Es la foto de la ignominia, del fraude, del engaño masivo y del expolio. Una instantánea realizada en el Pazo de Meiras el día 10 de diciembre de 2020 donde aparecen dos mujeres. Una, la de la izquierda, Consuelo Castro, abogada del Estado, una completa enemiga de España y los españoles, cómplice con el golpe de Estado que perpetraron, en 2017, los malvados separatistas catalanes con la intención del romper para siempre la Unidad Sagrada de España. Esta individua cobarde, de unas infinitas tragaderas de agradecimiento al poder que nos subyuga, el cual la elevó  a las más altas esferas de la administración. Ni quita ni pone rey, pero sirve al señor de turno, llámese Mariano o Pedro. Le da igual con tal de medrar en sus inagotables aspiraciones, pero siempre lavándole la cara, intentado blanquear al que manda de forma ignominiosa, pelotillera y rastrera.

Primero, cuando ocupaba el mando de la abogacía del estado en Galicia,  fue la defensora del gobierno de Rajoy cuando pretendió ocultar, defendiendo la tesis de que el único culpable del terrible accidente del tren Alvia a la entrada de la estación  del ferrocarril de  Santiago de Compostela, que tuvo lugar el día 24 de julio del 2013 y que se saldó con 80 víctimas mortales,  era el maquinista, Francisco Garzón, intentado por todos los medios evitar que cualquier político fuese declarado responsable de aquella enorme tragedia, lo que provocó  la enorme indignación de las familias de las víctimas, ante una postura tan patética y lamentable como la de Consuelo Castro, que se atrevió incluso, para hacer méritos, a dirigir al juez  instructor, cuando este decidió imputar, en mayo de 2014, a miembros del consejo de administración de ADIF, un escrito en el que le acusaba de mantener una postura “de inquisición general sobre la actividad de Adif”, basándose exclusivamente en “conjeturas, sospechas, elucubraciones y juicios personales”. Pese a su denodada lucha, los argumentos del juez prevalecieron y este imputó, junto al maquinista, al exdirector de Seguridad del ADIF, Andrés Cortabitarte. A día de hoy el juicio no se ha celebrado.  

Pero no pararía ahí la ambición de Consuelo Castro y su desmedida e indigna postura de arrastrarse cual felpudo ante el poder. Ahora con Pedro “miente más que habla” Sánchez, que por sus favores, la nombraría abogada general del Estado. En el proceso contra los políticos catalanes, acusados de realizar un golpe de estado contra  España,   y ante la negativa de los abogados del Estado que dirigían la causa a aceptar el cambio de criterio en la acusación, pasándola de rebelión a sedición, Consuelo Castro, destituyó al actual diputado de Ciudadanos, antes abogado del Estado, Edmundo Bal  y optó por firmar personalmente el escrito de acusación de la abogacía del Estado  que en el caso del Oriol Junqueras el principal encausado, y para el que la fiscalía solicitaba 25 años de prisión, a reducirlo a 12 años de cárcel, una petición de condena a la medida del gobierno, que ya maquinaba entonces su alianza con los separatistas catalanes enemigos de España. Luego vendría la traición y “ensoñación” de Marchena y sus compañeros de tribunal, que asestaron a  España y a su Majestad el Rey Felipe Vi, una puñalada trapera de incalculables dimensiones con aquella innoble sentencia, De aquellas aguas vinieron estos lodos que hoy nos anegan.

En la actualidad la susodicha, que en la fotografía  sonríe abiertamente, ante el expolio de un bien a una familia española, perseguida y atropellada de forma ofensiva y humillante, privada de sus derechos constitucionales y civiles más básicos,  por el mero hecho de apellidarse Franco, al recibir las llaves del Pazo de Meirás, tiene pendiente una querella  criminal ante la sala de  lo penal del Tribunal Supremo, presentada por el partido VOX por prevaricación, obstrucción a la justicia y deslealtad profesional, junto a dos compañeros Rosa María Seoane y Luis Gonzaga de Toledo, que escribieron sus alegaciones “al dictado” de la exministra de Justicia. Esa  misma querella se amplió por tráfico de influencias contra el presidente del Gobierno el matón  Sánchez y la Fiscal General del Estado la “Lola” la que bebe de la copa del gordo juez prevaricador y expulsado de la judicatura.

