Hoy, recordaremos el grave hecho delictivo y desastroso de la declara la independencia unilateral de Cataluña acaecido el 10 de octubre de 2017.

      Por razones de todos conocidas, no vamos a detenernos en las causas remotas, desde que el Rey firmo la Constitución del 78, hasta lo que está sucediendo hoy en Cataluña.

      En septiembre de este 2017, Carles Puigdemont, el presidente del gobierno autonómico catalán, que no de Cataluña como normal e impropiamente se dice, decide formalmente viajar hacia la independencia. Así firman Puigdemont y su gobierno la convocatoria de referéndum para el primero de octubre:

       La Presidenta del parlamento anuncia la votación para un próximo referéndum, Y la oposición abandona el parlamento mientras la diputada de podemos retira la enseña nacional.

     Seguidamente la minoría mayoritaria del Parlament, es decir el arco separatista, aprueba, la convocatoria del plebiscito independentista.

      Los días 6 y 7 de septiembre se aprueban en contra de los dictámenes de los letrados de la Generalidad y del Consell de Garanties Estatuaries, las leyes de Desconexión y de la Convocatoria del Referéndum.

      En el palacio de la generalidad se anuncia la pregunta del referéndum, que Puigdemont junto a todo su gobierno, anuncia para el próximo del primero de octubre

      Pero no hacen nada y se pierde la ocasión de aplicar el artículo 155 de la Constitución. Después de relamerse los labios, parpadear varias veces y otras muecas varias, el buen hombre farfulló lo siguiente: “Ah! yo no sé nada de eso. Estaba leyendo la marca. Eso es competencia de los tribunales de justicia”. La sedición avanza a mayor velocidad.

      La idea se verá reforzada por el apoyo de los medios más o menos oficiales como OMNIUM Y ACE, además de por las instituciones religiosas catalanistas.

      La cosa no queda ahí. El separatismo posee también una vertiente violenta. De este modo se producen asaltos planificados contra diversos acuartelamientos de la Guardia Civil. Paralelamente se colocan murales en Lérida con las fotos del alcalde y de todos los concejales que se mostraron públicamente, contra el Procés.

      Los días 20 y 21 de septiembre se impide por la fuerza el cumplimiento de la orden dada por el Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona por parte de la Guardia Civil, en relación a una investigación por supuestos delitos de malversación de fondos en la Consellería de Economía de la Generalidad, bloqueándoles incluso durante más de ocho horas su salida del edificio. El viaje sigue su curso, con canciones burlescas contra los miembros de la Guardia Civil al ir a la busca de papeletas y urnas, los cuales se ven obligados - suponemos que por órdenes superiores- a soportar la mofa colectiva con una resignación digna de Job.

      Continúan las presiones indirectas y ambientales. Y llega el final del viaje. El día 1 de Octubre.

       Sin sindicatura, sin censos administrativamente homologados, con la invención del concepto extraído de la manga llamado CENSO UNIVERSAL o sea sin control de ninguna clase, por lo cual nos consta por testigos, que las urnas estaban llenas de papeletas rellenas antes de la votación como demuestra la imagen y que hubo personas que votaron varias veces.

 

      Resumen UN CAMELO DE VOTACIÓN

 

      Y ahora nos vemos obligados a poner en evidencia dos errores graves del Gobierno Central:

      El primero, el confiar, en la colaboración para cumplir con la ejecución de la resolución judicial correspondiente, en la cúpula de los Mossos de Escuadra, que, como se ha podido comprobar, estaba del lado del govern y no de las togas. Con lo cual dejaba a la Policía Nacional y a la Guardia Civil el papel de policía malo.

      El segundo, y conociendo los mensajes dados por las redes de obstaculizar con todos los medios posibles la entrada de las fuerzas de ocupación en los colegios electorales o la intervención por parte de estos de las urnas, el no haber previsto un plan B de actuación.

      Sabiendo que lo que pretendían Puigdemont y sus adláteres era que la policía saliera en la foto y de internacionalizar el conflicto, había que haber evitado la actuación policial tal como se llevó a cabo, aunque jurídicamente fuese totalmente correcta.

      Y así el 10 de octubre Puigdemont declara la independencia unilateral de Cataluña con la siguiente acogida por los independentistas.

      Ya ha finalizado el viaje. Pero comienza otro.

      El independentismo y el gobierno autonómico parten de las siguientes falsas o manipuladas argumentaciones:

      1ª.- La Generalidad, y por tanto su proyecto soberanista, representan al pueblo catalán. Concepto el cual se ha mostrado y se muestra cada vez más como absolutamente falto de verdad.

      2ª.- El anómalo referéndum celebrado el pasado 1 de octubre, ha sido el de mayor participación de los habidos a partir de 1975. Cosa también contraria a la verdad, puesto que, dentro del surrealista universo electoral, emitió su voto el 43% exclusivamente del censo. Por el contrario, en la votación de la Constitución del 78 la participación fue en números redondos del 68% del censo, en la del Estatuto de 1979 casi el 89% y en la del 2006 la participación fue del 58%.

      3ª.- Cataluña es una Nación oprimida por un Estado tiránico, cuando la realidad es que jamás tuvo el pueblo catalán mayor autogobierno.

      4ª.- Que el Govern siempre ha buscado el diálogo con el Gobierno Central. Otra gran falsedad. El diálogo que se ha ofrecido siempre desde la Plaza de Sant Jaume ha consistido en cómo llevar a la realidad la independencia de Cataluña, previo “subsidio” económico.

      Lo que si realmente ha conseguido la aventura Puigdemoniana es crear una fuerte crispación social y una fracturación de la misma y a veces un enfrentamiento entre compañeros de trabajo, vecinos, amigos e incluso familiares.

      La aventura Puigdemoniana se ha tornado en Puigdemoníaca.

      De justicia es reconocer que, como contrapartida, ha conseguido despertar el patriotismo español, algo aletargado, en toda España en y particularmente en Cataluña.