El absurdo, ineficaz, injusto y bastardamente intencionado confinamiento de Madrid, es una vuelta de tuerca más en una estrategia tan cruel, como perfectamente pergeñada para esclavizar a las personas y para someter a las naciones. Están convirtiendo las ciudades, Madrid es una de ellas por lo que representa, en cárceles para personas y en zonas de ruina total para los autónomos y los pequeños y medianos empresarios.

 

Y todo esto no es casual porque la agenda globalista que idolatran todos, desde la derecha hasta la izquierda, exige la destrucción de las economías nacionales, y lo hace con la complicidad de los ciudadanos a los que convierte en esclavos que no sólo no reconocen que son esclavos, sino que, además, o bien aplauden a los que les esclavizan o se pelean con otros esclavos en lugar de rebelarse contra quienes les someten.

 

Cuando consigan la ruina de las naciones, España vuelve a ser el centro de los experimentos mundiales y confinar Madrid es una pieza importantísima en este experimento, vendrán los usureros del Fondo Monetario Internacional, de la Unión Europea, del Banco Mundial…y otros buitres con chaqueta y corbata como salvadores y nos traerán para evitar la miseria que ellos han propiciado recetas aún más liberales en lo económico que acabarán con los pocos derechos sociales y laborales que mantenían algunos, y acabarán también con las pensiones de todos. Y muchos aplaudirán y bendecirán a estos salvadores.

 

Si lo de los meses de marzo y abril en España cada vez está más claro que ha sido un genocidio planificado de nuestros mayores y nuestros enfermos, camuflado de negligencia, y en España está chupado que algo parezca negligencia ya que es el país negligente por antonomasia, lo de ahora es terrorismo económico camuflado de alerta sanitaria y los que han perpetrado y llevado a cabo estos crímenes, precisamente son los mismos.

 

Casi todo lo que ha rodeado a la crisis del coronavirus es mentira, mentiras diseñadas para llevar a término sus bastardos intereses y otras mentiras simplemente para intentar escurrir el bulto de una gestión criminal que ha causado muerte y miseria cuyos efectos no sabemos aún qué consecuencias puedan traer en esta bastarda gestión criminal de la que parece que nadie tiene la culpa.

 

Nos han mentido en el origen del virus, en las formas del contagio, en las cifras, tanto antes cuando nos ocultaban muertos como ahora cuando salen de debajo de las piedras.

 

Nos han mentido en las maneras de protegernos, en la fiabilidad de los tests, en lo de los asintomáticos, en lo de que el virus se moriría con el calor, en lo de si afecta o no a los niños, en lo de las mascarillas que antes era una tontería llevarla y ahora te multan si no la llevas.

 

Nos dicen cómo tenemos que saludarnos, por cierto, yo sigo haciéndolo brazo en alto, nos dicen con quien, y con cuántas personas nos ataca el virus, nos cambian las tradiciones religiosas, nos imponen el teletrabajo para aislar a los compañeros del curro y para que los trabajadores carguen con los gastos y modifiquen sus hábitos y sus horarios de trabajo.

 

Con sus medidas educativas, deportivas y de ocio vamos a hacer aún más torpes a nuestros jóvenes, más egoístas, más asociales, más individualistas…

 

Nos están alejando de nuestros amigos, de nuestros familiares y están aislando cada vez más a nuestros mayores que con la excusa de protegerlos, ya nadie va a verlos.

 

Están condenando a los pobres a ser más pobres, mientras los ricos son cada vez más ricos, están logrando que los enfermos de otras patologías no sean atendidos y empeoren o incluso se mueran cuando podían ser curados fácilmente, están consiguiendo que se aprueben leyes cada vez más injustas sin resistencia alguna, y llevo diciéndolo durante semanas, ¿recuerdan esa época en la que todos los días se contagiaban montones de políticos en activo de todos los partidos, por cierto ninguno ha muerto, para que dijéramos pobrecitos ves como son como nosotros y les afecta igual? Y ahí están todos otra vez viviendo del momio. Y ahora ya no se contagian claro, porque como ahora contagiarse es de irresponsables, y ellos son muy responsables y ejemplares, pues ya no se contagian políticos, aunque se vayan de vacaciones con la que está cayendo o, aunque estén en todos los platos de televisión, donde, por cierto, tampoco se contagia ninguno de los periodistas que están allí.

 

Y lo peor es lo que están consiguiendo con el pueblo español que repite mentiras como papagayos, un pueblo que habla sin tener conocimiento, un pueblo que aplaude a unos y abronca a otros, cuando esos unos y otros forman parte del mismo guion, un pueblo que persigue a quienes denuncian las mentiras en vez de a quien les miente.

 

Para que un virus haga estragos o no en un cuerpo, es fundamental las defensas que pueda tener ese cuerpo, y España apenas tiene defensas porque este régimen del 78 se las ha ido arrebatando día a día, por eso nos pasa lo que nos pasa y no levantamos cabeza y estamos en la UVI como nación, y ahí permaneceremos mientras no derribemos este sistema.