Los medios de comunicación se han centrado estos días en poner esta cuestión como primer tema de debate nacional. Sin embargo, la respuesta es muy sencilla. Un NO rotundo. Sus aliados no van a dejar caer a Sánchez.

Sigue resultando increíble cómo la izquierda, con el apoyo consciente o inconsciente de los medios, es capaz hacer campañas publicitarias usando en su beneficio el tema de las escuchas Pegasus para presentar al gobierno como una víctima de quién sabe qué malhechores. Con esto elimina del foco de la atención los grandes problemas del país. Así desaparecen del debate político nuestra tasa de paro que es la más alta de Europa, el porcentaje de crecimiento de la economía insuficiente para compensar la caída en estos pasados años; la deuda pública que ha crecido más de un 20% con Sánchez; el riesgo de que cero se dispare el pago de intereses de la deuda si el Banco Central europeo no sigue renovando nuestra deuda pública a coste; y desde luego le tema de la presunta corrupción por los costes de las mascarillas compradas por el Gobierno o por las autonomías dominadas por la izquierda, que ahora guarda un sospechoso silencio sobre el hermano de Ayuso.

El Pegasus ha permitido que Sanchez y los gobiernos de la izquierda se escapen de estos temas clave del debate político. ¿A quién beneficia que el Pegasus haya pasado a ser un tema frontal en todos los medios de comunicación? ¿Van a dejar caer los independentistas catalanes, los bildu etarras y los comunistas al gobierno de Sánchez? No. De ninguna manera. Todos ellos prefieren a Sánchez, un presidente que ha hecho lo contrario de lo que había prometido en su campaña electoral y a quien no le tembló la mano para ceder en todo a fin de lograr ser investido presidente. Ellos saben que no pueden encontrar mejor aliado. Saben que el actual presidente está dispuesto a todo con tal de seguir en el poder. Por ello en aras de lo que conviene a España hay que denunciar estos manejos publicitarios políticos. No hay que prestar atención a las críticas que desde la izquierda radical y desde el independentismo se le hacen al presidente. No hay que entrar a ese trapo. Hasta el último momento estarán con Sánchez y procurarán que ese último momento sea lo más tarde posible.

Ante ello la oposición debe centrarse en los temas que son los importantes para el país y que duelen al gobierno. Hay que pedir transparencia y criticar la posible corrupción que puede haber ocurrido respecto a las mascarillas compradas por el gobierno o por las autonomías socialistas, dejando claro ante la opinión pública el comportamiento de todos, izquierdas y derechas. Hay que denunciar el abismo al cual nos lleva su ley de educación. Hay que resaltar su desaforado gasto público, su desmedido apoyo a chiringuitos, medios y sindicatos y sobre todo no hay que aceptar su manipulación sobre la corrupción. Al final la izquierda pretende, sin la menor prueba, que Ayuso y la Comunidad de Madrid sean recordados en la historia como el foco de la corrupción en España. Ya está bien. Hay que decir reiteradamente que basta de mentiras y denunciar con perseverancia todas sus corrupciones. No hay que dejarlas pasar cómo hizo ingenuamente el PP con el tema más grande que de corrupción que en España ha habido: el caso de los ERES en Andalucía. La oposición a la vez que hace y explica sus propuestas no debe dejar de denunciar el bagaje mentiroso y corrupto de la izquierda, incluido su sesgado enfoque de la Memoria Histórica. Todas esas denuncias son válidas también para la campaña electoral para las próximas autonómicas andaluzas. ¿Será consciente de ello la derecha? Ya lo veremos.

De momento el circo mediático de la izquierda se ha sacado otro conejo de la chistera: la frase del presidente de Iberdrola sobre los consumidores "tontos", cosa que será más o menos criticable (no lo he estudiado en profundidad) pero que seguramente no es el problema principal de España. Hasta las elecciones andaluzas Sánchez y sus apoyos mediáticos sacarán muchos otros temas de forma sesgada. Esperemos que ni PP ni VOX caigan en esas trampas. Lo importante es que se concentren, por un lado, en los temas claves de la economía, desempleo, crecimiento económico, despilfarro público, deuda pública y corrupción y, por otro, en reconstruir una visión patriótica y solidaria de una España en la que cabemos todos, inclusive los que pretenden destruirla. Ni PP ni VOX deben dejar que los despisten con temas colaterales de menor trascendencia. Sánchez y sus aliados no romperán bajo ningún concepto. Lo siento por los socialistas moderados, pero deben, con urgencia, reconsiderar su voto si quieren una España unida y solidaria, a la vez que fraternal y respetuosa con sus diferencias regionales.