Sr. Director:

Unas pocas líneas para mostrar mi indignación porque a quien han retirado a golpe de piqueta no era el Generalísimo de nuestra Cruzada contra la canalla roja del Frente Popular, ni el Estadista de los 40 años de la paz y prosperidad de España. Era el Comandante legendario de la Guerra de África. Era historia viva de España. ¿Qué ha hecho la Legión? Muy posiblemente cavar su propia tumba. Claro que aquí los únicos que quieren morirse, y cuanto antes, son ellos.  

Mostrar mi indignación, porque “obras son amores y no buenas razones”, que dice el refrán. Y esto del obrar es tan importante que se nos advierte que “la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma” (Santiago 2, 17). Obrar es lo importante porque el que obra cumple.

Ahora bien, como somos un solar de tarados, aparte de mal nacidos, ¿a quiénes les echamos la culpa de la quiebra de España? Desde mi punto de vista al primero que pasa. Incluso hoy, ante el estado de quiebra moral, política y social de España, a un tipejo impresentable, Pablo Manuel Iglesias, al que saluda marcialmente la Guardia Civil. Para mí que el próximo cargo del impresentable será Ministro de Defensa. Se lo merecería la tropa de los uniformados.

Quien más ha cambiado en España, y es vox populi documentada, es la Iglesia y el Ejército. Las dos instituciones a las que el Régimen que acaudilló Franco con autoridad indiscutida e indiscutible hizo columna vertebral de la nación.

Todo está destruido, y es un acto de fe pensar que esto se puede enmendar. Pese a  esto, no nos quedemos con ganas, pasemos factura. Ni un solo euro a la Iglesia (allá donde vaya lo que nos quitan) y ni una sola presencia en actos del Ejército. Para mí eso es hoy por hoy echarse al monte. Que es lo que han hecho siempre los valientes porque eso es cumplir.

Censurado de por vida decir… ¡Viva la Legión! Y si hay que firmar para que desaparezca, pues se firma. Siempre nos quedará el ejemplo de Numancia.