La prensa de la pasada semana nos sorprendió a todos con una campaña publicitaria, auspiciada por el gobierno, con titulares como éstos: “Estamos a un paso de la victoria”, “Vamos a salir más fuertes de esta situación”.

Recurrimos a la opinión de los especialistas para verificar su efecto real en la sociedad y a la opinión del profesor Felipe D. Gallego Angulo, economista y ejecutivo con experiencia en destacadas empresas de ámbito internacional, que responde amablemente a nuestras preguntas.

¿Qué opinión le merecen los titulares de esta campaña?

Yo pregunto, a mi vez, para hacer honor a mi apellido, con otra pregunta: ¿Han leído ustedes al gobernador del Banco de España, en sede parlamentaria?

Recuérdenos usted sus palabras…

“… esta pandemia ha llevado al límite a nuestro sistema sanitario, segado miles de vidas humanas y dejado una cicatriz profunda en otras tantas familias y en el conjunto de la sociedad española.”.

Y más adelante, añade: “… el aumento de incertidumbre generado por la pandemia, ha producido un deterioro muy acusado de la confianza de los agentes y una fuerte caída del precio de muchos activos financieros… se registrarán previsiblemente los retrocesos del PIB más abultados desde la Segunda Guerra Mundial en el del conjunto de las economías avanzadas y desde la Guerra Civil en el caso de España…”.

Posiblemente, intenta rebajar tensiones e infundir ánimos a la población…

Vuelvo a preguntar: ¿Estamos a un paso de la victoria después de 28.000 muertos y 300.000 contagiados y un cuerpo sanitario exhausto?

No, cuando da esperanzas de que vamos a salir más fuertes…

Vayamos a los hechos. El PIB en el primer trimestre de 2020 ha caído un 5,2%; los afiliados a la Seguridad Social, desde el 14 de marzo al 30 de abril, ha bajado en 950.000 personas. A esta cifra hemos de sumar 3,4 millones de personas acogidas a los ERTE, sin olvidarnos de los autónomos que se han dado de baja: 1,2 millones de personas.

¿Conocemos las previsiones del Banco de España?

Descartando las menos severas de su informe del 20 de abril, esperan una caída del PIB para este año entre el 9,5% y 12,4%, que no difieren mucho de las estimadas por instituciones internacionales como FMI y la UE.

¿Esta caída qué consecuencias va a tener?

Si el PIB español en 2019 era 1,245 billones de euros, y el gobierno sigue con el presupuesto del denostado señor Montoro, adaptado, si se pierde, el dato más optimista sería del 9,5%, lo que representaría 118.275 millones de euros menos de Producto Interior Bruto (PIB), es decir, 1.126 billones de euros del PIB del año 2020.

¿Con qué ingresos?

Han estimado la captación de ingresos (impuestos + cotizaciones de la sociales y otros) en 461,3 mil millones de euros y los gastos (donde la remuneración de asalariados y las prestaciones sociales son los mayores componentes); 576,6 mil millones de euros, que arroja una diferencia, según los datos que han enviado a Bruselas, de -115,30 mil millones de euros.

Analice esta diferencia…

Esta diferencia de -115,3 mil millones (en 2019 fue de 35,2 mil millones) lo deben cubrir con deuda, porque ese dinero está presupuestado, comprometido y, por la dinámica de su política de gasto lo van a aumentar.

Pero, todavía desconocemos el coste de la pandemia…

En 2019 el endeudamiento estaba en 97% del PIB. Para hacer frente a ese montante, es preciso salir al mercado de capitales para cubrir ese importe y entonces el endeudamiento pasaría a ser del 115%. En el informe del BdE lo estiman en el 120%.

¿Cómo resuelven este problema en la UE?

Sí otros países de la UE también se endeudan en su conjunto, alcanzaría el 102% del PIB europeo, según sus propias estimaciones. Porque estamos integrados en la UE y esa es la única vía por donde vendrá la ayuda.

¿Cuál será, entonces, la afectación a las empresas y a los hogares?

Para las empresas, el gobierno ha lanzado avales y recurre al ICO para cubrir las necesidades, obligando a los bancos a no cancelar líneas de crédito hasta el mes de septiembre, que supongo ampliarán.

