“Franco, ese hombre” es el título de una película que jamás esas gallinitas turuletas  que nos gobiernan se atreverán pasar en las televisiones públicas y privadas. Les aseguro que nuestros jóvenes educandos se lo agradecerían mucho más que esas caquitas de películas con las que cretinizan a los españoles.

Llevo cuarenta y seis años imaginándome al Caudillo riendo como él sabía hacerlo—porque lo sabía hacer muy bien—mientras se divierte comprobando el total olvido  de su persona por parte de quienes  se “forraron” gracias al clima de libertad, paz y prosperidad  que trajo a España. Mientras sus “enemigos”, aquellos que no pudieron ni asesinarlo, ni destronarlo, ni quitarle el sueño, no consiguen olvidarlo ni un instante y viven obsesionados por borrar su recuerdo de la Historia, destruir cuanto dejó como prueba de su genio y de su amor a los españoles… Hasta me lo imagino pasarse un poco y soltar una carcajada sonora, ante la imbecilidad de   estos pobres diablos a los que aplasto en vida.

¿Qué por qué me acuerdo de Franco ahora? Sencillamente porque, si a sus enemigos les funcionasen unas pocas neuronas se pondrían a estudiar la técnica del Generalísimo para ver a sus pies a los moritos, hasta el punto tener de haberlos puesteo como guardia personal. ¿Se imaginan ustedes a Pedro Sánchez imponiendo respeto viéndolo rodeado de su “guardia mora”?

Todos los estúpidos –empeñados en derrotarle después de muerto-- si estudiasen cerebro aprenderían muchas cosas en todos los campos de la vida simplemente leyendo las buenas biografías sobre él. Quedarían pasmados por haber conseguido convertir a muchos de sus enemigos inteligentes en admiradores y hasta en sus mejores defensores, en  “fanáticos franquistas”  más convencidos de su grandeza que  quienes le ayudaron a vencer en la Cruzada.

Y, por supuesto, la principal consecuencia a sacar sería encontrar materia volver a resucitar esa Patria que han convertido en pocilga y hasta descubrir sus fórmulas mágicas para  darnos cuarenta años comparables a nuestra “Edad de Oro”: Fe en Dios, honradez acrisolada, trabajo en conciencia, estudio a fondo, Intenciones limpias, amor a la Patria, Orgullo de ser español, Valor sin grietas, Constancia invencible, etc.

¿Qué habría hecho Franco a la edad de Pedro Sánchez, en el puesto del Dr. Cumfraude, si Marruecos hubiera intentado “burlarse de España” como lo ha hecho y continúa con su labor mientras se divierte Mohamet VI?

--En primer lugar no se le habría ocurrido, por lo tanto sobra la pregunta,  pero si se hubiese vuelto loco,  se habría enterado en el acto  para qué sirve la Legión. Y hubiera bastado pueden estar seguros- Sobre todo porque no habría convertido  a nuestro Ejército y España hoy no estaría a la cola de Europa sino a la cabeza, por lo tanto no vale la pena de seguir explicando la diferencia entre las dos situaciones. 

Volvamos al tema. Una lección fundamental de Franco fue su capacidad para elegir Ministros ad hoc en cada momento. No siguió  el mismo criterio durante la guerra que durante la paz pero siempre encontró los hombres con la preparación adecuada. Si quieren divertirse un rato prueben de comparar a los Martín Artajo y Castiella con los ministros de exteriores de Zapatero o de Falconetti, a Ullastres  y López Rodó, con los ministros que defienden nuestra economía y haciendas, o sea la vida de los españoles digna…o a los Ministros del Ejército todos ello Generales experimentados, respetados por todos los mandos,  con las féminas embarazadas o no que estos jefes de gobierno descerebrado eligen para humillar a los “machos” que se supone son el gran soporte de las armadas… Son tan tontos, tontas y tontes,  tan analfabetos, analfabetas y analfabetes, que pasarán a la Historia por estar con vencidas que sus mentes privilegiadas no las pueden desgastar y se dedican a esos jueguecitos inventar palabritas, y redactar decretos para rellenar diariamente  el BOE de porquería que luego costara Dios y ayuda limpiar… En realidad su verdadera obsesión es robar al Estado creando puestos de trabajo en las estructuras del mismo para que "sin trabajar” puedan cambiar de coche, de compañera y de casa a aparte  del regalito de la tarjeta para las casas de prostitución, pues la buena vida debe tener todo lo preciso y aprendido de los grandes maestros de nuestro Socialismo.

¿Se imaginan ustedes al Dr. Cumfraude pasando toda la noche en adoración ante el Santísimo para que el Espíritu Santo le ilumine cuando tiene que tomar una decisión importante -- como ahora en el caso Marruecos—o para actuar frente a la Inmigración, o la protección a los asesinos de ETA y a las exigencia de los políticos separatistas presos por canallas e independentistas y condenados por los altos tribunales de la Justicia Española?

Es una  muestra de lo sabios que podrían llegar a ser leyendo biografías del Caudillo serias, que las hay. Si no las encuentra que nos pida consejo.

P. S.

 

 Cuando ya está decidido a cerrar el artículo, me entra una noticia sobre el PP que me obliga  escribir unas líneas extra.
Dice el escrito:
“El PP de siempre: primero se opone a leyes de ingeniería social de la izquierda,  pero cuando gobierna  no las deroga: aborto, matrimonio homosexual... y,  ahora,  la eutanasia”.

Y digo yo: “¿Por qué no me hacen caso y dejan de tratar al ‘PP’ – cuyos genes son los del ‘gran traidor al Régimen y al Franquismo’ llamado Fraga? Aunque su partido  cambió de nombre con Aznar, nunca se salió de la ruta trazada por su Patrón— aparentar la defensa de los valores de España, y limitarse a facilitar su destrucción magistralmente,  con el agravante de la más cínica hipocresía.

Señores periodistas de buena voluntad --y de “los nuestros”—aprovechen las enseñanzas de Cristo, siempre infalibles e inmunizan contra la estupidez. Por ejemplo, ésta: “por los frutos se conoce el árbol”.

¿Aún no se han enterado de que, sin “la derechona”  habría resultado imposible la supervivencia de la ETA,  de Esquerra y demás enemigos y los que surgen cada día  como hongos,  en todas las regiones de España, incluidas Castilla, León y Asturias? (Profundizaré en el tema próximamente)