El conocimiento del funcionamiento de la masonería --que podemos aprender estudiando el texto del Cardenal Caro—nos permite hacernos una idea exacta de la razón por la que la Sinagoga de Satanás ha podido adueñarse de todos los resortes del poder mundial, sobre todo si  tienen en cuenta los otros dos factores que hemos señalado sin glosarlos: ser dueños de las riquezas y las finanzas y de los medios de comunicación.

En próximos capítulos de este escrito  --que yo estoy llamando “partes”--  aplicaré todo lo que estoy  explicando y, entonces,  verán que no he dado en cuanto llevo expuesto –según dicen los catalanes-- “puntada sin hilo”.

Volviendo a la posibilidad de que existiera una “Facultad universitaria” para  preparar al pueblo a luchar contra la Sinagoga de Satanás, --en la que yo reclamaba ser uno de los  profesores-- y continuado con lo que hubiera hecho como responsable de la misma, completaría mi consejo de estudiar  a fondo el “Misterio de la Masonería” con el de hacer lo mismo con mi libro “La piedra Roseta de la Ciencia Política”.

Estoy convencido de que ése  podría ser un “libro de texto” de la asignatura. Un complemento ideal para el texto del cardenal chileno.

Ambos libros permiten, al estudioso,  dos cosas importantes: conocer  el esqueleto de la estructura de la Organización satánica y, al mismo tiempo, penetrar en la teoría de la misma, sus planes y su forma de actuar.

Espero que los once capítulos publicados ya los han ido convenciendo de que mis teorías no son un juego para niños que se divierten sino todo lo contrario son la esencia de la milicia que es la vida.

Está de moda en nuestro tiempo, sobre todo desde hace sesenta años, suplir la adoración de Dios por el culto a la Técnica. Llevamos ya varios siglos convirtiendo la enseñanza – a sabiendas o por estupidez, según los casos--a todos los niveles, especialmente la media y universitaria en promoción constante del  agnosticismo y del ateísmo. Sin la menor duda aplicando un plan perfectamente elaborado en las cavernas –o sea en la oficina de “ideas y proyectos del “Poder Supremo sin rostro”--. Desgraciadamente  los responsables de hacerle frente  o no han visto el peligro o han considerado que debemos olvidar las antiguas enseñanzas de la Iglesia considerando la “vida un milicia” confundiendo la velocidad con el tocino al explicar los textos evangélicos sobre la paz y la misericordia.  Esa realidad le ha permitido a la Sinagoga de Satanás adueñarse de todo el campo de batalla y vencer sin enemigo enfrente. El suicidio de la Iglesia  derrumbando los baluartes ha completado el triste panorama. Y vemos ahora que desean remediar el mal con “planes sinodales” que  mi pobre mente no acaba de entender.

Volvamos a poner los pies en el suelo. El Poder Supremo sin  rostro tuvo claro que si al pueblo se le quitaba la Fe sería una masa amorfa y maleable al cien por cien. Entendió que con una cosa tan sencilla como el Catecismo del P. Astete o del P. Ripalda, enseñada a los españoles en la primera infancia era un fundamento de su fe y de su moral, que aunque simple y aparentemente endeble daba al alma del niño un temple que le servía toda la vida… Y los “infiltrados diabólicos” en la Iglesia fueron convenciendo a los “genios” de que ese método no tenía sentido, porque no “promocionaba en los niños una fe “razonada”… y que la forma de hacer “cristianos racionales” era poner la “Biblia en su manos”, organizarles en  “grupitos de estudio” y que discutiendo entre ellos “se formaran con cristianos ilustrados”…He de confesar mi pecado de omisión. Enfrascado en mí trabajo y mis viajes no me preocupé  de cómo formaban los Hermanos de la “Zafa” en religión a mis hijos. Educado en los Maristas, a los que debo mi sólida formación,  me imaginé que poniendo a mis hijos en manos de otra Congregación igualmente especializada en educación cristiana, yo podía dormir tranquilo al respecto… ¡Grave error irremediable ya!

Me extrañaba, sí,  no ver en sus manos libros de “Catecismo” pero no reaccione.

Un adolescente, ¿qué sustancia le puede sacar a la lectura de la Biblia? Cada vez admiro más al Concilio de Trento…dándole toda la importancia al Nuevo Testamento… Lo he leído y estudiado, de cabo a rabo, setenta veces mientras los libros de la Biblia una vez. Sirvieron mucho a los judíos pero España apenas los necesitó en su Edad de Oro. Pero no es el tema de hoy. Mi deseo es resaltar que la educación religiosa de ese colegio católico cayó en la trampa olvidando que los hombres necesitamos aprender de memoria cosas fundamentales como las cuatro reglas, los diez mandamientos, o el Catecismo del P. Astete… No basta, pero son el fundamento. Lo otro es vivir en la “higuera”: Muchas reuniones y poco fundamento. ¿Qué se “hace mucho”? ¡Certísimo!. Lo aplaudo. No es eso lo que crítico, sino el miedo a enfrentarse con la verdad, postura suicida del Modernismo y que “desmontó los baluartes” y dejó a la Iglesia indefensa e inerme, en manos de la protección divina. Critico que los hombres no hayan estado a la altura y ahora “se recojan los frutos” sin hablar de la causa… Y como inteligencia no falta, he dicho lo suficiente.

Siendo un amante apasionado de mi madre la Iglesia, me duele la “indefensión estúpida” frente a la Sinagoga de Satanás y deseo dejar constancia. Que cada palo aguante su vela. Y me duele ver como siguen sin abrir los ojos  ante  lo que tienen cada día ante sus narices. La consecuencia es ver como Roma, más que la “cátedra de Pedro” parece un “Parque de Bomberos”. Siempre apagando incendios que han provocado los que debieran impedirlos… A esto nos ha traído “el genio deslumbrante” de quienes  han rodeado a Pedro desde 1958. Y nos anunciaron la “primavera de la Iglesia