Las empresas viven de la demanda, del consumo…

Nuestro tejido empresarial es fundamentalmente (90%) de pymes de menos de diez trabajadores y si no se produce esa demanda, las moras en los créditos aumentarán sustancialmente, como sucedió en la anterior crisis; tanto el sector empresarial, por su cierres o suspensión de actividad, como el sector financiero, es decir, los bancos, se resentirán.

Y los préstamos hipotecarios y al consumo?

Ya señalaba el Informe del Banco de España que las empresas están más capitalizadas y lo hogares menos endeudados, como consecuencia de la prudencia que provocó la crisis anterior; la probable minoración de ingresos por el cierre de actividad y el paro; que no llega dinero para el consumo y para hacer frente a los préstamos, por lo que hará subir la mora; cuantificada históricamente: por cada 1 p.p. de caída en el PIB, se desprende un aumento de la mora de 0,7 p.p.

¿Y a la banca española, cómo le ha pillado este cambio de paso?

La banca española se encuentra capitalizada, pero el BdE advierte que sus resultados se verán muy afectados. Por eso les ha prohibido el pago de dividendos y de las variables a sus ejecutivos en función de la obtención de objetivos.

¿Y la política fiscal?

La política fiscal llevada a cabo por el equipo económico del gobierno ha sido la adecuada, pero no puede pararse y debe profundizar más, ya que las costuras estructurales se han destapado demasiado descaradamente.

¿También para los hogares y los empresarios?

Para éstos las políticas sencillas de mora en el gasto o aplazamientos en los pagos tributarios, crediticios y de apoyo en el gasto del alquiler, ha representado un alivio económico para que puedan lanzar sus negocios o racionalizar el consumo.

¿Qué hacen los otros países europeos a este respecto?

La política monetaria llevada a cabo por el BCE desde Frankfurt, a fin de llevar a las empresas la liquidez necesaria para que puedan aliviar sus costes y la falta de ingresos, ha sido igualmente encomiable; además de la compra masiva de activos, tanto de las entidades financieras, empresas y administraciones públicas, para dotar de fluidez al sistema monetario, y dar por finalizadas las restricciones anteriores.

¿Cómo hay que trabajar para mejorar a medio y largo plazo?

También lo señalaba el gobernador del Banco de España: mediante la reducción del déficit estructural y la deuda pública; y con políticas de fomento del crecimiento a largo plazo.

La primera recomendación parece clara.

Debemos endeudarnos para financiar el déficit y aplicar una política fiscal expansiva, para mantenerse, y, una vez finalizado el ciclo crítico, implantar severas políticas de reducción del endeudamiento, en dos ámbitos esenciales: mejorar la eficiencia en la recaudación de impuestos, que no consiste en subirlo, precisamente; y sobre todo revisando el gasto público.

¿No será, esto último, un tanto difícil?

A mi modesto entender, le va a resultar muy difícil al señor Presidente, con la mano fácil que tienen para hacer su revolución…

¿Y la segunda recomendación?

La segunda es también una recomendación ya deseada, porque la demografía española es una carga para el futuro; la población está envejecida y nuestra economía necesita incrementar la productividad, tanto en el ámbito laboral como empresarial.

¿Cómo entiende que debería aplicarse esta política demográfica?

Por dos vías: mejorar la formación de los trabajadores, aplicando una formación continua muy tecnificada y que las empresas apliquen también las mejoras tecnológicas a su alcance; en ambos casos contando con recursos para financiarse. Hay demasiada burocracia administrativa y financiera que deberían paliar.

¿Alguna propuesta más?

Las mismas que propuso el Informe del Banco de España: planes plurianuales de consolidación de las finanzas públicas y políticas que incrementen el crecimiento potencial de la economía.

Concluyamos esta interesante entrevista…

Necesitamos seguridad y certeza. El camino implica sacrificios a los ciudadanos, pero éstos necesitan que las Administraciones Públicas sean creíbles, internamente y cuando nos representa en la UE.

No vamos a salir más fuertes, como reza la propaganda oficial. Es imposible con el dato reciente de FEDEA: 36% de paro en 2020.