“Urkullu pide «una misma estrategia» contra el coronavirus en toda España con mascarilla obligatoria en la calle” (Xabier Garmendia) y/o “Urkullu denuncia la «erosión silenciosa de nuestro autogobierno» y defiende el derecho a decidir” (David Guadilla).

               El DIARIO VASCO, Lunes, 20 diciembre 2021.

 

   Basta encadenar  ambos titulares de prensa sobre esas declaraciones del jefe Kikuyu, para que tome cuerpo, en letra de molde, el espíritu de la letra del nacionalismo vasco.

   No bastándole a con la exacción económica al resto de los territorios ahistóricos (¿o sea eternos?) de España, se declara incompetente —“El lehendakari lamenta la «disparidad de resoluciones judiciales» y critica que el Gobierno central insista en decir que las comunidades tienen herramientas suficientes” (X. Garmendia)— y exige —“frente a una situación sanitaria que, ha puntualizado, «demanda herramientas adicionales y con seguridad jurídica» (X. Garmendia)—, desde su sobredimensionada representación respecto de un exiguo % de votos, al dictador Primo de… Zumosol, que extienda a 50 millones de españoles las medidas que él ha plandeficado para su caserío: “Ha insistido, […], en modificar el real decreto que regula el uso de la mascarilla en toda España” (D. Guadilla). “En este sentido, ha reclamado una 'ley antipandemia' como la vasca a nivel nacional” (X. Garmendia), curándose en salud de su autoritarismo ante sus “súbditos” por persona interpuesta del Decretador de Madrid, al tiempo que en la obligatoriedad “estatal” del tapabocas materializa el simbolismo de la mordaza vasca a toda España.

                                EL COLOQUIO DE LOS PERROS

   Perro del hortelano, al fin, que ni come ni deja comer, reprocha a renglón seguido a Perro Sánchez la merma de un “autogobierno” al que él en su expansionismo renuncia.

Ya lo dice la copla, en clave estatal,  retratando su doblez: “ni contigo, ni sin ti, [España], tienen mis males remedio: contigo porque me matas y sin ti porque me muero”. O, en clave de país, Bietan jarrai, que en“tiempos de paz” (y “la paz es la guerra por otros medios”, podría decir Clausewitz Rodríguez Zapatero) no se traduce ya “por lo civil o por lo militar” (como diría un eStalinuco cantabrón), sino “por lo civil  o por lo fiscal”:

   «También se ha felicitado de que la tasa de paro se sitúe ya por debajo del 10%, objetivo que se había propuesto su Ejecutivo para la legislatura de la recuperación, y de que la recaudación fiscal haya «evolucionado muy positivamente este año» (D. Guadilla).

   Acaso porque, ¿desde tiempo inmemorial?, ese es su sino (sí y no, no, pero sí, si no…, sino…), su ambivalencia de españoles de primera o vascos por el mundo: el ‘seguir en los dos [frentes]’, ambivalentes (para comer sopas y sorber), con el don de la bilocación (repicar y estar en la procesión), ambidextros (o ambizurdos, a la vez), ni miméticos ni camaleónicos, sino caimanleónicos, bífidos (cono la bifaz de doble filo) y arrastrados (como la culebra que se corta la cola). O cabeza de ratón español («En dos años recuperaremos la pérdida provocada por la pandemia») y cola de león euróvoro (“Además, ha recordado el «apoyo» que concederán los fondos europeos”), patán tontiastuto  e hidalgo universal, muslari de dos barajas y doble cara de moneda: ¡vaya cara y menuda cruz!

   Bye, bye, “alma de Garibay, no la quiso Dios ni el diablo”, reza el refranero español.

  DEL VASCOVID A LA *BAKQUNOVID COVIDPASANDO POR LA VASCUNA

*BAKQ: tarjeta de identificación electrónica vasca para cualquiera gestión institucional en Vascongadas.

 

     “El jefe del Ejecutivo autonómico se ha referido a la expansión de la variante ómicron como la principal amenaza. Una situación que, [¡]bajo[?] su punto de vista, ha abierto un «tercer periodo» de la pandemia en coincidencia con las tres ocasiones en las que su gabinete ha declarado la emergencia sanitaria en Euskadi” (X. Garmendia).  

