Aunque sea el hombre ―con perdón― de la casa quien se peine con moño, ella es la que juzga las miradas lascivas de los machos. ¿Habrá olvidado que tiene dos hijos nacidos varones? Si el Ministerio de Igualdad cuenta como acoso sexual las miradas, bromas e insinuaciones, no puedo imaginar lo aburrido que debe de ser un día en la pareja de Galapagar.

Ahora le ha tocado el turno al mundo del espectáculo, y es que desde el Ministerio de Igualdad & Co., acaban de presentar un estudio: «Estereotipos, roles y relaciones de género en las series de TV de ámbito nacional». Visiten el siguiente enlace para los detalles completos: https://www.inmujer.gob.es/areasTematicas/AreaEstudiosInvestigacion/docs/Estudios/Informe__Publicacion_Ser_ies_DEF_.pdf

Consideran determinante un estudio basado en la emisión de 18 series españolas de 31. ¿Por qué descartaron las demás? Las elegidas en RTVE han sido, Cuéntame, La caza de Monteperdido y Acacias. En Antena 3, Allí abajo, La catedral del mar, Presunto culpable y Amar es para siempre. En T5: La verdad, Vivir sin permiso, y La que se avecina; además de las plataformas Netflix con La casa de papel, Las chicas del Cable, Paquita Salas y Élite y Movistar con Gigante, Hierro, Vida perfecta y Skam.

En el estudio se critica que las actrices luzcan una «belleza extraordinaria, con un maquillaje y efectos que las hace todavía parecer más bellas». ¡Negocios de estética, temblad! No hay más que ver el moño y los dientes de la pareja de Montero para darse cuenta de cuáles son sus cánones de belleza; desde luego no están basados en la Antigua Grecia, sino más bien en el refrán el hombre y el oso, cuanto más feo, más hermoso, refrán que podrían aplicar también a la mujer a partir de ahora. ¿Para qué parecer guapas pudiendo estar feas? Si pretenden apoyar lo natural, ¿por qué tantas feministas se declaran en contra de los embarazos y la lactancia materna? ¿Existe algo más natural? Deberían considerar la opinión de profesionales como pediatras, obstetras y demás. Y por cierto, parece que no saben que la OMS y UNICEF, han publicado nuevas directrices para promover y apoyar a la lactancia materna en todo el mundo: https://www.who.int/es/news-room/detail/11-04-2018-who-and-unicef-issue-new-guidance-to-promote-breastfeeding-in-health-facilities-globally.

¡Las feministas se van quedando obsoletas!

Entenderán de belleza… interior, pues según Irene Montero, aparecer en pantalla con una belleza extraordinaria «cosifica» a las actrices. Quizá las empresas deberían dejar de fabricar esos malvados perfumes, cremas depilatorias, maquillajes y toda clase de artículos fascistas que contribuyen al embellecimiento de la mujer. Ahora lo que prima es dejarse bigote. Con estas premisas, la serie Madres revolverá el estómago a más de una o une.

El estudio mencionado es un bodrio de dimensiones inconmensurables. Por supuesto hace hincapié en la constante «discriminación» de la mujer en los papeles que interpreta. Es más, asegura que «los y las protagonistas principales de las series cumplen con los roles de género más funcionales al sostenimiento del patriarcado». Si esto no es obsesivo, que alguien explique qué es. También dice el informe que los roles de las mujeres son los de «chica buena» que acata los imperativos sociales, «femme fatal», «mujer moderna», «madre», o mujeres que «prestan amor y cuidados a los varones o a la familia» (para que luego digan que no están obsesionadas con el hombre y la familia). Por supuesto otros roles son el de «ángel», «sumisa» al poner el centro de «interés en el amor y la relación de pareja», y el de «hiper-sexualizada». ¡Demasiada preocupación desprende el estudio por el amor de pareja heterosexual y la familia!

Tal es la obsesión hacia el hombre, que diferencian distintos tipos de violencia en la pantalla: psicológica, física, sexual, prostitución y aparición de cadáveres femeninos. Se ve que en las series, solo mueren mujeres.

Admiten que «sí hay un mayor protagonismo femenino en las series de tv, pero creado y realizado sin mujeres». Tal cual. Han leído bien, pero la cosa no queda ahí: «Por lo tanto, los únicos retratos de las mujeres y sobre la vida de estas, con el cual ellas se pueden identificar, está creado por la mente masculina». Una conclusión retorcidilla, ¿o no?

¿Sabían que «Los diez negritos» de Agatha Christie ahora se titula «Eran diez» para evitar connotaciones racistas? ¿Qué sucederá con las protagonistas que mueren asesinadas en el libro? ¿Prohibirá Irene Montero su venta en España por ello?

Todo es posible, todo es posible con esta persona… o personaje.