Ahora resulta que todo ha sido inevitable, que todo lo que hoy nos acontece, nos hace padecer y nos conduce directamente a la ruina como nación, nos ha cogido por sorpresa, que no se ha podido evitar, que nadie es culpable. Se diría que un maleficio nos hizo olvidar de dónde veníamos y nos ha ocultado a dónde nos conducíamos. Hoy la realidad a la que nos enfrentamos la tenemos reflejada en nuestros jóvenes, que consideran, aunque sin plena conciencia de ello, que el hombre es una pasión inútil. Ellos han nacido y vivido en una sociedad que se ha hecho a sí misma, sin apelar a la razón más elemental, y mucho menos a Dios, al que se ha borrado de la conciencia social. Por encima del Estado que se ha sostenido a través de una Jefatura de atrezo y de los gobiernos que se han sucedido, que con gran astucia han apelado a la razón universal, no se ha admitido nada, pues sólo dentro del Estado han adquirido realidad los derechos y las instituciones, que han sido vaciadas de sus tareas y funciones.  

.., completamente desnudo y borracho se les acerca uno de esos ingleses que hacen de España su lugar de recreo, y les pregunta: ¿por qué lloráis? A lo que la masa al unísono responde: nos han pegado¿Cómo que os han pegado, quiénes han sido, porque sois muchos?, dice absolutamente perplejo el inglés. Y la masa vuelve a responder: nos ha rodeado el Estado.  

El desafío sería descubrir qué es lo que ya no funciona y precisa de ser modificado. Luego convendría fijarse en otros modelos. De lo que se trata es de fortalecer la nación y dar sentido a su historia.