 

   Al nanonazi la seguridad le pone. La seguridad sanitaria y la seguridad social: SS. Y más si la emergencia vascovid, que justifica retroactiva ¿o retroviralmente? la vascuna, sirve de coartada a la vez (quod demostrandum erat) a ese control social que arranca de la Bakqovid y muere en el pase covid, en sus sucesivas fases (greenpass, impassecovid, bypasscovid) hasta el pasaporte (y ya solo la palabra estimula la salivación de Ignatius -de Alonsótegui o- Alonso’reilly, covidere  La conjura de los covidnecios). El pasaporte vascovid, para empezar a entrenar ya por el territorio histórico vascongado bajo la covid -tadura de la vacunayoría, excluyendo progresivamente de la sociedad, para confinarlos en el gueto, a los “sin papeles” —siempre que sean contribuyentes/cotizantes nacionales (pues a los “simpa” sin oficio ni beneficio, intactos, intocables miembros del reemplazo razzial europeo, les garantiza el salvoconducto ¡Detente, vacuna! la Big Farm(acéutica).   

               LA CRUZADA DE LOS NIÑOS VS. MOLOCH ¿O MAMMÓN?

   Y, más papista que el Papa (que no es difícil, a la vista del Papa(natas) (Fran)Cisco I: 

“[…] el lehendakari ha concretado su propuesta en el regreso a la mascarilla obligatoria en exteriores, la extensión del pasaporte covid «a todos los ámbitos en los que sea posible», la realización de test y acciones preventivas como la distancia, la higiene de manos y la ventilación, así como evitar aglomeraciones”(X. Garmendia), venteando el universal síntoma de la tos invernal, como delator de intoxicación que exige inmediata détox, a la vez que ensaya “la cruzada de los niños” con el inmoral sacrificio de inmolar a los menores (incluso con inyección covidural, antes EPIdural) al Moloch, Mammón o cualquiera otro demiurgo del pandemónium de esa mitología del FarmaPlaneta Plandemia.

    Y “Pese a congratularse de los altos índices de vacunación -un 91% de la población diana-“, razón por la habrá que seguir apretando el cerco a  los irredentos invacunes de la Resistencia, haciendo prácticas de tiro al blanco nacional de la población diana, “ha advertido de que «la presión hospitalaria es creciente y afecta a la Atención Primaria»” (Garmendia), mintiendo el maestro logopedo con toda la boca, pues los centros ambulatorios llevan 18 meses sin asistencia presencial (por vía telefónica, o con cita previa) y la mayoría de los ingresos en UCIs —mucho menos congestionadas que antaño por los griposos y gripados—, son  mayoritariamente por covindicios de los “experimentados”.

                            MIRANDO HACIA ATRÁS SIN IRA

      Y así desde hace más de un siglo, condicionando la existencia de la nación española y “deshaciendo (el) país” para tapiar el huerto de la casa de Sabino Arana a cal y canto, con una de cal y otra de arena, dos pasito p’alante y otro p´atrás, ese doble juego a partir del ejemplo del gatillazo secesionista (y marcha atrás españolista) del patriarca de la patria vasca a quien Jainkoa no dio descendencia genealógica, aunque se lo compensara con miles de hijos naturales adoptivos, entenados  putativos campando por sus Legezarrak  por España —por no hablar de la diáspora de vascos de enésima generación que esporádicamente se han ido de la patria chica buscando un mundo mejor, porque se reproducen por esporas—  Y es que a quien Dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos.   

                          FE (DE) LICITACIÓN O DE LA CECA A LA MECA

    Mientras el meteorito Abela (cainita comisaria de Igualdad) surca el cielo estrellado   de la Comunidad Europea marcando el camino de la censura a la palabra Navidad como paso previo a la cancelación de la realidad que nombra: “la sagrada familia”, pareciera que ,de tejas para abajo, las restricciones a la celebración en familia entre vacunos/as e invacunes buscara la confrontación, crispación y fractura de las profanas familias entre tragacionistas con los papeles en regla para entrar en negocios y covidiocios de hostelería y poder cenar en la posada, y respiracionistas que se irán al portal con viento fresco. Y conjurando a los no pasaportados con el yuyu de la lepra, víctimas de “la conjura de los covidnecios”, el cabeza sw list@ del católico PNV hace un pan como unas hostias.   

Porque una cosa era ser antinavideño cuando no era ya sino trivial convención social y otra, que el Estado silencie la Navidad para inocular el Ramadán, de la Ceca a la Meca.

   Así que a través del filtro del portero automático: “¡Hola, soy Edu, Feliz Vacunidad!

Pero lo de“¡Sostenible (d)Año Reiniciado!” habrá que dejarlo para una mejor ocasión.