. Y que salva vidas de su pueblo.

En Occidente hablan, los esfínteres del liberalismo apátrida, de más globalización: “gobernanza global” para luchar contra estas crisis. En Rusia, hacen lo contrario. Pero también Hungría y parte del Este europeo están dando lecciones con estrictos controles fronterizos y cierre de sus Naciones. La escasa incidencia del virus en esa parte del continente europeo arroja por ahora pocos infectados positivos en esos países: decenas y apenas muertes. En Polonia hay 50 positivos y una muerte. En Hungría 17 positivos, y 0 muertos. Lo cual es denotativo del éxito de su control de fronteras, de su autoridad estatal y de la competencia de gobernantes con valores morales y Fe cristiana en la victoria como Viktor Orban. Orban ha apelado a los valores morales del pueblo, y a su legitimidad presidencial para imponer y decretar medidas de excepción. Hungría es virtuosa en política estatal de “mando” y “Fe”. España es la antítesis: gobernantes anticristianos, amorales y mentirosos que se van con feministas y LGTB a manifestaciones circenses un 8 de marzo.

¿Por qué los defensores liberales de que “necesitamos un nuevo escenario de gobierno global”, asalariados de Soros, de los Fondos especulativos del magnate y de la familia Rothschild, madre de todo este caos, no nos informan del caso ruso o húngaro y su ejemplar combate contra la amenaza del virus? ¿Por qué no nos cuentan el éxito de Rusia y de su vigencia del Estado Nacional y del poder estatal autoritario contra el caos y la epidemia?

Porque nos quieren hacer avanzar psicológica y socialmente hacia una catarsis occidental de magnitudes ciclópeas donde nos metan en vena que es necesaria una “superestructura supranacional” más poderosa y eficaz que la actual Unión Europea y su Banco Central Europea fracasados ante amenazas como ésta. Se hunden las bolsas. Se precipita la Recesión y sobreviene la peor crisis económica desde 1929. Los Estados occidentales harán política de expansión fiscal, gasto público, endeudamiento y el BCE estimula este suicidio asistido de las Naciones. Sin embargo las estructuras políticas gigantescas de Estados como España, que despilfarra en Autonomías, observatorios para nada, asesores, memoria histórica o feminismo no se reducirán para desviar el dinero público donde hace falta: a la sanidad y la emergencia social. Este ahorro y recorte de los Estados derrochadores, necesario, no se hará en ningún Estado europeo. Aumentar el gasto público y la deuda sí se hará, que es la locura que ha ordenado la peligrosa presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, enemiga declarada de la ancianidad a la que consideró –recordemos- un “riesgo” para el sistema financiero mundial.

Por tanto, la aceleración de la esclavitud económica que viene por la deuda y por el colapso y la quiebra del área economica y monetaria del Euro, va a ser un hecho. De este modo, en el pánico global de la crisis, los vocingleros del Nuevo Orden Mundial propondrán estructuras de gobernanza internacional mayores, superadoras del “supuesto” fracaso del Estado Nación, de la Unión Europea, del Banco Central Europeo y de la Reserva Federal. Se habrán llevado por delante la vida de cientos de miles, o millones, de ancianos y sembrado el desempleo y la esclavitud entre el resto.

Asustaditos, seremos pasto de las aspiraciones de las élites del Club Bilderberg y la Comisión Trilateral. Allí se produjeron, desde los postulados de Henry Kissinger y David Rockefeller, los dictados que promulgaron el “fin de las fronteras nacionales”, la necesidad de un “gobierno global” y de una élite financiera mundial dominando el destino del mundo. Lean las “Memorias de David Rockefeller” de 2004. O sus declaraciones tras la reunión de Bilderberg en 1990 donde se refería a la necesidad de conectar las naciones en un magma globalizado sin fronteras con un gobierno único mundial. O los artículos en prensa que surgen en los años 70 tras la celebración de la primera reunión de la Comisión Trilateral impulsada por David Rockefeller, y cómo Rothschild situa el mal de la humanidad –de sus negocios personales más bien- en los Estados Nación a batir. Lean también “Los planes del Club Bilderberg para España” de Cristina Martín Jiménez donde algo de esto se nos permite deducir.

Y sobre todo, piensen en quién está detrás realmente de este virus, y de quién no nos informan. Es el hombre de paja, el esbirro, de las élites del dominio mundialista que quieren implantarnos la gobernanza global: se llama George Soros, de cuyo laboratorio en Wuhan –laboratorio biológico de experimentación molecular- pudo surgir el virus –la tesis del murcielaguito es de traca y risa-. Ha habido siglos de mercado de animales en Wuhan sin epidemia alguna, y con menos salubridad que ahora, y qué casualidad que justo cuando Soros es accionista principal del laboratorio biológico de Wuhan, salta a la palestra un virus internacionalizado…

Esto no va sólo de virus; va de miedo global para una nueva gobernanza internacional que aniquilará a los Estados Nacionales. Va de desplome de las zonas económicas y monetarias en crisis financieras y sociales de miedo y coacción psicológica para imponernos el mantra: “necesitamos una moneda internacional más sólida e instituciones supraestatales más eficaces que el Euro o la Unión Europea para luchar contra catástrofes humanitarias como epidemias”. Ergo a lo que nos enfrentamos: al fin de los Estados nacionales, la esclavitud socioeconómica global y a la imbecilidad europea que aceptará este nuevo escenario.

Pero hoy, en el Occidente miedica y globalista, cosmopolita, nadie habla de cómo un Estado Nacional fuerte – Rusia- está salvando a su pueblo.

Cómo se nota hacia dónde nos quieren llevar…A una extorsión colectiva por la vía consumada para aceptar la supresión de nuestra libertad como Nación y como españoles y europeos con identidad…

Ahora es el momento de que las fuerzas políticas nacionales y patriotas del orbe que se han erigido como antimundialistas y antiglobalistas radicalicen sus discursos. Es hora de que destapen la situación que nos espera a ojos de los ciudadanos. No los llamaran “conspiranoicos” si saben relatar con pedagogía el mensaje (y si alguno lo hace, que lo haga pues lo primero es la verdad).

Es el momento de la responsabilidad con España y Europa. De combatir la mentira y el matonismo de los poderes fácticos que se quieren adueñar del mundo desde hace siglos liquidando las metas espirituales e históricas de las Naciones libres. Hay que dar la batalla de las ideas y de la verdad hoy más que nunca.

Adelante a las fuerzas que se hayan reclamado como “antiglobalistas”, porque el covid-19 es la extorsión del globalismo para achantar primero, y suprimir después, las Naciones.

Vayamos a la lucha de las ideas y de la verdad. Y luego, y si hace falta, a la trinchera. ¡Arriba España! ¡Vivan las Naciones libres de Europa, de la cristiandad y del mundo!