Continuado con la foto de la injusticia y la humillación, a  la derecha aparece la juez del juzgado de instrucción nº 1 de la Coruña Marta Canales Gantes, autora de una sentencia lamentable, parcial y escandalosa, contra la propiedad de la familia Franco del Pazo de Meirás, de más de trecientas páginas, fundamentadas, casi todas ellas,  en un mentiroso y nauseabundo libro de dos que se hacen llamar “historiadores” y que no son nada, tan solo unos aprovechados y vividores de la memoria histórica, llamados Carlos Babío Urkidi y Manuel Pérez Lorenzo. Por cierto señora Canales ¿le habló Babio de este documento que adjunto en este artículo?

En él como podrá comprobar, si llega a leer este artículo,  y podrán comprobar también los lectores, en el mes de julio de 1941, comparece ante notario Pedro Barrié de la Maza, como mandatario  y representante del Caudillo de España Francisco Franco, a fin de comprarle a la  abuela de Carlos Babío, Josefa Pórtela y a sus hijos Eduardo, Antonio, Josefa, Dorinda y Juan Babio Portela, estos dos últimos menores de edad y representados por su madre, una finca “de escasísimo valor”, como muy bien conocen todos los vecinos de mayor edad, todavía felizmente vivos en la parroquia de Meiras, y que se hallaba lindante con el Pazo, por un valor de 50.000 pesetas, del año 1941, sin dudas magníficamente pagada.

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¿Le contó también señora juez, que  a la familia de ese escritor de pacotilla, mentiroso hasta la saciedad y lleno de odio, le hicieron las autoridades de entonces una casa, la primera en Meiras que tenía baño dentro de la misma? Por supuesto que no, pues se le descubriría todo su entramado falso, con el que anda alardeando por las televisiones,  de que fue su familia fue expropiada por el “dictador· como él le llama, y que le deja completamente desarmado en sus tesis falaces y mentirosas.

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La señora jueza dio carta de naturaleza e hizo suya, además de ser “la voz de su amo” de la abogacía del Estado siguiendo sus dictámenes al pie de la letra, demostrando de esa manera una conducta sospechosa de prevaricación, pues lo más elemental en un litigio es “no decidir sobre lo que no ha sido objeto del mismo”, a la opinión de esos dos impresentables, que sin explicar absolutamente  nada, pues en absoluto conocieron  a Don Pedro Barrié  de la Maza, -sin lugar a dudas el gallego que más hizo por Galicia en el siglo XX-, se permiten el lujo de interpretar, ochenta años después, las intenciones del señor Barrié y de aquella comisión Pro Pazo de Meiras, que recogió los donativos de los coruñeses,  entre ellos el de mi recordado Padre, de que le regalaron  el Pazo de Meiras a Franco en su condición de jefe del estado y no a título personal. ¿Pero que saben ellos? ¿Fueron parte del asunto? Es sin duda acojonante y perdón por la palabreja, pero me sale del alma ver como una juez reinventa la historia a su medida, a su libre interpretación y se cisca y hace tabla rasa del código civil, por la prescripción de los actos debido al tiempo transcurrido, y de todos los documentos que figuran en el registro de la propiedad. La recuerdo que mi padre que en esos instantes estaba combatiendo en la guerra de liberación Española de 1936-39, dentro del bando nacional, envió su donativo con la única intención de se lo regalasen a Franco, pue era ya el líder y capitán de aquella España que con su victorias guerreras ante el bando rojo, iba directa a un nuevo amanecer, en la esperanza de que lo aceptase como coruñés y lo convirtiese en su lugar de veraneo, cómo así fue de 1939 a 1975, emulado a lo que hizo la ciudadanía de Santander cuando le regaló al Rey Alfonso XIII el palacio de la Magdalena de la capital cántabra para que en él pasase la familia real sus vacaciones estivales.

