La Asociación Nacional de Víctimas y Afectados por Coronavirus (ANVAC) está luchando contra viento y marea para se haga justicia y todas las graves negligencias del gobierno de Sánchez no queden impunes y ha organizado una protesta importante ante un buen número de Delegaciones de Gobierno. Una acción sin duda muy necesaria y meritoria, pero silenciada por el mismo gobierno y sus medios afines para los que estas víctimas parecen no existir.

Seguimos en Matrix y nos siguen vendiendo que España ha sido el mejor país gestionando la pandemia. Ha sido el mejor, ciertamente, pero empezando por la cola. Desde El Correo de España animamos a apoyar y a dar visibilidad a una asociación muy valiente y a difundir esta noticia, en defensa de una causa muy necesaria y apremiante. Hay que hacer todo lo posible para que se sepa la verdad de todo que ha pasado y se haga justicia, términos verdad y justicia que cada vez cuesta más encontrar en la política y en la sociedad española.

La Asociación Nacional de Víctimas y Afectados por Coronavirus (ANVAC), se ha concentrado recientemente ante 20 Delegaciones de Gobierno en toda España, para pedir Justicia al gobierno nacional y mantener la memoria de los 50.000 fallecidos por el Coronavirus.

En total fueron miles las personas que se unieron en esta emotiva Concentración, donde se ha desplegado una pancarta con el lema JUSTICIA VICTIMAS DEL CORONAVIRUS, tras la lectura de un manifiesto donde se ha señalado a todas las víctimas de la pandemia, se ha oficiado un minuto de silencio, los asistentes portaban una VELA que representa el alma de los fallecidos y un LAZO BLANCO como símbolo de las Víctimas y Afectados por la pandemia. Para terminar los asistentes depositaron las velas junto a las delegaciones de gobierno como acto de homenaje y en recuerdo a los fallecidos.

Los coordinadores de ANVAC en las diferentes provincias han aseverado que “nuestro primer objetivo es hacer visible a las víctimas del Coronavirus, a las que este Gobierno ha reducido a fríos números en las ruedas de prensa y en los medios de comunicación donde también permanecen ausentes. Se ha ocultado el dolor de las más de 50.000 víctimas mortales, de sus familiares, de aquellos hospitalizados que luchan por sus vidas y de nuestros mayores en las residencias, cientos de ellos muertos en la más absoluta soledad sin la mínima atención médica”.

Tenemos una enorme deuda con los ancianos que han muerto solos, sin recibir el tratamiento adecuado, que no han podido siquiera despedirse de sus seres queridos y que han sido, sin duda ninguna, los más perjudicados por el coronavirus. Han sido descartados de la peor manera por este Gobierno negligente, al elaborar protocolos médicos donde se alude a criterios de valor social, edad, o esperanza de vida. Eso nos perseguirá por siempre”.

En el manifiesto se ha señalado que “son víctimas aquellos que en los primeros momentos fueron engañados por las autoridades diciendo que el virus no era nada importante, y que era exagerado tomar precauciones, son víctimas, aquellos que, sorprendidos por el colapso sanitario, murieron desatendidos, por la imprevisión o por la mala gestión, del mismo modo que también son víctimas los sanitarios y profesionales que han trabajado sin medios y con una mala planificación”.

Los coordinadores de la Asociación Nacional de Víctimas y Afectados por Coronavirus han matizado que “incluimos también como víctimas a la población engañada con mentiras y medias verdades, obedientes y sumisos a las decisiones políticas que no eran de carácter sanitario, sin comité de expertos y llenos de contradicciones y arbitrariedades” y ha recordado que “este Gobierno también ha convertido en víctimas a los que se ven privados de sus derechos fundamentales, limitando su libertad de movimiento, su libertad de reunión, su libertad religiosa, su derecho a trabajar y a ganar su pan. En base a procedimientos inexactos, estadísticas manipuladas y directrices que hoy dicen una cosa y mañana la contraria”.

El listado de víctimas del Coronavirus en España es muy amplio, y así debemos recordar a todos aquellos que, atenazados por el pánico, toman antidepresivos, los que no tienen acceso a la atención primaria de calidad, a los que se les retrasa su tratamiento médico o sus intervenciones y quizás lleguen demasiado tarde. Los que han sido afectados en su salud mental, los niños que están siendo recluidos de forma desproporcionada”.

Son también víctimas, los que ven como les atenaza la desesperanza, los que no tienen ingresos hoy en día, las más de cien mil empresas que han cerrado, los pequeños negocios que ha costado décadas levantar y que ahora se ven sin salida. Los que no podrán pagar su hipoteca. Los que no saben cómo pagaran sus próximas facturas. Los niños que necesitan estar escolarizados y relacionarse y jugar”.

Se ha destacado que “vivimos hoy en una sociedad desorientada que no sabe y no es capaz de identificar a los culpables. En una sociedad que está dividida entre informaciones contradictorias y dudosas, no sabiendo a quien creer”.