Ni la izquierda ni todo lo que orbita a su alrededor, esto es, todo ese submundo terrorista y levantisco que de sobra conocemos, y que hoy conforma el Gobierno en España, son capaces de agradecer al Emérito que desde el minuto siguiente a su entronización como Jefe de Estado a título de Rey cometiera perjurio; que haya sido un contumaz y redomado traidor a la Obra de Franco; que fuera íntimo del asesino múltiple Santiago Carrillo; que diseñará lo que fue el 23-F, que liquido el Ejército, o que propiciará el ascenso del PSOE al poder, que es por lo que Felipe González, que sí es agradecido, se ha hecho monárquico.

Siendo esta la condición de la izquierda y la de todo el submundo que orbita a su alrededor, como si tuviera autoridad moral para juzgar, que en modo alguno la tiene, y crecido como anda el muchacho, Alberto Garzón, un individuo que no ha dado golpe en su vida, auguraba en una entrevista concedida a la agencia Europa Press, con fecha 1 de abril (¡Día de la Victoria!), que hay “muchas más novedades sobre Juan Carlos I”, que según él “va de escándalo por mes”. Afirmando solemnemente que “la democracia tiene que imponerse y tratar a los miembros de la Casa Real como si fueran cualquier persona anónima”. Y pleno en su odio que no cesa, anunciaba que todo lo que concierne al Emérito “no ha acabado aquí”. Y es que a la izquierda no le vale que el Emérito haya regularizado su situación tributaria, y mucho menos que esté dispuesto a pedir perdón por todo lo que hizo, no hizo y hasta por lo que dejó de hacer. Lo de esta calaña va más allá.

Más allá, porque lo que no pueden perdonar es que la legitimidad de origen del Emérito procediera del Movimiento Nacional que instauró una Monarquía nueva, ausente de pleitos políticos o dinásticos, sobre los principios que dieron origen al Alzamiento, sobre los valores que mantuvieron la Cruzada y sobre el basamento ideológico de la España de la paz y el progreso que bajo la autoridad indiscutida e indiscutible del Caudillo de la Victoria y del Estadista de la Paz, Francisco Franco, consiguió España tras la Victoria sobre la anti España roja y rota.  Esto es lo que la izquierda no perdona, y lo que a Garzón le revuelve las tripas. No hay más.

Con todo, la cuestión principal es el comportamiento del hijo (Felipe VI), que, con todo el  apoyo que tiene en la sociedad y el que puede concitar, dejará que se padre (Juan Carlos I) muera en el destierro, mientras asesinos convictos, golpistas contumaces, corruptos, corruptores y maleantes de todo pelaje pueblan la geografía española sin apenas haber respondido de sus actos. Y ojo, que no digo que el Emérito no sea un corrupto y un corruptor. Que ciertamente lo ha sido.

La forma de Estado en España, no es hoy una cuestión primordial, y hoy por hoy es la que es. Lo que para nada quiere decir que no pueda cambiar mañana. Que es lo que seguimos proponiendo desde 1979, por el comportamiento de la Institución, los que estuvimos en Medina del Campo

Por lo que respecta a Felipe VI, resistirá el tiempo que le ocupe entronizar a la Niña, que en el mejor de los casos será Reina por un Día.

¡Viva la Monarquia que pudo ser!