Ahí es imposible disimular  la maldad y el partidismo de la juez, que en  una sentencia sin precedentes, una autentica tropelía jurídica, que abre la puerta a que todo español, incluso ella, tenga que soportar la intencionalidad expoliadora de un estado social comunista como el que “disfrutamos” en la actualidad, con la complicidad cobarde y rastrera del gobierno autonómico del partido Popular, aceptando la tesis de la abogacía del Estado de quedarse con el pazo de Meirás sin que la sentencia sea firme, como dando a  entender por las posteriores manifestaciones de la propia abogada del estado, que la sentencia ya no será modificada por ningún tribunal. ¡Viva el imperio de la JUSTICIA! Algo nunca visto.

Y aun encima de “birlarles”  a los Martínez Bordiú Franco el continente, les “bailan” el contenido, muebles, cuadros y pertenencias, de esa familia, legítimos propietarios de los mismos. ¿Qué puso su señoría y los autores del libro inspirador de la sentencia, económicamente hablado, para restaurar el pazo de Meiras, quemado intencionadamente en febrero de 1978? Absolutamente nada. 

Doña Carmen Franco Polo, Duquesa de Franco,  se gastó alrededor de cien millones de las antiguas pesetas para su reforma  De nuevo acojonante. Y aun encima se va a  adornar, para hacer méritos, sin duda de ascenso, para dejar el juzgado de instrucción nº uno de La Coruña, que tiene completamente colapsado por su vaguedad e incompetencia, haciéndose la foto del oprobio, entregando las llaves del pazo de Meiras, algo que ha sido duramente criticado por sectores sensatos de la judicatura, qua aun los hay, donde demuestra claramente su parcialidad, pues hubiese bastado con la presencia de un representante judicial. Pero había que salir en la televisión. Y de nuevo como con la profanación del cadáver del mayor estadista que  ha tenido la historia de España desde la época de los Reyes Católicos Isabel y Fernando, llamado Francisco Franco Bahamonde, había que montar el circo mediático para favorecer al gobierno delictivo y delictuoso, tapando de esa forma, su desvergonzada y vil alianza con los cómplices de los asesinos de la Eta y los separatistas catalanes, que odian a España y desean su desaparición como Nación. O para que no se hable de   la ley Celaa, el arresto domiciliario, los ERTES sin cobrar, el salario mínimo vital sin distribuir,  los miles de  muertos escondidos y que no se cuentan, víctimas del ruin  virus chino  y todas los sinvergonzonerías que perpetra cada día que pasa este gobierno canalla.      

Todo ello  es una enorme mentira, pues el Pazo de Meiras, según la susodicha y malvada Consuelo Castro, tras esa foto “ha pasado a manos del pueblo gallego”. Eso no es verdad, mentirosa, y lo sabes, Consuelo Castro, pues el contencioso continua en la Audiencia Provincial de La Coruña y posiblemente en otras instancias, que  a lo mejor revocan el expolio tan grande cometido por la otra  sonriente señora que aparece a la derecha de la foto, y que para hacer méritos para su ascenso, quiso ser protagonista de una instantánea que quedara para el recuerdo de la maldad humana en la historia de España. Una autentica desvergüenza que les perseguirá para siempre.

  

Post Data: Ahora que sacan pecho la Carmen de Cabra y el Feijoo,  sobre Doña Emilia Pardo Bazán, a la que mantuvieron en el más absoluto olvido por escribir tan extraordinariamente  en español y ser su familia partidaria absoluta de Franco,  abordaremos en un  próximo artículo,  el asesinato del hijo de  Doña Emilia, Jaime Quiroga Pardo Bazán. Señor de Meirás y oficial de Caballería, junto a su hijo de diecisiete, años, en agosto de 1936, en el Madrid rojo, por partidarios y correligionarios de los mismos partidos socialista y comunista, que en la actualidad llevan a  España otra vez hacia el despeñadero.