El término fracaso es relativo. Según la óptica de análisis.

Si nos ceñimos al efecto profundo perseguido por los que han pergeñado este sistema siniestro que es la inmersión lingüística, la respuesta ha de ser que ha sido un éxito rotundo.

La ingeniería social señalada a tal fin ha logrado su objetivo, que no es otro que lograr un sistema educativo adoctrinador, formador del subconsciente colectivo, en la búsqueda de una masa que asimile el totem del vasco perfecto, aquel que habla euskera, pues sin euskera no alcanza el atributo de vasco de siempre, aunque su procedencia sea la selva africana. Ya, el mito del rh negativo, dejó hace tiempo de ser el signo de la etnicidad consagrada por el poder divino y a encabezar la esencia del paralelismo con dios. Ese dios de la resurrección del Aberri Eguna, idolatría del pueblo elegido, destinado a encontrar la tierra prometida de unos pasados inventados, es lo moderno. La escuela vasca, en el sentido de euskaldun y abertzale, ha logrado con creces ser el altar del adoctrinamiento nacionalista, de la formación del espíritu nacional. Lejos y empequeñecida quedó la Escuela Nacional de Franco. La del Florido Pensil.

No me refiero en el título a esa vertiente del proyecto socio-nacionalista, legitimado por   un Partido Popular sin proyecto y sin ideas. No. Me refiero al mito de que sin euskera se forman analfabetos. ¿Recuerdan los que fueron padres en los años ochenta, aquel lema del pasquín: “Su hijo va a ser analfabeto”?  En el modelo A claro. O aquel otro del virus Ukan: “Para ser buena persona hay que hablar euskera”.

 En fin… vamos a ir al grano del fracaso y su significado en esta materia de la lengua de inmersión:

El Consejo Escolar de Euskadi, que tiene entre sus miembros a gente que sabe lo que ocurre en las aulas, aunque debe su obediencia al paradigma nacionalista, ha dictado un informe.

  En él se dicen perlas como las siguientes. Cito literal:

  “En un sistema de inmersión lingüística total, como es el caso de gran parte del alumnado escolarizado en el modelo D, alcanzar un buen nivel en la lengua vehicular de enseñanza y aprendizaje es un objetivo imprescindible e inexcusable para poder garantizar o, al menos, posibilitar un correcto aprendizaje de los contenidos del resto de las áreas y materias que componen el currículo y más todavía cuando una parte importante del alumnado adquiere y desarrolla sus competencias no lingüísticas en una lengua que no es la de uso habitual en su ámbito familiar y en su entorno social. El éxito de un sistema de educación bilingüe no está sólo en los niveles de éxito lingüístico alcanzado en L1 [lengua materna] y L2 [lengua no materna], sino en el dominio del instrumento  lingüístico para realizar con suficiencia las actividades de enseñanza-aprendizaje.”

Parece bastante obvio y racional lo que se afirma en ese párrafo. Algunos nos hemos desgañitado clamando en el desierto siendo calificados de fachas, extrema derecha, españoles de mierda y demás sintagmas descalificatorios como proclamar que:

1.- La escuela no es un vehículo para enseñar idiomas, solamente, sino para educar de forma integral a los indivíduos.

2.- Contradecir las leyes naturales del aprendizaje es abocar al fracaso a quienes son víctimas de experimentos con gaseosa. Es decir, hay que respetar la lengua materna como vehículo de conceptualización del conocimiento, y del aprendizaje de contenidos que exigen transformar las palabras en ideas, en conocimiento.

3.- Que uno de los factores y aptitudes incursos directamente en un aprendizaje significativo es adquirir lo que se llama aptitud mental primaria básica que es la Comprensión verbal, que interviene directamente en la Comprensión lectora y en la Expresión escrita. Es de Perogrullo, pero algunos no lo querían entender, hasta que ha llegado la iluminación mental a este Consejo Escolar de Euskadi, 35 años más tarde. Si siguen así, a lo mejor logran encontrar la piedra filosofal para superar los problemas del sistema educativo antes de que yo visite a San Pedro.

Porque así lo expresa en el siguiente texto del informe:

“Según los resultados de evaluaciones propias como de estudios internacionales, se aprecia con claridad que la comprensión lectora es insuficiente en una parte importante del alumnado y está ligada a la situación sociolingüística.”

 ¡Anda…!  No solamente San Pablo se cayó caído del caballo.  Por fin…, tras 35 o más años alguien ligado a la Consejería de Educación plasma esa realidad en un informe. Les parecerá extraño, pero es cierto. También algunos hemos reflejado esa realidad en artículos y libros, antes de que gente de fuera viniera a evaluar nuestro ya decano sistema educativo vasco.

