Un año más el mensaje del rey no me ha decepcionado, pues no esperaba nada bueno de él y ha pasado con más pena que gloria, en la línea de los de su padre, con voz cansina y monótona que adormece a las ovejas. Esta vez ni siquiera lo he visto en directo y sí en diferido para poder valorarlo. Nada nuevo bajo el sol patrio, ni un mensaje que nos ilusione desde Zarzuela. No me he creído una palabra porque son palabras huecas, buenistas, insulsas, enlatadas....que solo ven un país vigoroso y saludable, obviando los cánceres del matrix progre que llevan años haciendo metástasis en España y que no se atreve a denunciar abiertamente y menos a combatir.

Siempre las mismas pamplinas, aludiendo al esfuerzo, a la unidad, al futuro, al progreso, pero en torno a los llamados valores democráticos (tan entrelazados con los de la Revolución Francesa) que han sido el coladero de la descomposición moral de nuestra patria. Y ensalzando al consenso, esa maldita palabra que hace que el bien, la verdad, la justicia y la verdadera libertad vayan cediendo terreno a los anti valores que atentan contra la ley natural y contra la misma esencia católica de España.

Como siempre ni una alusión a Dios, ni a la misma Navidad. ¿Tiene algún sentido un mensaje de Navidad sin hablar de la Navidad? No le pido que nombre a los padres de la Iglesia ni haga una compleja exégesis sobre el misterio navideño, pero al menos una mínima alusión para saber lo que estamos celebrando estos días. Es increíble hasta donde ha llegado la corrección política que los reyes de España, no pueden hablar de Dios. ¿Qué pensarían los Reyes Católicos de esta claudicación? ¿Qué diría Felipe II? ¿Y San Fernando?

Y ni siquiera una mención a la moral católica, porque la democracia es el Dios que premia en el olimpo del poder a las balas de papel, como denominan los mismos gángster a los votos. Esta democracia endiosada no ha traído más que paro y corrupción, más impuestos que nunca, destrucción de la clase media y degeneración moral de España. Nunca dirá el monarca una palabra contra el aborto, la eutanasia, las uniones contra natura, el feminismo, la ideología de género....porque son los valores democráticos que tiene que sostener a cualquier precio para seguir en la Moncloa y el sistema de pensamiento único que se impone en todo el mundo. Ninguna resistencia al Nuevo Orden Mundial porque obviamente forman parte de él, aunque en la segunda o tercera fila, lejos de los que verdaderamente parten el bacalao en el tablero planetario.

El rey no reina en una república coronada en donde gobierna el Frente Popular que en su ala más radical sigue denigrando a la corona mientras los pánfilos liberales y conservadores siguen cerrando filas en torno a un rey desnudo de virtudes y de valor.

Alineado y alienado con la agenda 2030 y con el dogma de la vacunación sus vacuidades han aludido a los mismos lugares comunes de siempre. Insisto, nada nuevo bajo el sol patrio, las derechonas cerrando filas en torno al insulso monarca y las izquierdas atacándolo con sus habituales sandeces.

En fin, una pantomima más del juego memocrático, una democracia liberal que sostiene la monarquía parlamentaria como un elemento decorativo. Recordemos que es un sistema representativo en la que el rey ejerce la función de jefe de Estado bajo el control del poder legislativo (parlamento) y del ejecutivo (gobierno). El rey, en palabras de Adolphe Thiers, reina, pero no gobierna. Yo añadiría que ni siquiera reina, pero cobra.