El General de Brigada (retirado) Adolfo Coloma, del Arma de Infantería es muy conocido entre los legionarios y los miembros de operaciones especiales, conocidos como “boinas Verdes”, entre los que ha pasado la mayor parte de su vida militar, que ha completado con servicios en diferentes estados mayores tanto en España como en el extranjero. Desde que cesaron sus responsabilidades en activo y haber sido el Director del Patronato de Huérfanos del Ejército, ha continuado colaborando con unidades e instituciones culturales de las Fuerzas Armadas y organismos afines, en particular con las Hermandades y Asociaciones de veteranos de La Legión, de los “Boinas Verdes” y de reservistas.

Hoy lo entrevistamos en exclusiva como uno de los impulsores de LA DECLARACION DE MILITARES RETIRADOS ANTE LA SITUACION ACTUAL DE ESPAÑA, cuyo número de adhesiones no para de crecer, como publicamos hoy también en exclusiva.

¿Qué opina del intento desde el gobierno y sus entornos mediáticos de presentar a los militares retirados, en general, casi como a unos señores mayores jubilados en contraposición a los militares en activo, como si fueran algo totalmente distinto?

Si, en verdad es una cuestión que está muy de actualidad. Para hacer el cuento corto y parafraseando una conocida sentencia que hoy ya forma parte de nuestra cultura popular yo diría que “los retirados estamos algo distantes del resto de los militares, pero no distintos”. Somos distantes porque ya no tenemos, ni vamos a volver a tener (¡Dios lo quiera!) ninguna otra responsabilidad de mando de unidades militares ni destinos de otro tipo. Pero no somos distintos en absoluto. En nuestra forma de pensar, que no es de pensamiento único como algunos creen. Nuestra forma de comportarnos, de relacionarnos entre nosotros y con la sociedad en general. El hecho de entender nuestras vidas como un acto de servicio y sobre todo, el juramento que prestamos un día ante la Bandera de España, con todo lo que representa y simboliza es algo que, como el sacerdocio “imprime carácter”.

Y que nadie pretenda ver en ello comportamientos decimonónicos o regresivos. Todo lo contrario. Mire, en mis experiencias con militares de otros ejércitos en el ámbito de la OTAN o en un abanico más amplio, en la ONU, he podido comprobar que la presencia de los veteranos (como así nos gusta llamarnos entre nosotros) militares ya ajenos al servicio; en otros países muy modernos o con una gran tradición democrática si vd quiere, es mucho más habitual y asumida. Vea si no el 14 de Julio, El día nacional de los franceses. O los Estados Unidos, un país que dedica un dia festivo federal a los veteranos, el “Veterans day”en el que l que se unen a los retirados asociaciones civiles de todo tipo. Un país que ve con toda normalidad, que un grupo de oficiales generales de alta graduación, dirijan una carta al Congreso, lamentando el recorte de los presupuestos de Defensa. No, los retirados seguimos siendo militares y nuestra forma de pensar, refleja en gran medida, la de nuestros compañeros en activo.

Por el contrario, da la impresión, de que, aunque lógicamente las Fuerzas Armadas cumplen perfectamente su función constitucional, la preocupación por España y su futuro es general también en los militares en activo. El patriotismo es la base de nuestras Fuerzas Armadas.

Así es. Vd lo ha dicho muy bien. El patriotismo, entendido como la vocación y voluntad de servicio a la nación es la base de cualquier ejército. Permítame volver a recurrir a mi experiencia internacional. Estando en los Balcanes, en Angola o en Afganistán, me he encontrado con militares de países de diferente organización política, confesiones religiosas, cultura, raza, si se quiere; y conversando con ellos he encontrado a veces, más puntos en común que los que comparto con algún compatriota. Es algo muy común entre los militares. No somos ajenos a la sociedad en la que vivimos y a la que servimos.

De hecho este tipo de manifiestos pueden considerarse parte del cumplimiento del artículo 8 de la Constitución, que hace de las Fuerzas Armadas, el garante de la unidad de España, ¿no es así?

Claro. Se lo decía al principio. Nuestro compromiso, nuestra razón de ser se subliman en el juramento a la Bandera de España, que es muy sencillo, pero a la vez muy exigente. ¿Y qué es lo que hemos jurado? Pues simplemente defender la unidad, la independencia de España y su ordenamiento constitucional, y como soldados, no abandonar jamás a nuestros mandos. ¿Se puede esperar otra cosa de nosotros? ¿Es tan difícil de entender? Quizás lo que a algunos les sorprenda, es que para nosotros ese juramento ni tiene horizonte temporal, ni límites en su cumplimiento.

¿Como se sienten los militares ante las humillaciones como la entrega del Cuartel de Loyola al nacionalismo vasco o los homenajes impunes a los asesinos etarras, con cuyos representantes está aliado el PSOE?

¡Vaya! ¿Se ha leído vd mi hoja de servicios? Porque yo serví durante un tiempo en el Cuartel de Loyola, en San Sebastián. Y para que no quepa duda, permítame – inmodestamente- añadir que allí fui voluntariamente. Y allí precisamente, al final de una formación en la que los soldados, la mayor parte vascos, juraban la bandera de España, vi caer a mi coronel, José María Frías, vasco como los cobardes que apretaban el gatillo por su espalda. En presencia de su mujer, y de la mía, y de mis padres. Un viejo cuartel que formaba parte del paisaje de San Sebastián y al que no le separa de su gente más que el Río Urumea. Un cuartel que, como el de Intxaurrondo ha sufrido tantos atentados a sus instalaciones y a sus personas, ahora, simplemente “por un puñado de votos” y sin que lo demandasen los donostiarras, como consta por la prensa, se cede…. Duele. De verdad que duele. Y lo tengo que decir. Lo quiero decir.

El cuartel es necesario porque alberga un Regimiento de Infantería, el Tercio Viejo de Sicilia – Por cierto, uno de los más antiguos de España ¡y del mundo! – Emplazado en un lugar estratégico para la defensa de nuestra integridad territorial, que es uno de los pilares de la defensa de la Nación. Estoy convencido que a los mandos de mi Ejército, como a los militares que allí sirven a la patria les ha dolido tanto como a mí, aunque no lo pueden manifestar públicamente.

Para finalizar aclaro que la iniciativa que he abrazado, sumándome a la declaración de los militares retirados, no nace por instigación de nadie, sino por hartura e indignación de ver la deriva que están tomando los asuntos de la nación que me vinculan con el juramento que en su día empeñé y que sigue vigente como no podría ser de otra forma.