Pero tan brillantes mentes no se quedan ahí. Siguen en su análisis diciendo…

“Hay que ser consciente de que el objetivo lingüístico planteado para todo el sistema educativo, y específicamente para el modelo D, de que todo el alumnado consiga un nivel de competencia similar en euskara y castellano al final de la escolarización obligatoria, es, sin duda un compromiso lingüístico necesario, ineludible, pero muy exigente. Y lo es porque ese objetivo es el mismo tanto para quienes tienen el euskara como lengua familiar y un contexto en e4l que esta lengua tiene presencia habitual, como para quienes tienen el castellano u otra lengua como lengua de relación en el seno familiar y un contexto sociolingüístico con pobre o casi nula presencia del euskara.”

Evidentemente. No puede ser de otra manera, siguiendo las leyes de la naturaleza. No se ha descubierto el Pacífico diciendo esto. Es tan obvio que resulta sonrojante ponerlo negro sobre blanco, pues las evidencias no se descubren, se constatan.

Para evitar eso se inventaron tres modelos: el A para la enseñanza íntegramente en castellano, el D para enseñanza en euskera, y el B como modelo mixto. El primero estaba destinado para zonas castellanohablantes, el segundo para zonas vascohablantes y el tercero para zonas mixtas.  Evidentemente el Decreto que regula, pues sigue vigente, esos modelos no se cumplen, como tampoco se cumple el artículo 16.2 de la Ley de Normalización del Uso del Euskera que se redactó como continuación se expresa para burlar los mecanismos constitucionales, pero con previsión de ser soslayado:

“No obstante, el Gobierno regulará los modelos lingüísticos a impartir en cada centro teniendo en cuenta la voluntad de los padres o tutores y la situación sociolingüística de la zona. 3. Los centros”

Se impuso, y nunca mejor dicho lo de imponer, la inmersión lingüística generalizada y ahora se dan cuenta de que ha fracasado tanto en sus objetivos curriculares como en el logro de la euskaldunización para un grupo considerable y nada minoritario de estudiantes. No les sorprenda. Lo dicen ellos, confirmando lo que algunos anunciábamos no por ser oráculos, sino por tener sentido común:

En E. Primaria, desde 2011, la mayoría del alumnado supera el nivel inicial: Sin embargo, el porcentaje de alumnado con bajo rendimiento ha pasado del 30,6% al 37,4% en 2017, mientras que paralelamente se ha reducido en 7 puntos el alumnado que muestra un nivel lingüístico avanzado en euskara. En 2º de ESO, la tendencia también es preocupante, ya que del 36% de alumnado que en 2011 no superaba el nivel inicial se ha llegado al 45,6% en 2017, diez puntos más. Hay que tener en cuenta el porcentaje de alumnado que tiene un bajo nivel en las demás competencias, no solo en euskera. En el caso del nivel avanzado de competencia, la evolución también muestra una disminución de los porcentajes.”

Eso sí, afirma que no se pueden hacer deducciones simplistas con esos resultados.

Yo, la verdad es que no sé que otras deducciones caben. Es verdad que cualquier análisis serio exigen el estudio de las variables, pero da la casualidad de que la única variable que deja fuera del estudio es la variable de la incidencia de la lengua materna en el aprendizaje, siguiendo la doctrina de la UNESCO, que no es precisamente un organismo demasiado dado a hacer balances suficientemente profundos.

Lo curioso de todo esto es que concluye que los resultados sobre el rendimiento y efectos sobre el aprendizaje del euskera son escasos en una parte significativa del alumnado, sin especificar qué parte es esa ni sus condicionantes ambientales.

Sería demasiado prolijo ampliar datos en lo que se pueda considerar un artículo de aproximación al problema, pero yo me pregunto…. Si un modelo lingüístico pretendidamente pedagógico que tenga como objetivo prioritario euskaldunizar a todo el sistema, llega a la conclusión de que euskalduniza mal y que los alumnos no solamente obtienen resultados pobres en euskera, sino también en el resto del currículo, derivados de una comprensión verbal pobre, ¿cómo es posible que en las propuestas de solución no se analice el paradigma de que la inmersión lingüistica es un fracaso, al menos como hipótesis? Pero claro… está la pared nacionalista como barrera. Ya lo entiendo.   Y si solamente fuera la nacionalista… Pedir a partidos como el socialista que se aproximen a esta realidad es como pedir a un burro que cante las óperas de Verdi.